
Más de 300 muertos podría ser el saldo final del paso de Félix
Trinidad Vásquez, MANAGUA, Nicaragua, Setiembre 28, 2007
Ortega, quien el lunes 24 partió a Nueva York a la 62 sesión de la Taxi Heathrow Airport Asamblea de las Naciones Unidas (ONU), dijo en conferencia de prensa, basado en documentos que le trajeron las autoridades del Atlántico Norte, que los requerimientos para responder a las necesidades en los próximos seis meses de las familias damnificadas tanto en alimentos como en salud, reconstrucción, reactivación económica, producción, pesca y cuidado de los bosques destruidos serán de 292 millones de dólares, suma que demandará a la solidaridad internacional.
El mandatario explicó, ante la denuncia de algunos líderes comunitarios de que el gobierno actuó tarde para evacuarlos y que por eso se dieron muchas muertes, que como Estado hicimos todo lo humanamente posible para que nadie muriera, "pero que eso no se pudo evitar". Dijo que el último informe del Sistema Nacional de Prevención de Desastre (Sinapred) indican que los efectos del huracán podrían ser calificados como la mayor catástrofe de la historia de Nicaragua desde el punto de vista ambiental al arrasar más de un millón 300 mil hectáreas de los bosques y contaminar los recursos hídricos.
Por su parte, la líder de la etnia Mayangnas, Via Adilia Lino, dijo que en su comunidad hay seria amenaza de hambre y clamó ayuda alimentaría porque sus cultivos fueron arrasados y los que quedaron están contaminados. El gobierno prometió enviarles 20 toneladas de alimentos.
El fin de semana en la capital del Atlántico norte, Billwi (antes Puerto Cabezas), en asamblea de cien pastores, el pastor José Rivera de la iglesia Morava demandó cuentas claras de toda la ayuda que llega a la región tanto en alimentos como en dinero, porque muchas personas critican al gobierno por la lentitud en la entrega alimentaría.
El gobernador de la región autónoma del Atlántico Norte, Reinaldo Francis, respondió que los líderes religiosos son los fiscalizadores de ayuda llevada hasta la fecha, pero algunos pastores no aceptaron en su totalidad tal explicación.
Un pastor, que se identificó como Amilcar Padilla de la Iglesia Morava, pidió a sus compañeros que no adjudicaran el huracán a un castigo divino, sino que sean realistas al reconocer en el huracán, un desastre natural que no sucede por primera vez que ocurre en la región.

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