Nuevos liderazgos de las mujeres en las iglesias ecuménicas latinoamericanas
Dafne Sabanes, BUENOS AIRES, Argentina, Octubre 15, 2005
Los últimos quince años han visto cambios radicales en el rol de las mujeres en Taxi Heathrow Airport las iglesias ecuménicas latinoamericanas. Muchos de estos cambios se deben al reconocimiento de los derechos de las mujeres a la igualdad de oportunidades y de trato en la sociedad, como también a la toma de conciencia que las propias mujeres han realizado sobre sus posibilidades de desarrollo y su capacidad para participar en diversas actividades y profesiones con equidad , incluso en el ámbito de lo sagrado.
En buena parte de las iglesias ecuménicas de la región, la participación de las mujeres en todas las instancias de la vida eclesial es en la actualidad un hecho palpable, como también su presencia en cargos de decisión.
El afianzamiento de los nuevos roles que desempeñan las mujeres podría tener sus orígenes en los siguientes tipos de cambios y transformaciones que se dieron dentro de las mismas comunidades de fe y en la relación entre las mujeres, los hombres y las estructuras eclesiales :
• Cambios formales/ estructurales: si bien es cierto que siempre hubo liderazgo femenino en las iglesias, ahora “formalmente” hay más mujeres estudiando teología, accediendo a la ordenación para el ministerio de la palabra y el sacramento y abriendo caminos de liderazgo y “visibilidad” dentro de la estructura de las iglesias.
• Cambios institucionales: en las iglesias protestantes “históricas” hay más apertura hacia el liderazgo institucional de las mujeres, con mujeres obispos y presidentes en varias iglesias y un porcentaje importante de mujeres pastoras y laicas en las juntas directivas, organismos de gobierno y consejos eclesiales.
Sin embargo todavía hay resistencia a cambios radicales y un porcentaje importante de iglesias, sobre todo pentecostales y protestantes independientes, niega la ordenación y el reconocimiento institucional del liderazgo femenino.
• Cambios en la postura política: se reflejan en la voz profética y accionar de las iglesias en relación a los derechos de las mujeres. Si bien la transformación es lenta, se perciben en asuntos que antes eran invisibilizados y ahora constituyen temas de trabajo y de toma de conciencia dentro del seno de las iglesias.
Cuestiones tales como la violencia hacia las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, las injusticias y la discriminación por motivos económicos, jurídicos, de género, etc., han pasado a integrar la voz profética de las iglesias ecuménicas dentro de la sociedad civil.
Desde el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) se ha visto, por ejemplo, que en el debate por la aprobación en los países del Protocolo Facultativo de la Convención contra Toda Discriminación hacia la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), hubo intervenciones de diversas iglesias y organismos ecuménicos a favor de afianzar los derechos de las mujeres.
Antes, este podría haber sido considerado un asunto “político” o “cosas de mujeres” que no hubiera tenido eco dentro de las comunidades de fe. En este sentido, se están viendo cambios importantes, que aunque resulten lentos, abren espacios para el debate sincero de estas problemáticas y el apoyo a políticas que sustenten la justicia de género en la sociedad.
Cambios a favor de la participación plena de las mujeres en las instancias de toma de decisiones, en las políticas públicas, en la planificación estratégica, etc. Por parte de las iglesias se ven cambios interesantes en estas áreas, pero también fuertes resistencias. El modelo de poder que prevalece refleja esta resistencia, y se sabe que es mucho más difícil abogar para una participación plena, lo cual involucra una capacitación profunda de las mujeres para poder cumplir con este objetivo.
Por ejemplo, un obispo latinoamericano una vez dijo en una conversación con una pastora que lo cuestionaba “No entiendo lo que usted habla sobre las mujeres y el poder. Nuestras hermanas tienen mucho poder—educan a los chicos, preparan el templo, recaudan todos los fondos para mantener las iglesias... eso es poder!”
Y cuando la pastora preguntó si las mismas hermanas podían tomar decisiones sobre el dinero que ellas habían recaudado, él replicó: “Ah, no! !No queremos que ellas ensucien sus lindas manos y se aflijan con estas decisiones! !Tenemos que protegerlas contra eso!”
Podría decirse que, en general, quedaron atrás situaciones de discriminación flagrantes, que arrinconaban a las mujeres a roles secundarios o las hacían callar no reconociendo sus dones y talentos, ni tomando en serio la enseñanza evangélica de que en Cristo no debe existir ningún tipo de supremacía por género, raza, ni condición social.
Desde las iglesias, se contribuyó a estos cambios con la condena explícita a la discriminación de la mujer y el cuestionamiento, impulsado en muchos casos por las mismas mujeres, a una concepción patriarcal de la estructura eclesial que dejaba a las mujeres afuera e impedía una democratización de las relaciones y de las decisiones fundamentales para llevar adelante una misión integral e integradora.
En este sentido el “Decenio Ecuménico de Solidaridad de las Iglesias con las Mujeres” (1988-1998) tuvo el atrevimiento de poner los temas sobre la mesa de discusiones y alentar a las iglesias a debatir nuevas relaciones entre mujeres y hombres a la luz de los cambios sociales, pero también a la luz de la relectura bíblica con perspectiva de género.
Queda mucho camino por recorrer y las mujeres y sus comunidades de fe deberán hacerlo confiando en el poder transformador del Evangelio en sus vidas y ministerios. Este trabajo toca diversos ejes: la pareja, la familia, la espiritualidad y experiencia de lo divino, la autoestima, el mismo llamado y la vocación cristiana, entre muchos otros.
Por eso es importante que el género se convierta en un eje transversal de análisis No es lo mismo escuchar la proclamación del evangelio desde una perspectiva patriarcal, basada en un modelo hegemónico y opresor, que escuchar la misma palabra desde la óptica de la equidad de género.
Trabajar desde esta perspectiva llama a transformar las relaciones humanas y también la manera de escuchar, recibir y vivir el llamado cristiano.
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Dafne Sabanes Plou, comunicadora social y periodista free-lance especializada en temas de Iglesia y sociedad.

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