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Viernes 7 de Setiembre, 2007

A la Iglesia Católica panameña le preocupa los divorcios

A la Iglesia Católica panameña le preocupa los divorcios

Julio A. Carles, CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, Setiembre 3, 2007

En Panamá cada 24 horas siete parejas rompen su lazo matrimonial. Una situación que es Taxi Heathrow Airport de constante preocupación para la Iglesia católica.

La información, que se desprende de datos estadísticos de la Contraloría General de la República, indica que en 2006 unas 2 mil 647 parejas optaron por divorciarse.

Los divorcios no son un problema nuevo y el aumento de estos procesos comenzó a verse en 2002 cuando se registraron 2 mil 313; en 2003 hubo 2 mil 732; para 2004 bajaron hasta 2 mil 652, para volver a subir en 2005, año en el cual los casos sumaron 2 mil 758.

2003 es el año donde se comenzó a sentir el incremento de los divorcios, al punto que expertos calificaron la situación como una "epidemia" que amenazaba el desarrollo de la sociedad. Desde ese año a la fecha, la cifra de divorcios se ha mantenido en un promedio de siete casos por día.

El aumento de los divorcios es un problema que preocupa a la Iglesia católica, según se revela en el semanario Panorama Católico. En la última edición, el presbítero Gilberto Gómez Botero, director del Centro Pastoral Familiar Latinoamericano (Cenpafal) con sede en Bogotá, Colombia, reconoció que a la Iglesia le preocupa que los divorcios vayan en aumento, pero considera que también debe ser una preocupación para el Estado.

Gómez Botero dice que el Estado se debe preocupar, porque una familia sana nace de un matrimonio sano, y cuando esto no se entiende, la unión fracasa.

En Panamá, las separaciones regularmente se dan por mutuo consentimiento y entre parejas que tenían más de 10 años de vivir separadas. Unas 435 parejas que se divorciaron en 2005 tenían cinco y hasta nueve años de estar casados

Para evitar los divorcios, Gómez Botero aboga por alcanzar matrimonios de calidad, donde las parejas que se van a unir tengan plena conciencia del compromiso y la responsabilidad que conlleva vivir juntos.

El presbítero abogó por la realización de cursos matrimoniales que ayuden a los futuros esposos a llegar a este grado de concienciación. Pero Gómez Botero no solo habla de formas para ayudar a los que aspiran a vivir dentro del matrimonio, sino también para los que ya están casados.

A este grupo les dice que deben entender que al momento que decidieron unir sus vidas en matrimonio suscribieron un compromiso que deben cumplir y respetar, por eso deben revisar como están viviendo y si lo están cumpliendo.