Volver al inicio

Jueves 3 de Noviembre, 2005

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

La llegada del Mesías

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil

Con más de 52 millones de votos, un trabajador metalúrgico fue elegido presidente de Brasil, Taxi Heathrow Airport un país cuya economía se encuentra entre las diez mayores de nuestro planeta.

Desde el día de su elección, Luiz Inacio Lula da Silva se ha transformado en una especie de astro del espectáculo. Por donde pasa millares de personas se reúnen para verlo. Muchas se esfuerzan por  tocarlo, como si de él emanase un poder especial. Inclusive accedió al deseo de un niño paraplégico que quería felicitarlo.

Pero Lula no se presenta ante los ojos populares solamente como un campeón en votación o como un rey taumaturgo al que se necesita tocar. En su elección está representada la esperanza de millones de personas que sueñan con algún tipo de cambio, después de ocho años de un gobierno dirigido por el "príncipe de los sociólogos", que provocó el mayor desempleo de la historia brasileña.

Frente a esta conmoción, uno de los colegas sociólogos del presidente Fernando Henrique Cardoso expresó a la prensa su sospecha de que Lula podría estar haciendo resurgir un sentimiento mesiánico residual adormecido en una parte de la población.

Lula, opinó, sería visto como el legendario rey Sebastián de Portugal, muerto en una batalla, hace siglos, pero que, en la mitología popular, se espera que vuelva para instaurar una edad de oro.

Lo exagerado de esta suposición desvía nuestra mirada de la real esperanza de cambio.

En cierta forma podría ser interpretada como un intento disimulado de intimidar a la población, utilizado por el candidato gobiernista. Un intento que también fue expresado por una famosa actriz: estoy con mucho miedo, pues podemos perder las conquistas del "plan real" (reforma monetaria de Cardoso), entre ellas la reducción de la inflación.

Recientemente el propio presidente de la República usó su voz para decir que también está temeroso del nuevo gobierno, como si Lula ya estuviese gobernando en su lugar. También para Cardoso el miedo está tomando el lugar de la esperanza.

Las actividades y las perspectivas de Lula sobre la formación de su gobierno no dejan lugar al miedo.  Su insistente invocación a las masas, en  busca de apoyo entre los diversos segmentos de la sociedad para un pacto social, su capacidad de hablar el lenguaje del pueblo, apuntan a un gobierno  participatorio.

Lula entiende al Gobierno y al Estado como promotores del desarrollo y esto lo distancia de toda imagen mesiánica.

Además, Lula no suscita la idea de un salvador de la patria. Su formación sindical y política nos autoriza a decir que su mejor argumento es la negociación dentro de los marcos de la legalidad, radicalizando, de esta forma, la democracia.

En su reciente visita a Garanhuns, su tierra natal en el campo pernambucano, confirmó que no se siente un mesías. Frente a diez mil personas, el hijo más ilustre de esa aldea quemada por la sequía,  Lula dijo, emocionado, que era bueno volver, después de 50 años, como Presidente, al lugar de donde  salió a los 7 años de edad para no morir de hambre. Esto nos demuestra, agregó Lula, que no debemos bajar la cabeza ante las dificultades.

En cierta forma, esas mismas palabras utilizó un día después de las elecciones, cuando, entrevistado por el noticiero de la red Globo, al presidente electo le preguntaron sobre el "nerviosismo del mercado", una eventual alza del dólar, las cotizaciones de la Bolsa de Valores, etc.

Irónicamente, Lula respondió: ¿No tienen ustedes otros asuntos que tratar? ¿Qué dicen del hambre, del desempleo, de la miseria, de la desigualdad social?

La filósofa Marielena Chaui, que interpretó esas palabras de Lula como un símbolo de cambio, afirmó: La formación y la historia política del presidente electo, modeladas por el valor que otorga a la  ciudadanía, van  en dirección contraria a las tradiciones populista y mesiánica.

A aquellos a los que el miedo hace perder la esperanza, hay que recordarles que el verdadero Mesías  es otro. Que ya estamos celebrando su adviento. A diferencia de Lula, fue elegido por Dios.

--------------

Oneide Bobsin, Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil,  profesor de Ciencias de las Religiones en la Escuela Superior de Teología de Sao Leopoldo,Río Grande do Sul, Brasil.