También de pan vivimos los seres humanos
Hector Fernandez
San Salvador, viernes, 4 de abril de 2008
Tercer domingo de Pascua
Hech. 2:14A. 36-; Sal. 116:1-3, 10-17; I Pedro 1:17-23; Lucas 24:13-35
6 de abril de 2008
Rev. Héctor Fernández
Instituto Ecuménico Diaconal “Esteban”
San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Objetivo:
Comprender que Jesús vive en cada uno/a de nosotros/as en la medida que vamos venciendo, superando en nuestras vidas actitudes que niegan nuestra fe cristiana
- Leer Lucas 24. 13 - 35
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Para orientar la reflexión
En este relato encontramos que poderes mataron a Jesús, los sacerdotes y los jefes, o sea los gobernantes, los mismos poderes que hacían pasar hambre al pueblo son los que asesinan a Jesús.
Aquellos discípulos en el camino de Emaus están desconcertados, no entienden lo que ha pasado, van tristes, van tres días que se ha muerto, la esperanza se debilita, se escapa.
Los dos discípulos no lograban reconocer a Jesús, pero bien recordaban aspectos importantes de su persona: Profeta poderoso en palabras y acciones, actitud correspondiente a la voluntad de Dios, bendición del pan, forma de partirlo y compartirlo.
¿Cómo encontrarnos con Jesús en la cotidianidad, en el día a día?
¿Será que solo lo encontramos en los templos, en las capillas y en los pastores/as sacerdotes, religiosos/as?
Consideramos que lo primero es reconocer que al que mataron los poderes de muerte de su tiempo, Dios le ha dado vida; su obra sigue, la esencia de su actitud permanece, se disemina en otros/as, en ese sentido está resucitado, lo que inicio antes de ser crucificado ahora es multiplicado; vive en el corazón del pueblo pobre que le amaba y tenia su esperanza en él como liberador; la inquietud, la esencia por la liberación continua hasta hoy, en quienes tienen fe de que Jesús está vivo en sus trabajos intensos por conquistar situaciones más coincidentes con la voluntad de Dios.
La conversación que se narra entre Jesús y los dos discípulos, es palabra. Conversar seguramente fue algo bastante practicado por Jesús; en su tiempo, la conversación personal, el encuentro personal fue algo de suma importancia para él; seguro aprendió muchas fabulas y leyendas; se nota en sus palabras que de la tradición oral extrajo y compartió enseñanzas, la tradición oral fue muy fuerte en su tiempo. El diálogo implica la palabra expresada en sonidos y acciones, el cuerpo tiene un lenguaje corporal.
Los movimientos y formas de la persona de Jesús al partir y compartir el pan nos hablan hoy en lo que llamamos "lenguaje corporal". Jesús con su lenguaje corporal seguramente trasmitía señales muy propias de su persona, señales que hacían sentir bien a las personas; el Jesús histórico fue persona y como tal tuvo movimientos, posturas muy propias y particulares. La palabra y el lenguaje corporal pueden trasmitir señales negativas, como positivas, Jesús trasmitía estas últimas, de eso dan testimonio varios pasajes evangélicos.
Partir y compartir el pan, la forma particular de partir el pan en Jesús esta relacionada al lenguaje del cuerpo; los discípulos “encuentran”, descubren al resucitado a partir de la forma en que con las manos parte el pan. Un aspecto fuerte en Jesús es compartir la comida y la bebida; aunque por momentos sentía la urgencia de avanzar en el Camino de liberación siempre hizo tiempo, se dio la oportunidad de comer y beber con otros/as. La Iglesia Cristiana ve en este gesto una prefiguración de lo que llamamos Sacramento del Altar.
El que fue matado por luchar con palabras y obras por la liberación, ha sido resucitado. Es el primero de muchos/as que “viven” en las mentes y corazones de quienes con pasión desarrollan intensos esfuerzos en el horizonte de justicia. Allí encontramos hoy a Jesús.
Descubrimos hoy al Jesús Resucitado en la vida cotidiana y generalmente mas allá de los templos, en actitudes que van desde como tratamos a la esposa/o, hijos/as, nuestra relación con vecinos, con personas que formamos la comunidad de fe, en fin, en palabras, actitudes, lenguaje corporal que da testimonio de una persona cambiada, en la que de alguna manera inexplicable vive el Espíritu que dio vida a Jesús y que da vida a quienes han sido y son sus testigos/as. Allí encontramos hoy a Jesús.
Cuando no aceptamos ser parte de acciones engañosas, falsas, oscuras, allí encontramos a Jesús.
La participación en el Sacramento del Altar no es un momento de tristeza, Jesús está vivo, está resucitado entre nosotros/as al celebrar el sacramento; al recordar nos volvemos comunidad de fe, de esperanza, de renovación y en ese espíritu de Comunión Comunidad, donde no hay marginados/as, ni excluidos, donde no hay jerarquías ni privilegios para grupos o personas, allí nos encontramos con Jesús el resucitado y también nos encontramos con todos los mártires que por fidelidad al evangelio dedicaron sus vidas a la causa de Jesús. El, ellos/as nos acompañan en nuestro caminar por el Emaus de hoy, animándonos, dándonos fortaleza, esperanzas.
En ocasiones el ritmo de trabajo, no nos permite compartir los alimentos reposadamente con la familia, los compañeros/as de trabajo, de oficina; luchamos por llevar pan a las comunidades y eso esta bien, pero en ocasiones no nos detenemos a disfrutar el pan en familia, con los amigos/as, en comunidad; hay que hacer el tiempo para esto, es muy importante.
Este domingo se nos recuerda que también es importante compartir el pan con el niño/a hambriento/a que pasa por la oficina, el templo, el hogar. El hambre ronda en cada esquina de la patria. No seamos asistencialistas, pero si brindemos asistencia al que tiene hambre hoy y esta cerca, y al mismo tiempo continuemos esforzándonos con espíritu diaconal, de servidores/as con amor, para que algún día en nuestra patria a nadie le falte el pan y pan de calidad, no como algunos funcionarios de gobierno que hablan de de dos tipos de pan: uno para el que tiene mas poder adquisitivo: pan de buena calidad y otro pan para quien no tiene poder adquisitivo: pan elaborado con harina de baja calidad.
Hoy que en nuestra Patria es cada vez más escaso, más caro y más pequeño el pan, es cuando mas deberíamos compartirlo; cuando la situación es así es que hay que hacer el milagro de compartir.
Continuemos haciendo esfuerzos porque en la mesa de todos/as los hogares tengamos pan, de buena calidad y suficiente. Np olvidemos que esos esfuerzos deben ir acompañados de mucha oración y esperanza para que un día no muy lejano en las mesas de todos/as tengamos pan. En esos esfuerzos seguro que nos acompaña el Moreno Resucitado.
Que el Sacramento del Altar de este domingo no se quede solo en el templo, sino que sea alimento compartido, multiplicado en las mesas de nuestros hogares; que todos/as sintamos que el resucitado esta actuando en nuestras vidas, que nuestras mesas sean mesas de resurrección o sean mesas que proyectan una nueva vida liberada y liberadora; que en nuestras mesas tengamos pan que alimente cuerpo y espíritu para continuar con esperanza en este camino por el reino.
De nuestro hermano Pedro Casaldaliga compartimos el siguiente poema:
Primero sea el pan
después la libertad.
(La libertad con hambre
es una flor encima de un cadáver).
Donde hay pan,
allí está Dios.
“El arroz es un cielo”,
dice el poeta de Asia.
La tierra
es un plato
gigantesco de arroz,
un pan inmenso y nuestro,
para el hambre de todos.
Dios se hace Pan
trabajo para el pobre,
dice el profeta Ghandi.
La Biblia es un menú de Pan fraterno.
Jesús es el Pan vivo.
El universo es nuestra mesa, hermanos.
Las masas tienen hambre,
y este Pan es su carne,
destrozada en la lucha,
vencedora en la muerte.
Somos familia en la fracción del pan.
Sólo al partir el pan
podrán reconocernos.
Seamos pan, hermanos.
Danos, oh Padre, el pan de cada día:
el arroz, o el maíz, o la tortilla,
el pan del Tercer Mundo!
Preguntas para reflexionar
¿Has pasado hambre alguna vez en tu vida? ¿Cómo te sentiste?
¿Tienes posibilidades de compartir el pan (alimentos, bebidas, ropas, medicamentos, todo lo necesario para una vida digna) con otros/as? ¿Lo haces porque te pagan en tu trabajo por hacer eso o por convicción?
¿Qué acciones desarrolla la comunidad de fe donde participas para que en tu barrio, colonia no pasen hambre aquellos que no tienen empleo?
¿Qué ideas o propuestas realistas tienes ante la grave situación de hambre que enfrentamos en el país?
