
Mensaje navideño del Secretario del CMI pone centro en la Paz y la Justicia
CMI/ALC, GINEBRA, Suiza, Diciembre 22, 2007
"Gloria a Dios y Paz en la Tierra", el lema elegido por el Consejo Mundial Taxi Heathrow Airport de Iglesias (CMI) para su Convocatoria Ecuménica del 2011, es la temática central del mensaje del Dr. Samuel Kobia, Secretario General del CMI, en su mensaje navideño.
"Cuando a mediados de este año visitamos Belén con mi esposa Ruth, nos mostraron los campos donde unos pobres pastores oyeron a los ángeles proclamar esta maravillosa noticia: “Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor”, narra Kobia.
El mensaje continua diciendo: Nos paramos a la sombra del imponente muro que separa Palestina de Israel, y pensé en el Dios de toda la creación, quien eligió vivir en medio de nosotros tan completamente vulnerable como sólo puede serlo un recién nacido. Mirando a los cielos abiertos sobre nuestro mundo amurallado, quedé impresionado por la majestad y el misterio del canto angélico:
“Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra paz a los hombres que gozan de su buena voluntad”
Desde el campo de los pastores llega, entonces y ahora, el tema de la Convocatoria Ecuménica Internacional por la Paz organizada por el Consejo Mundial de Iglesias, que se proyecta celebrar en 2011: “Gloria a Dios y Paz en la Tierra”. Creemos que, como en el canto de los ángeles, estos dos sentimientos representan una armonía espiritual. La revelación de la gloria de Dios nos guía a buscar la paz en el mundo que nos rodea.
Al incorporarnos al servicio de Cristo, nos comprometemos a una espiritualidad de resistencia, enfrentándonos a la espiral de violencia que amenaza a nuestro planeta. Porque Dios es Uno, e infinitamente misericordioso, estamos llamados a establecer comunidades de plenitud, justicia y paz. Mi deseo para ustedes en esta Navidad es que puedan escuchar de nuevo el himno de los ángeles y abrazar con renovada energía la visión que anuncia. Que el conocimiento de la gloria de Dios llene nuestros corazones y nuestras mentes, nuestras almas y nuestros espíritus. Que la esperanza segura y cierta de estas fiestas transforme nuestras vidas, nuestros hogares, nuestras sociedades y nuestro mundo.

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