Sociedad reacciona a declaraciones estatales sobre Ley de Amnistía en la CIDH
Carlos León, SAN SALVADOR, El Salvador, Octubre 16, 2007
A este organismo de la OEA, los representantes del Estado acudieron para dar cuentas por la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz y el caso Romero. En ese contexto afirmaron que derogar la Ley de Amnistía haría peligrar la paz en El Salvador. “La Ley de Amnistía fue un instrumento necesario y donde descansa actualmente la paz”, expresó Oscar Santamaría de la representación oficial.
Esas declaraciones hicieron reaccionar al movimiento de derechos humanos del país centroamericano. El Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA) declaró que “La amnistía es fruto de una decisión política inconsulta”. Asimismo, señaló que esa normativa viola la Constitución salvadoreña y la Convención Americana sobre Derechos Humanos y por lo tanto debe ser derogada. Agregó que “la impunidad del pasado alimenta la del presente, aunque con nuevos matices. En ese escenario, ya son más de sesenta mil asesinatos los de la "cuenta nueva" después del "borrón" de la amnistía protectora de genocidas”.
Por su parte, Alicia García del Comité de Madres de Reos y Desaparecidos Políticos de El Salvador (COMADRES), consideró que la posición estatal es ofensiva y añadió: “me siento con el derecho de exigir al presidente Elías Antonio Saca, que derogue esa ley y que me digan dónde está tanta gente desaparecida y detenida hace más de diez años”.
La representación gubernamental también se refirió al asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero el 24 de marzo de 1980. Al respecto informaron que sostienen un diálogo “franco y serio” con altos representantes de la Iglesia Católica para, según ellos, ponerle fin al proceso internacional contra el Estado de El Salvador. “Permítanos un compás de espera para que, primero Dios, logremos un acuerdo”, solicitó Carlos Méndez, delegado oficial, a la CIDH.
Mientras tanto el Arzobispo de San Salvador, Fernando Saénz Lacalle, dijo que “no hay nada secreto en el diálogo, sencillamente es una reunión donde no hay acuerdos”. Según el jerarca católico, buscan que el Estado reconozca su responsabilidad y muestre algún gesto de estima por Monseñor Romero.

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