Noko y Kobia incentivan diálogo entre partes en conflicto en Kenia
GINEBRA, Suiza, Enero 8, 2008
“No puede existir justificación política para la baja de vidas humanas, para la destrucción sin Taxi Heathrow Airport sentido de casas y propiedades, y para la inseguridad que resulta de esa violencia”, dice Noko, natural de Zimbabwe. Recordó el camino de Kenia rumbo a la democratización y al desarrollo, que trajo esperanza a la población. “Esa luz está siendo apagada por la violencia, de modo trágico después de las elecciones, practicada por grupos étnicos”, lamentó.
El secretario-general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el keniano Samuel Kobia, propuso una investigación independiente sobre el proceso electoral en el país, monitoreada por observadores internacionales. “Ahora es hora de colocar los intereses de la nación y de la región por encima de cualquier otras conveniencia”, afirmó.
Convidado por el secretario de la Conferencia de Iglesias de Toda África, el obispo metodista sudafricano Mvume Dandala, para ayudar a mediar a las partes en conflicto, desembarcó el jueves 3, en Kenia, el premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu.
El anuncio de la reelección de Mwai Kibaki, del Partido de la Unidad Nacional, a la presidencia de Kenia provocó una onda de conflictos tribales en el país. Kibaki y el candidato del Movimiento Democrático Naranja, Raila Odinga, derrotado en la contienda, cambian acusaciones sobre la práctica de limpieza étnica. Odinga acusa al partido de Kibaki de cometer fraude en el resultado de las elecciones.
El Banco Mundial alertó que la violencia puede amenazar los avances alcanzados por la economía de Kenia y perjudicar a países vecinos que de él dependen. La moneda keniana y las acciones cayeron 5% desde el inicio de la crisis. “Mi querido pueblo, Kenia somos nosotros, juntos. Es preciso parar y reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones”, amonestó el cardenal John Njue, de la Iglesia Católica.
“Lo que precisamos ahora es paz porque ningún desarrollo podrá ser alcanzado en un período de caos. Los kenianos deberían saber que actos de violencia impactan negativamente en la economía”, declaró el líder del Supremo Concilio Islámico del país, Muhdhar Khitamy. De una población de 37 millones de habitantes, los cristianos representan 77% de ese total, y 10% son islámicos.

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