La construcción de la paz debe ser un esfuerzo conjunto, dicen en taller ecuménico
Varias instituciones sociales, evangélicas y del gobierno, realizaron el foro-taller “Por la no violencia y Taxi Heathrow Airport la paz en la escuela”.
Antonio Otzoy
Ciudad de Guatemala, jueves, 12 de febrero de 2009
En el análisis de la violencia en Guatemala, el licenciado Marco Antonio Garavito planteó la necesidad de ver “las violencias”, porque hay muchas causas y formas en que se presentan. Es un fenómeno que se reproduce constantemente. Las causas son históricas, nada ha cambiado desde la conquista hasta nuestros días, dijo Garavito.
En la exposición del licenciado Eduardo Sacayón, se hizo un recuento de cómo las situaciones desbordan las formas y contenidos de paz en la educación. Un caso fue la visita de George W. Bush, cuando aún era presidente de los Estados Unidos. Su llegada desplegó gran cantidad de personal de seguridad; aviones y helicópteros sobrevolaban la ciudad y se veían las armas automáticas en manos de los hombres que lo protegían. “Este hecho hace vaciar el sentido y contenido de la democracia, ¿qué vamos a enseñar a nuestros alumnos, hijos, hijas, ante un cuadro que revela la violencia institucionalizada?” concluyó preguntándose Sacayón.
Por su parte el expositor Carlos Aldana hizo un recuento de los valores que existían en el tiempo de Gandhi y que también son válidos para este tiempo. La verdad y el compromiso con esa verdad deben ser el motor del desarrollo de la paz, de la no violencia y de la vida, dijo.
Las conclusiones de los grupos que trabajaron en el foro-taller coincidieron en señalar:
La cultura de violencia en Guatemala, está enraizada, se ha institucionalizado y generalizado. Hay abuso de poder.
La violencia se recrudece en la falta oportunidades, la pobreza y el invertir tiempo y recursos para actividades colaterales y no a las esenciales. Esto hace descuidar las relaciones de ternura que tanto faltan en las familias.
Los cambios se logran en trabajo conjunto, no solos, ni solo el gobierno, ni sola la sociedad civil; es tarea de todos.
Lilian Vega, de la Iglesia Presbiteriana, afirmó que “es de suma importancia dar a conocer la realidad de la violencia y la construcción de la cultura de la paz. Yo soy maestra de escuela dominical de mujeres adultas, ahí quiero desarrollar estas actividades de información y educación para la paz.” Sigue diciendo Lilian que, “estas actividades deben tener seguimiento para que otras personas participen; es una necesidad de la iglesia y de la sociedad, porque nadie está exento de la violencia. Desde la iglesia debemos dar pautas y directrices fundamentales de la cultura de paz basada en la Palabra. La paz debe ser parte de cada uno de nuestros actos”, concluyó.
Algunos comentarios de los participantes señalaban a las familias numerosas como un problema fundamental para la violencia. Al respecto la reverenda Verónica Pérez consideró importante evitar los estereotipos, como éste de que las familias numerosas son focos de mayor violencia. Verónica misma es miembro de una familia de catorce hermanos, la madre fue padre y madre para todos. “Mis hermanos y mis hermanas somos trabajadoras, gracias a mi madre. Desde niñas nos inculcó a dedicarnos a una actividad manual, como base para nuestros fuentes de ingresos y vida con dignidad”, enfatizó.
El compromiso es de todos y todas. El movimiento social por la no-violencia invita a hacer un esfuerzo para participar activamente en la construcción de la paz, para una Guatemala mejor.
