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Martes 30 de Octubre, 2007

¡ROMPER EL SILENCIO!

, CALI, Colombia

La gran acogida que la campaña de prevención violencia intrafamiliar promovida por la Unión Femenil Taxi Heathrow Airport Bautista de América Latina (UFBAL), bajo su programa mujeres constructoras de paz, ha tenido en diferentes países de América Latina y entre las iglesias de habla hispana de Estados Unidos, es un indicador de que la iglesia se está atreviendo a ROMPER EL SILENCIO.

Silencio que mantuvo por muchos años cuando se pensó que su función era proclamar un evangelio que condujera de la tierra al cielo sin tener en cuenta el dolor y el sufrimiento propio de la cotidianidad de los seres humanos.

Aunque muchas iglesias siguen esa línea arcaica de pensamiento, muchas otras se han decidido a ROMPER EL SILENCIO. Temas como derechos humanos, paz, justicia, violencia social e intrafamiliar son objeto de reflexión y análisis por parte de diferentes grupos de cristianos evangélicos a lo ancho y largo de nuestro continente.

¿Qué puede hacer la iglesia para ROMPER EL SILENCIO?

Convertir sus templos en Santuarios de Paz

Un Santuario de Paz es un espacio físico o territorio de paz donde las personas se sienten en libertad para acudir en busca de consolación y apoyo.

Un lugar que posibilita encuentros entre los miembros de la familia en interacciones violentas, genera momentos de oración y reflexión, refugia a las personas perseguidas, protege y ampara a la familia.

Orientar a la congregación a convertirse en Promotora de Paz

Un pueblo lleno del Espíritu Santo que acoge a las personas afectadas por la violencia intrafamiliar y las afirma en el evangelio pacificador de Jesucristo; busca su recuperación personal, familiar, social y remite oportunamente ante los profesionales y/o instituciones especializadas en los casos en que sea necesario.

Proclamar un mensaje de NO Violencia

Que promueve el estilo de vida pacífico y reconciliador propio del evangelio de Jesucristo; concientiza sobre la realidad de la violencia y sus implicaciones; enseña el manejo creativo del conflicto, y reconstruye el tejido social a partir de la familia.

Educar y formar para la vida familiar

Creando escenarios que facilitan a las personas el mejoramiento de su autoestima y su autocuidado educa a la familia en métodos de comunicación no violenta; enseña a los padres a disciplinar a los hijos adecuadamente e instruye a los niños para que se cuiden de la violencia y el abuso sexual.

Reorientar a los Agresores

Otra forma de ROMPER EL SILENCIO es mirar a los violentos a través de los ojos de Cristo, en lugar de actuar como lo hace el sistema legal que se centra en el agresor y concluye con su encarcelamiento.

Desde la mirada restaurativa, a la vez que se acompaña a la víctima en su proceso de restauración, se ayuda al agresor a reflexionar sobre sus actos y a asumir responsabilidad por ellos.

¡Se ha empezado a ROMPER EL SILENCIO! Pero todavía queda mucho camino por recorrer. El desafío para la iglesia de hoy es continuar predicando el evangelio de la paz en el contexto de violencia que viven las familias.

Que ese pequeño murmullo que se está escuchando, se convierta en una voz profética que denuncia con valentía el flagelo de la violencia intrafamiliar; que concientiza y acompaña a las víctimas en su proceso de restauración, que ayuda a los agresores a que se respeten a sí mismos y a sus familias; que inspira al pueblo cristiano en general a comprometerse a vivir humildemente el estilo de vida pacífico de los ciudadanos del Reino de Dios, continuemos ¡ROMPIENDO EL SILENCIO!

NO PODEMOS DECIR QUE SOMOS HIJOS DE DIOS SIN FORMAR PARTE ACTIVA EN EL TRABAJO POR LA PAZ” -

Juan Stott