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Domingo 22 de Diciembre, 2002

Cardenal Cipriani pide disculpas a los parlamentarios

LIMA, Perú, Noviembre 26, 2002

El cardenal Juan Luis Cipriani se vio compelido a pedir públicamente disculpas a los miembros del Congreso peruano, por haberlos llamado, durante la misa del pasado domingo en la catedral de Lima, "cínicos, hipócritas y cobardes".

Cipriani, que es también arzobispo de Lima, aplicó esos calificativos a los congresistas, por haber aprobado en el proyecto de reforma de la Constitución que actualmente discute una comisión legislativa, un artículo que prohíbe el aborto, "salvo excepciones permitidas por la ley".

El cardenal afirmó que la Iglesia Católica no acepta el aborto "bajo ningún concepto, por considerarla un asesinato cobarde, que atenta contra la vida de seres totalmente indefensos" y que los parlamentarios aceptaron la excepción por cobardía.

Ante las protestas que sus declaraciones produjeron, no sólo entre los parlamentarios, el cardenal declaró ayer "si alguna expresión mía no ha sido la adecuada, las retiro con todo cariño, No es mi deseo maltratar a nadie. Pero no he utilizado la palabra congresista".

Sin embargo, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y obispo de Chimbote, Luis Bambarén,  reveló que el pasado martes 19 de reunió con legisladores de diversas bancadas para fijar la posición de la Iglesia frente al aborto.

Como consecuencia de esa reunión, 67 congresistas firmaron un pedido de reconsideración del artículo aprobado, suprimiendo la excepción en vista de los avances de la ciencia. La excepción prevista se refiere a los casos en que la vida de la madre está en peligro por el embarazo o el alumbramiento, así como a la interrupción del embarazo en casos de violación, indicaron especialistas.

El pedido de reconsideración fue presentado al presidente del Congreso, Carlos Ferrero, el jueves, tres días antes que el cardenal, miembro de la orden del Opus Dei, hiciera sus polémicas declaraciones.

Observadores políticos comentaron que o bien el cardenal no conocía el positivo resultado de las conversaciones del obispo Bambarén con los congresistas o, como dice un proverbio, "quería ganarse indulgencias con avemarías ajenas", presentándose como promotor de la reconsideración.