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lunes, 12 de enero de 2009

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Pérez Esquivel llama a establecer un nuevo contrato social que garantice justicia y paz

Pérez Esquivel llama a establecer un nuevo contrato social que garantice justicia y pazEl Premio Nóbel de la Paz de 1980, Adolfo Pérez Esquivel (77 años) llamó hoy Taxi Heathrow Airport en Núremberg, a establecer un nuevo contrato social en las relaciones internacionales, que garantice un sistema económico mundial más justo, en el que nadie acepte como normal que cada día mueran 35,000 niños a causa del hambre, como ocurre hoy en día.

Esteban Cuya

Nuremberg, miércoles, 10 de diciembre de 2008

Pérez Esquivel, quien es miembro del Jurado del Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg, formuló este llamado en el marco de una conmemoración ecuménica desarrollada en la Iglesia de San Lorenzo, de Núremberg, con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El evento fue organizado por las iglesias católica y evangélica de Núremberg, con el apoyo de Amnistía internacional y organismos locales de solidaridad.
 
El Nóbel de la paz argentino afirmó que aunque se han logrado enormes avances en los campos tecnológico y científico, “cabe preguntarnos si esos avances fueron logrando el equilibrio de la conciencia y valores para una humanidad más justa y fraterna”. Pérez Esquivel aseguró que “hoy  el uso del conocimiento tecnológico y científico ha sido puesto al servicio del poder de dominación y no al servicio del ser humano.”
 
Adolfo Pérez Esquivel declaró que cuando cayó el Muro de Berlín en 1989, lo que  marcó un hito en la vida de Alemania y de la humanidad al poner fin a la Guerra Fría; "pensamos que comenzaría una etapa de derribar los muros de la intolerancia y la violencia imperantes y  que el camino asumido por las grandes potencias sería la colaboración y solidaridad para superar el hambre, la pobreza y la marginalidad, así como la preservación y respeto a los recursos naturales y el medio ambiente.”
 
Inmediatamente Pérez Esquivel reconoció que nos equivocamos al pensar de esa manera. “Los intereses económicos, políticos y estratégicos  y la lucha por la hegemonía mundial se agudizaron y provocaron otras guerras en Afganistán y en Irak. Guerras desatadas con el pretexto de defender la democracia y los derechos humanos,  que terminaron siendo violados por países que dicen ser líderes de la democracia mundial.”
 
Como ejemplos de estas paradojas, el Nóbel de la Paz señaló las cárceles de Abu Graib en Irak y la base militar en Guantánamo, Cuba, en los que Estados Unidos viola abiertamente los derechos humanos, lo cual es una ofensa a la humanidad. Pérez Esquivel también se refirió a Colombia, con una población sometida a la violencia social y estructural y donde se cometen graves violaciones de los derechos humanos y masacres en poblaciones indígenas.”
 
El arquitecto argentino y Nóbel de la paz sostuvo que entre las tareas pendientes para honrar la declaración de los derechos humanos, “es necesario el diálogo con la República Popular China, para que cambie su actitud contra el Tibet, donde ha provocado un genocidio y etnocidio.” “Asimismo, aseguró, hay que resolver el conflicto entre Israel y Palestina, un pueblo que tiene derecho a su existencia y soberanía al igual que Israel. Es necesario encontrar caminos que permitan alcanzar la Paz y convivencia entre los dos pueblos.”
 
Según Pérez Esquivel, la cultura y la educación para la Paz y la No-Violencia son  las bases fundamentales para generar una conciencia crítica y valores en los jóvenes que permita cambiar las relaciones humanas y así superar la cultura de la violencia. Además, es necesario impulsar un “Nuevo contrato social”, volver a pensar el mundo que se quiere y los caminos a seguir para construir la Paz y superar los conflictos armados, el hambre y la pobreza que afecta a gran parte de la humanidad.
 
En esta perspectiva, destacó, debe cambiarse la economía de la nada, de los capitales especulativos y concentrados en pocas manos y pensar en una redistribución de la riqueza más justa y equitativa.
 
Al finalizar su discurso, el Nóbel de la paz afirmó que “la ciudad de Núremberg ha renacido del dolor y construido nuevos espacios de entendimiento, diálogo y tolerancia, trabajando en caminos que conducen a la comprensión  de los valores que hacen a los derechos humanos desde su integridad. Queda un largo camino a recorrer  que deben asumir las nuevas generaciones con conciencia y la rebeldía para enfrentar las injusticias y abrir las puertas de la esperanza.”
 
El día anterior el Premio Nóbel de la paz participó en un Concierto por la Paz, organizado en la iglesia de San Sebaldo,en Núremberg,  ante un público que colmó las instalaciones del templo. Así como Pérez Esquivel, otros miembros del jurado, entre ellos Theo van Boven (Holanda), Daniel Jacoby (Francia),  el Prof. Rajmohan Gandhi (India), y Ulrich Maly (Alcalde Mayor de Núremberg) leyeron sus reflexiones alusivas al 60 aniversario de la declaración de los derechos humanos, coincidiendo en que aún queda mucho por hacer para llevarlos a la práctica en su plenitud.