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Sábado 30 de Octubre, 2004

Académico explica porqué sectores de evangélicos apoyan a Bush

Edelberto Behs, PORTO ALEGRE, Brasil, Marzo 5, 2003

 La gran mayoría de las iglesias evangélicas fundamentalistas de Estados Unidos, apoyan la tesis del Taxi Heathrow Airport presidente George Walker Bush, de que el gobierno de  Irak y los terroristas de Al Qaeda integran el "eje del mal".

Esta percepción es expuesta por el profesor universitario norteamericano Ralph della Cava, especializado en estudios sobre Brasil, en una investigación que hizo para su participación en el debate sobre religión y política del III Foro Social Mundial de Porto Alegre, en enero último.

En su investigación no encontró ningún documento en el que algún líder de la iglesia evangélica fundamentalista condenase la guerra que Estados Unidos prepara contra Irak.

"Los evangélicos fundamentalistas también están en favor de Israel en su lucha contra los palestinos, basándose en una visión profética apocalíptica", declaró Della Cava, entrevistado por ALC.

En octubre del año pasado, anotó, 16 mil iglesias evangélicas de Estados Unidos organizaron un día nacional de oración, denominado "Firmes por Israel", en defensa de la "civilización ocidental", según sostuvo el embajador israelí.

Este apoyo, no es gratuito. Bush ya está en campaña para su reelección y los evangélicos constituyen un fuerte aliado electoral, por lo que su respaldo al presidente es recompensado con fondos para las obras sociales que desarrollan.

El 12 de diciembre del año pasado, Bush presentó un proyecto de ley permitiendo a las denominaciones religiosas contratar, entre sus fieles, personal para labores sociales financiadas por el gobierno federal. Como la Constitución prohíbe toda discriminación en la administración de fondos públicos y el proyecto favorecía sólo a los evangélicos, el Congreso lo rechazó.

Bush salvó el obstáculo, adoptando la medida como un proyecto provisional, asignado a la Casa Civil de la Presidencia. De esa manera, las iglesias disponen de recursos para sus obras sociales, especialmente en el campo de la salud,  aunque los opositores dicen que forma parte de un plan para destruir la estructura pública de atención a la salud, con el argumento de que está muy burocratizada.

Por otra parte, el presidente cumple, así, una de las seis principales promesas de su campaña, que era impulsar iniciativas de caridad basadas en las iglesias.

Los evangélicos fundamentalistas no disponen, en la actualidad, de  un líder nacional que los motive en el campo político, como los tuvieron en los años 70 a 90 del siglo pasado, con Jerry Falwell, Marion "Pat" Robertson, Jimmy Swaggart o el líder de la juventud republicana Ralf Reed. Bush llena en parte ese vacío.

En 1976, los evangélicos ayudaron a elegir al demócrata Jimmy Carter como presidente de Estados Unidos. Los republicanos trazaron estrategias para recuperar el  poder y buscaron el voto evangélico, especialmente en los estados del sur.

El primer aliado en esa estrategia fue el predicador Jerry Falwell, propietario de una cadena de televisión y que con espacios en otras sumaba más de 300 puntos de predicación que cubrían todo el país diariamente, anota Della Cava.

El televangelista fundó en 1979, la Mayoría Moral y empezó a trabajar para que el electorado evangélico apoyase a los republicanos. Utilizó para esto la Baptist Bible Fellowship.

Ronald Reagan fue elegido presidente en 1980. Pero Reagan no dio ninguna recompensa especial a los evangélicos.

A mediados de los años 80, los negocios de Falwell comenzaron a declinar, al estallar el escándalo de los telepredicadores Tammy y Jim Bakers, acusados de usar el dinero donado por los fieles en la construcción de una mansión para el matrimonio, en Florida, que tenía grifos de oro y perrera con aire acondicionado.

Después del fracaso de Falwell, surgió otro televangelista, también del estado de Virginia, Marion "Pat" Robertson, dueño de una cadena de televisión que cubría el  sur y oeste de Estados Unidos. Robertson postuló a las elecciones primarias del Partido Republicano para la presidencia, compitiendo con Bush padre, que al final fue elegido.

En 1988, Robertson creó el Club de los 19,88 dólares, para financiar su campaña. Los fieles enviaban sobres con donaciones de exactamente 19 dólares 88 centavos. Después de la convención republicana, Robertson, con el apoyo de sus 35 delegados, llamó. para dirigir la campaña política de los evangélicos, al líder de la juventud republicana Ralf Reed.

En esa época, la prensa divulgó que cuando se casaron la esposa de Robertson estaba encinta, lo que escandalizó a los evangélicos tradicionalistas.

Reed era un político ágil, vibrante, dinámico, dice Della Cava. El creó la Coalición Cristiana presente en todos los estados y siempre relacionada con las iglesias. Pero,  Reed, al contrario de los televangelistas, buscó a políticos y no a predicadores para capitalizar el voto evangélico para los republicanos. En  poco tiempo la Coalición se transformó en el tercer lobby más influyente de Estados Unidos.

Reed defendía la elección de congresistas republicanos radicalmente conservadores, cualquiera fuese su filiación religiosa, sea evangélica, católica o judía. También trató de acercarse a la comunidad afroamericana. La Coalición, afirma Della Cava, desempeñó un papel importante en las últimas cuatro elecciones presidenciales norteamericanas.

Como estaba contra el apoyo de los evangélicos a Bush hijo en  las elecciones presidenciales del 2000, Reed creó una consultoría política particular, y dejó la Coalición. Robertson quería que los evangélicos apoyasen a Bush, pero Reed defendía que el candidato de los evangélicos fuese Richard Dole.

Por otra parte, los evangélicos fundamentalistas coinciden con los católicos tradicionalistas en la condena del aborto, la defensa del matrimonio, en la defensa de la  teoría creacionista bíblica y en propiciar la lectura de las Sagradas Escrituras en las escuelas públicas.

La investigación del historiador Ralf Della Cava sobre la presencia evangélica en la política norteamericana contó con la contribución del libro de Clyde Wilcox, Onward Christian Soldiers (Firnes y adelante), publicado el 2000.

Ex profesor de Historia de la City University de Nueva York y actualmente en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia, Della Cava es autor de dos libros sobre Brasil, donde vivió de 1960 a 1964: Milagro en Juazeiro, publicado por Paz y Terra, y coautor, con Paula Montero, de "El verbo se hizo imagen", de Vozes.

Della Cava participó en el Foro Social Mundial en representación de la Fellowship of Reconciliation (FOR).


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