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Sábado 19 de Marzo, 2005

Católicos y luteranos proponen que la próxima Asamblea del CMI sea en Brasil

Edelberto Behs, PORTO ALEGRE, Brasil, Mayo 13, 2002

 Pastoras y pastores luteranos y obispos católicos propusieron que la 9a. Asamblea General del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) se realice en Brasil.

El acuerdo fue tomado en el Encuentro Nacional de Obispos de la Iglesia Católica y de Pastores Sinodales (máximas autoridades regionales) de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil (IECLB), reunido en Porto Alegre del 6 al 8 de mayo

 "En vísperas de la Fiesta de Pentecostés, cuando oramos juntos en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristiano, sentimos el soplo renovador del Espíritu Santo, que sobrepasa todas las fronteras", dice el mensaje del encuentro.

En la reunión, obispos y pastores examinaron el avance ecuménico de las dos iglesias, iniciado en Brasil en 1957. Esa aproximación, anotaron, involucró a otras tradiciones cristianas que, juntas, incentivaron la fundación de la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE), en 1973, y del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil (CONIC), en 1982. También recordaron el progreso ecumenico internacional, promovido por las dos iglesias  desde 1967.

Los obispos y pastores acordaron además que la Campaña de la Fraternidad, tal como la del año 2000, sea ecuménica y periódica. También se comprometieron a  confeccionar una cartilla popular de educación sobre  ecumenismo, promover una pastoral ecuménica de la familia, y crear formularios litúrgicos para la realización de matrimonios, bautismos y funerales.

Al analizar el momento actual del ecumenismo, obispos y pastores señalaron la necesidad de evitar el aislamiento, el proselitismo y la fragmentación. Asimismo destacaron la necesidad de  mejorar la planificación conjunta y   especialmente la urgencia de dar un testimonio cristiano auténtico y coherente".

Los obispos católicos y los pastores luteranos resaltaron en su mensaje que experimentaron en la reunión la gracia de la convivencia fraterna en oración, que viene a ser el alma del movimiento ecuménico, en el diálogo teológico, en el compartir experiencias y en la confraternidad alegre y amistosa.

Los dignatarios de las dos familias religiosas se comprometieron a realizar encuentros nacionales de obispos y pastores cada dos años, intercalados con encuentros regionales de pastores y sacerdotes, con sus respectivos obispos y pastores sinodales.


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