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viernes, 18 de septiembre de 2009

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Fija posición Conferencia Episcopal sobre el proyecto de Ley para un Estado laico

Fija posición Conferencia Episcopal sobre el proyecto de Ley para un Estado laicoUn comunicado firmado en la sede de la Conferencia Episcopal de esta capital, ayer, establece Taxi Heathrow Airport la posición de la jerarquía y feligreses católicos ante la polémica Ley para un estado laico, que ha destapado un debate a nivel de todo el país.

Guillermo Meléndez

San José, viernes, 18 de septiembre de 2009

El documento, firmado por los monseñores Hugo Barrantes Ureña y Óscar Fernández Guillén, presidente y secretario general de esa Conferencia, respectivamente, plantea que “Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica como guías y orientadores del Pueblo de Dios, queremos manifestar, públicamente, nuestra posición con relación al Proyecto de Ley  Nº 17511, propuesto por el Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica.

Dicho proyecto se ‘enuncia’ como remedio para resguardar la libertad religiosa de los habitantes del país, mediante la modificación de los artículos 75 y 194 de la Constitución Política.

“Al respecto, rechazamos en todos sus extremos dicho proyecto por las siguientes razones:

“UNO, Los proponentes todos ellos, vinculados al Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica, aprovechan esta oportunidad para impulsar su propia agenda.
Como es público, algunos de ellos, de forma insistente, se han manifestado opuestos a los valores del Evangelio y de la ética cristiana que la Iglesia enseña. Su marcado interés particular, les obstaculiza la búsqueda del auténtico bien común y les desautoriza como supuestos defensores de la libertad religiosa en el país.

“DOS, Nos consta que los diputados y diputadas que apoyaron  este proyecto actuaron de forma apresurada, no reflejando la voluntad de la gran mayoría de quienes los eligieron.

“TRES, Con respecto al fondo, es falso que se busque mejorar el ejercicio de la libertad religiosa, cuando, de hecho, la actual redacción del artículo 75 y la interpretación Jurisprudencial de la Sala Constitucional, ya lo garantizan en plena armonía con el ordenamiento internacional y la doctrina social de la Iglesia.

“CUATRO, La Constitución Política, como fruto de nuestra identidad nacional, ha
permitido, históricamente,  una sana, respetuosa y equilibrada colaboración
entre el Estado y la Iglesia en aras del desarrollo integral de nuestro
país.  Afirmar lo contrario es ignorar la historia.

“QUINTO, Así mismo, la supresión del nombre de Dios del juramento constitucional,
evidencia un doloroso secularismo,  del todo opuesto al  concepto de justa autonomía de la comunidad política y de la Iglesia, y entendido como la exclusión  de Dios y de la fe de los ámbitos públicos, reduciendo ésta a un simple intimismo. Al respecto el papa Benedicto XVI nos enseña que al excluir a Dios de la vida pública esta ‘se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo. La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que no
debe creerse omnipotente.’

“SEXTO,  Los prejuicios antirreligiosos, los intereses particulares y el relativismo moral son expresión de una miopía que niega todo valor a la dimensión trascendente y vivencia de la fe cristiana.

“SÉPTIMO, Nuestra oposición al citado proyecto se fundamenta en la defensa de principios y valores que favorezcan una auténtica democracia, y no en la búsqueda de supuestos privilegios pues, ‘Una democracia sin valores se vuelve, fácilmente, una dictadura y termina traicionando al pueblo.’

“OCTAVO, Como pastores de nuestras comunidades católicas y conocedores de la
realidad cultural de nuestro país, sentimos la obligación de denunciar y de oponernos a todo proyecto que, a la luz de la doctrina cristiana y de la razón, dañe a nuestro pueblo.

“Que el Dios de la vida y de la historia siga iluminando nuestro caminar, particularmente a cuantos nos gobiernan”, concluye el texto.