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Domingo 16 de Mayo, 2004

Obispa Margot Kaessmann, de Alemania [foto Susanne Buchweitz.]
Obispa Margot Kaessmann, de Alemania [foto Susanne Buchweitz.]

El nombre de Dios es usado para justificar la violencia, dice obispa

Susanne Buchweitz, PORTO ALEGRE, Brasil, Enero 28, 2003

Estamos de acuerdo con el presidente estadounidense George Bush cuando dice que Irak debe desarmarse, pero en realidad es todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, el que debe desarmarse, afirmó la obispa luterana alemana Margot Kaessmann.

Kaessmann, que es obispa de la Iglesia Territorial de Hannover, tomó la palabra en el espacio Testimonios del III Foro Social Mundial (FSM) reunido desde el jueves pasado en esta capital del estado brasileño de Rio Grande do Sul y al que asisten miles de representantes de organizaciones populares, sociales y religiosas de todo el mundo.

En su intervención habló sobre lo que significa ser iglesia en Alemania, sobre su cruzada contra la violencia  y de cómo descubrió, a los 16 años, al pastor Martin Luther King y su mensaje de que la fe y el compromiso político pueden andar juntos.

Como iglesia luterana en una zona rural del norte de Alemania, tratamos de ser parte del cuerpo de Cristo en nuestra vida espiritual, al mismo tiempo que damos testimonio de que cualquier ser humano tiene derechos fundamentales como creado a imagen de Dios, dijo.

Uno de nuestros testimonios es que los refugiados no son mendigos, sino mensajeros de la actual condición del mundo, pero este mensaje muchas veces no es bien recibido, dijo. La gente de los países más ricos no sólo trata de ocultar las injusticias, sino de ignorar que muchos viven en total pobreza, indicó.

Como hay estructuras injustas en todas partes, muchas personas no lo soportan y buscan una fuga virtual. Los alemanes pasan, en promedio, nueve de sus 75 años de vida frente al televisor, anotó.

Una de las razones porque el mundo necesita encuentros como éste, dijo, es que en los países desarrollados muchas personas viven en forma individualista y han perdido la esperanza de que otro mundo es posible. Al escuchar lo que se ha dicho aquí, he percibido lo poco que los países industrializados saben de otros continentes.

En la inauguración del FSM, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva reveló sueños y esperanzas que son cada vez más difíciles de encontrar. Como obispa de una iglesia, me duele el corazón saber que en mi país la gente tiene todo en  términos de consumo, pero muchas están vacías, pues les falta espíritu, amistad, objetivos, esperanza, sostuvo.

"Estoy convencida de que el nombre de Dios está siendo mal usado para justificar la violencia", dijo Kaessmann, al indicar que un estudio mostró que los jóvenes alemanes son los más xenófobos de Europa. Nuestro compromiso por la paz debe continuar. Los cristianos deben mantener su visión de que en este planeta es posible vivir juntos, sin violencia, agregó.

Entrevistada durante el Foro, Kaessmann dijo que está especialmente  impresionada por la participación de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil en el FSM. También destacó la participación del movimiento ecuménico, diciendo que debe ser intensificada.

Respecto a la X Asamblea de la Federación Luterana Mundial (FLM), convocada para julio próximo en Winnipeg, Canadá, subrayó lo apropiado del lema elegido para esa reunión: Para sanar al Mundo. El mundo de hoy, dijo, necesita desesperadamente ser sanado. Presencié esa necesidad de curación en todas las actividades en que participé y en las personas con que hablé en Porto Alegre.