CLAI pide a las potencias respetar derecho internacional
QUITO, Ecuador, Enero 31, 2003
Frente a la amenaza inminente de una guerra en el Medio Oriente; una guerra que, basada en la soberbia de la fuerza y del poder, aspira a poseer y controlar importantes recursos naturales, reiteramos que la guerra es éticamente inaceptable.
Este pronunciamiento fue aprobado por la Junta Directiva del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), reunido la pasada semana en Sao Paulo, Brasil.
La declaración recuerda "a los gobiernos de los Estados Unidos e Inglaterra, la obligación de que sus acciones tengan como marco el más estricto respeto al derecho internacional. Lo contrario despojaría de fuerza moral los esfuerzos de la comunidad internacional y reviviría en las relaciones internacionales la repudiable práctica de la ley del más fuerte".
La declaración recuerda que la IV Asamblea General del CLAI, reunida en Barranquilla, Colombia, en enero de 2001, afirmó la necesidad del establecimiento de la paz con justicia social y rechazó todo acto que atentara contra la dignidad y la vida de los seres humanos, así como de toda la creación de Dios.
"La guerra como un medio para resolver los problemas entre los países es injustificable. No existe modo alguno de presentar cualquier conflicto bélico basado en el principio de la justicia. La guerra es moral y éticamente inaceptable y es siempre una derrota para la humanidad", afirman los dirigentes del CLAI.
"Las actitudes que ignoran los consensos de la comunidad de naciones y conducen a decisiones unilaterales, significan una violación explícita del derecho internacional", afirman.
Dirigiéndose a los gobernantes de Washington y Londres, CLAI dice: "Les pedimos que respeten el consenso de la opinión pública que, en sus propios países y en todo el mundo, exige poner fin al lenguaje y los preparativos belicistas, que sólo contribuyen a fomentar un clima de inseguridad y terror".
La declaración agrega: "Pedimos al gobierno de Irak que coopere genuinamente con los inspectores de las Naciones Unidas declarando todos sus programas de armamento, especialmente los que tienen que ver con la producción de agentes químicos y biológicos".
"Sólo esa cooperación sin reservas puede asegurar a la opinión pública y a los gobiernos que Irak tiene verdaderamente la voluntad de cumplir la resolución 1441 de Naciones Unidas y abandonar sus pasadas y nefastas políticas de agresión contra sus vecinos", sostiene.
"Llamamos a las Naciones Unidas y al concierto de las naciones a no cejar en los esfuerzos para que el pueblo de Irak pueda disfrutar de sus derechos humanos, en un ambiente de seguridad y paz con sus vecinos y con todo el mundo. La primera víctima de la guerra es la razón. Nuestra fe en Dios nos hace perseverar en los caminos de la paz", afirma el documento.

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