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Jueves 11 de Octubre, 2007

Condena a von Wernich: primer paso para deconstruir la teoria sacrificial católica

Marcela Bosch, BUENOS AIRES, Argentina, Octubre 10, 2007

En el día de ayer hemos sido testigos del juicio ejemplar de Von Wernich por Taxi Heathrow Airport crímenes de lesa humanidad cometido durante la dictadura militar. Después de treinta años donde las víctimas, las madres de los desaparecidos, los familiares, las y los militantes de Derechos Humanos hemos esperado pacientemente, la verdad y la justicia, sin derramar una sola gota de sangre, sin un sólo incidente de violencia dando pruebas de una ética, un amor a la vida que  es la antípoda del accionar de los verdugos, quienes enarbolando la cruz, y en defensa de la civilización cristiana tienen sus manos manchadas de sangre.

Los Organismo de Derechos Humanos sí perseguimos la verdad monseñor Bergoglio: Queremos que nos digan dónde, cuándo y quiénes desaparecieron a una generación entera. Somos conscientes que la  guerra ideológica sustentada por la Doctrina de Seguridad Nacional, precisaba del aporte de lo simbólico instituido y es justamente allí donde la religión ocupaba, sin lugar a dudas un sitio privilegiado.

Que la recurrencia a lo religioso como a vía de legitimación durante los años de instauración del Terrorismo de Estado, generó consenso, manipulación y hegemonización de la opinión pública. Y que la apelación a conceptos tales como: salvación, condenación, misión, ateísmo, lucha santa, bien versus mal, estuvieron presentes tanto en los discursos militares, como en las declaraciones de miembros del Vicariato Castrense, y en las declaraciones corporativas emitidas anualmente por el Episcopado Argentino.

Hoy como rémoras escalofriantes del pasado nos sumergimos de nuevo en discursos emitidos por miembros del Episcopado que, lejos de mostrar algún viso de arrepentimiento, refuerzan la legitimación que las FF.AA tal como figuran en las directivas del Ejercito del año 1975, piden de los sectores religiosos.
Somos testigos en la actualidad de las declaraciones de obispos como Bergoglio (Arzobispo de Buenos Aires) y Cassaretto, (asesor de la Comisión Justicia y Paz).

Estos “señores”, no sólo demuestran con sus palabras que su conciencia de cuerpo va má allá de las corrientes internas a las cuales suscriben dentro del contexto católico argentino, sino que comparten una teología sacrificial que los lleva a repetir que no vieron, que no sabían, que no participaban cuando, en realidad formaban parte de la misma maquinaria de terror del cura Von Wernich.

O no se acuerda monseñor Cassaretto cuando en su despacho recibió en el año 1977 a la madre del sacerdote desaparecido en la Plata, Héctor Bachini, quien recurrió a usted no sólo para que le informara donde estaba su hijo, sino para que como pastor de su Iglesia la contuviera en ese momento de dolor indiscriptible.

-"Mons Casaretto después de escuchar a mi madre se levantó e increpándole le dijo: Señora, deje ya de llorar, María (por la virgen) también perdió un Hijo y no hizo tanto escándalo y no ande por ahí junto a esas locas" (por las madres de Plaza de Mayo). Mi madre salió desolada, ella era muy católica" (1).

Cuando Von Wernich evoca las palabras de Mons. Bergoglio en la peregrinación a Luján sabe que es parte de un cuerpo colegiado que no le va dar la espalda. Pero lo que es peor aún, que “su pastoral” dentro de los campos de concentración fue  absolutamente coherente con una teología patriarcal, violenta y sacrificial, que está en los cimientos mismos de su fe y que la misma pueden llevar sin más a prácticas que conllevan a crímenes de lesa humanidad.

Sólo y a modo de ejemplo, baste citar las cruzadas, el genocidio de los pueblos originarios en América Latina para su Evangelización; el feminicidio y la persecución a mujeres denominadas "brujas", o el genocidio del pueblo judío bajo los nazis que en su momento, el Vaticano bajo el mandato de Pío XII, avaló.

¡Prácticas genocidas en nombre de la fe!...Implementadas por una Iglesia católica que se presenta como “societas perfecta”, dispuesta a siempre a “restablecer el orden”, que desean destruir siempre “nuevos enemigos”.

Para terminar, una última reflexión: sin lugar a dudas, Cristian Von Wernich es un personaje nefasto, sin embargo incurrir en una lectura moralista e individual de su participación en el genocidio argentino,  no colabora con una de-construcción de los cimientos mismos de una teología sacrificial que hace de la unión de la espada y la cruz el eje mismo de su accionar. Olvidando los  orígenes de la Buena Noticia traída por Jesús, que recogiendo el “shalom” bíblico construye la paz basada en la justicia y  en la inclusión de “un nosotros” que hace del respeto a la alteridad su más rico legado a la humanidad.

El respeto que los Organismos de Derechos Humanos han sostenido a lo largo de 30 años sin evocar ni a Dios, ni a los Evangelios, pero con una práctica coherente con el Dios de la Vida, está muy lejos del dios sacrificador de la Doctrina de Seguridad Nacional al que, sin el más mínimo arrepentimiento, adhiere el Episcopado Argentino, un día despúes.

(1) Testimonio tomado por quien escribe esta nota en el año 1982 a Mercedez Bachini hermana de Hector Bachini, en el marco de la investigación. Represión a la Iglesia   

La autora es valdense, Doctora en teología y militante de Derechos Humanos en Argentina