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Lunes 17 de Marzo, 2003

Iglesias preocupadas por los sangrientos acontecimientos en Bolivia

LA PAZ, Bolivia, Febrero 14, 2003

Mientras esta capital y otras ciudades bolivianas se recuperaban de los violentos enfrentamientos del miércoles Taxi Heathrow Airport y jueves últimos, que dejaron más de 20 muertos y un centenar de heridos, mensajes de solidaridad del papa Juan Pablo II y de las iglesias evangélicas contribuyeron a apaciguar los ánimos.

Desde Buenos Aires, el Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe (CIEMAL) expresó su solidaridad con la iglesia y el pueblo boliviano en estas horas difíciles, pidió a Dios consuelo para las familias de la víctimas y rechazó toda forma de violencia.

Lamentamos que un nuevo país, ahora Bolivia, sufra las consecuencias de los ajustes económicos que sólo perjudican a quienes menos tienen. Cuando un sistema económico no sirve al bienestar de la comunidad, por el contrario beneficia a los intereses del dinero y el poder, se opone a los designios de Dios, señala CIEMAL.

Afirmamos que la verdad, la justicia, el respeto a los derechos humanos y la plenitud de la vida son valores indispensables para encontrar el camino de la paz y la esperanza, concluye el mensaje firmado por el obispo emérito Aldo M. Etchegoyen, secretario general y el obispo Isaías Gutiérrez, presidente de CIEMAL.

Por su parte, el Papa, en telegrama enviado al arzobispo de Santa Cruz, Julio Terrazas Sandoval, expresó su profunda preocupación por la crisis boliviana, pidió a las autoridades y a la población detener la ola de violencia y les pidió comprometerse "con todos los medios pacíficos" a favor de una solución justa de la crítica situación económica.

Los disturbios, en los que enfrentamientos entre policías amotinados y militares leales al gobierno se sumaron a saqueos e incendios de edificios públicos por turbas enfurecidas,  comenzaron después que el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada aprobara medidas de ajuste económico, entre ellas un impuesto a los salarios de los trabajadores del 12,5 por ciento.

El gobierno de Bolivia y la policía, amotinada en demanda de mejores retribuciones, suscribieron ayer  jueves un acuerdo de "pacificación y restitución del estado de derecho", que dispone el pago de una indemnización de 10.000 dólares a las familias de los policías caídos en la sangrienta refriega con el ejército y el pago de bonos extraordinarios para los 15.000 policías del país.

El presidente también ha ofrecido reconsiderar la aplicación del impuesto a los sueldos.

Por otra parte, el reverendo Humberto Ramos, presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Boliviana (IELB), pidió a los dirigentes políticos del país que orienten al pueblo para poner fin a los enfrentamientos.

"No  podemos seguir permitiendo el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas humanas", dijo. Agregó que no es el momento de buscar culpables, ni de sacar ventajas políticas, sino de transmitir tranquilidad, paz y esperanza, por el bien del pueblo boliviano.