Volver al inicio

Viernes 7 de Setiembre, 2007

Cartas revelan dudas de fe de la madre Teresa

Cartas revelan dudas de fe de la madre Teresa

NUEVA YORK, Estados Unidos, Agosto 29, 2007

Una nueva faceta – las dudas de fe y el vacío interior de una gran Taxi Heathrow Airport benefactora de los pobres, fundadora de los Misioneros de la Caridad, Premio Nobel de la Paz 1979, la madre Teresa de Calcuta - conocida hasta ahora apenas por sus confesores verá la luz pública en el próximo mes.

“DOnde está en mi la fe? Procuro en lo más profundo, no hay nada, excepto el vacío” – escribió la madre Teresa en una de sus confidencias, expresadas en cartas al lo largo de 60 años de su vida sacerdotal. En el primer texto, de 1948, cuando comenzó a trabajar con los pobres, ella llegó inclusive a negar la existencia de Dios.

“Si no hay Dios, no existe alma, si no existe alma, Jesús tampoco es verdadero”, señaló ella en uno de sus escritos de 1959. Cuarenta cartas de madre Teresa estarán publicadas en el libro “Mother Teresa: Come Be My Light” (Madre Teresa: ven a ser mi luz), que será lanzado el día 4 de setiembre, un día antes de los diez años de su muerte, por la Doubleday, en los Estados Unidos.

El editor del libro es nada menos que el padre Brian Kolodiejchuk, responsable por el proceso de canonización de la misionera. “Después de un largo debate entre los miembros de la orden fundada por la madre Teresa de Calcuta, decidimos publicar las cartas, porque narran su profundidad, su aspecto humano, su capacidad de afrontar las situaciones más difíciles”, contó Kolodiejchuk a la revista Time.

“El silencio y el vacío son tan grandes que miro y no veo, escucho mas no oigo, la lengua se mueve (durante la oración) mas no habla”, dice la religiosa en una carta dirigida a su consejero espiritual Michael van der Peet, al inicio de los años 80 del siglo pasado.

El legado de madre Teresa es distintivo. Sólo en la India hay mas de 600 refugios y la congregación que ella fundó, en 1950, está presente en 133 países. Más de un millón de personas trabajan directamente como voluntarios en centros de acogida de pobres y desamparados.

Otro de sus confesores, el padre Neuner, la ayudó a aceptarse. Dice él que sentir a Jesús no es la única prueba de que El está allí y que su ansia de Dios es una señal de la presencia de Él en la vida de la religiosa. Antes de morir, Teresa de Calcuta pidió que destruyesen toda su correspondencia, pero por lo que se ve ahora, su ruego no fue atendido. “Si las cartas se hiciesen públicas, las personas pensarían más en mi que en Jesús”, justificó.