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Domingo 11 de Noviembre, 2007

La fuerza pulverizada de evangélicos en la política

Edelberto Behs, SAN LEOPOLDO, Brasil, Octubre 4, 2005

En la elección del presidente de la Cámara de Diputados de la República Federativa de Taxi Heathrow Airport Brasil, siete candidatos a la silla más importante de la Casa presentaron propuestas al Frente Parlamentario Evangélico (FPE). Dos candidatos terminaron disputando el cargo en segunda vuelta – Aldo Rebelo, del Partido Comunista de Brasil (PC do B), y José Thomaz Nonô, del Partido de Frente Liberal (PFL).

Rebelo, candidato del gobierno federal, venció por poco margen de votos el pleito definido el 28 de septiembre.

El hecho de que los siete candidatos disusieran de 15 minutos cada uno para presentar sus propuestas a los colegas evangélicos demuestra la importancia ddel FPE en el Congreso. Al final, se trata de la tercera bancada en la Cámara, con 60 diputados, de 11 partidos y 11 iglesias.

La Iglesia Asambleas de Dios cuenta con el mayor número de parlamentarios, 22, seguida por la Iglesia Universal del Reino de Dios con 17, y la Iglesia Bautista con diez.

La representatividad evangélica en el Parlamento tiene base en el crecimiento de los evangélicos y su mayor visibilidad en la sociedad brasileña. De los 170 millones de habitantes, según el Censo de 2000, los evangélicos serían 15,4 por ciento, cuando al inicio de los años 90 del siglo XX, no pasaban de 9 por ciento del total de la población. 

A partir de 1993, una encuesta de la empresa IBOPE incluyó a las Iglesias Evangélicas entre las instituciones en las cuales los brasileños más confían, apareciendo en octavo lugar,  aunque detrás de la Iglesia Católica, que aparece en segundo lugar en esa muestra..

Pero...¿quiénes son los evangélicos?  Aunque exista la famosa “bancada evangélica” en la Cámara,  con capacidad de negociación política, es imposible hablar de “los evangélicos” sin enfocar la diversidad de las iglesias evangélicas en el Brasil.  La pulverización queda clara ya en el análisis de la composición de la propia bancada.

El FPE se presenta homogénea en el Parlamento sólo cuando se trata de votar proyectos de ley relacionados a aspectos morales y éticos, como la unión civil de homosexuales, legalización del aborto y de las drogas.

En su disertación de maestría en el Programa de Posgrado en Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro, el teólogo bautista y profesor en el Seminario Teológico Betel, Valdemar Figueiredo Filho, habla de la “polifonía” de los evangélicos. Polifonía es entendida como voces discursivas que se expresan simultáneamente.  Figueiredo demuestra, en su disertación, que no existe un proyecto político común a todos los evangélicos.

Basta analizar la trayectoria histórica de los evangélicos en la política para coincidir con Figueiredo Filho. En la última campaña presidencial, por ejemplo, la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) apoyó en la primera vuelta a aquel que se presentaba como “el candidato de los evangélicos”, el ex-gobernador de Río de Janeiro, Anthony Garotinho.

En la segunda vuelta, en la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la IURD apoyó a Lula.  Serra contó con el apoyo de las Asambleas de Dios.

Figueiredo Filho analizó el discurso (y la programación) de tres vehículos de comunicación masiva evangélicos:  Radio El Shadai, del diputado Arolde de Oliveira, del Partido de Frente Liberal (PFL), Radio Melodía, del empresario Francisco Silva, las dos en frecuencia modulada y que operan en Río de Janeiro, y el periódico Folha Universal, de la IURD.

“Si comparamos las retóricas de los medios de comunicación evangélicos, percibiremos que sus intereses políticos no tienen unidad. Lo que hay son intereses de grupos empresariales o denominacionales. Pensar en la unidad de los evangélicos con fines políticos no es posible teniendo como parámetro el análisis del discurso”, constata el profesor bautista.

La más reciente agrupación política creada en Brasil, el Partido Municipalista Renovador (PMR), autorizado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) el 25 de agosto último, ya es conocida en la prensa como el partido evangélico, por tener vinculación con el obispo Edir Macedo, líder de la IURD.  El PMR será una sigla más que se sumará al número de partidos en el Frente Parlamentario Evangélico, que passará de 11 para 12.

La legislación electoral fijó el 1 de octubre como plazo último para la inscripción de partidos políticos interesados en participar en las elecciones generales de octubre de  2006. Un día antes, el senador y obispo de la IURD, Marcelo Crivella, de Río de Janeiro, se afilió, con pompa, en el  PMR. 

Crivella intentó, en el discurso que pronunció con motivo de su afiliación al nuevo partido, en Belo Horizonte,  relativizar el PMR como partido de evangélicos. “Está claro que vamos continuar mereciendo el honor y el apoyo del  importante sector de nuestra sociedad, como son los evangélicos. Pero (el PMR) es un partido republicano, el partido también de los espiritistas, de los católicos, de los umbandistas, de los que no tienen religión,  pero tienen amor por este país y quieren construir con nosotros un cambio, una tranformación”, declaró el senador.

La campaña de 2006 ciertamente dejará explícita, una vez más la pulverización del voto evangélico.

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Edelberto Behs, periodista luterano y editor de la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC), en portugués.