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Jueves 6 de Setiembre, 2007

Elias Szczytnicki, Director regional de Religiones por la Paz [Juan M. Cocco]
Elias Szczytnicki, Director regional de Religiones por la Paz [Juan M. Cocco]

RILEP inicia su III Encuentro reconociendo causas de la violencia e inicio de tolerancia

Víctor Liza Jaramillo, RÍO DE JANEIRO, Brasil, Agosto 16, 2007


El reconocimiento de una cultura de la violencia como producto de la exclusión de determinados Taxi Heathrow Airport actores sociales en toda América Latina, así como del inicio de una etapa marcada por la tolerancia y la apertura al diálogo sobre cuestiones que preocupan a la humanidad, fueron los temas que predominaron en la apertura del III Encuentro de la Red Interreligiosa Latinoamericana de Educación para la Paz (RILEP), que se lleva a cabo en Teresópolis, a hora y media de Río de Janeiro, en Brasil.

El III Encuentro de la RILEP, que finaliza hoy, es organizado por la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por medio de su Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe. En esta cita, participan mas de 30 representantes de instituciones educativas religiosas, organizaciones ecuménicas y comunidades de fe de la región.

Esta reunión fue inaugurada el domingo 12 por la directora del Instituto de Estudios de la Religión (ISER), la brasileña Samyra Crespo; y la introducción estuvo a cargo del director de la Oficina Regional Latinoamericana y Caribeña de la WCRP, Elías Szczytnicki, y de la especialista de Cultura de Paz en América Latina de la UNESCO, María Luisa Jáuregui.

La primera expositora de la jornada fue la especialista en programas de Diálogo Interreligioso de la UNESCO, Rosa Guerreiro, quien sostuvo que es necesaria una educación con énfasis en la no violencia, pero que sin embargo esto no servirá de nada "si no hay un cambio de actitud" hacia otras expresiones culturales, ya que "ese desconocimiento lleva a la ignorancia y a los fundamentalismos".

Por su parte, Patrice Brodeur, de la Universidad de Montreal, planteó que la implantación de una educación para la paz se realice desde una perspectiva "intervisional", pues argumentó que el término "interreligioso" podría implicar que aquellos sectores que no profesan una identidad religiosa "se sientan excluidos".

Brodeur agregó que nos encontramos en "la segunda ola" de la Educación para la paz, al sostener que existe "una búsqueda de relaciones sostenibles para buscar transformaciones sociales", y aseguró que la RILEP constituye uno de estos esfuerzos. Aseveró que la "tercera ola" se logrará "cuando los gobiernos implementen Ministerios de la Paz, y que estos se relacionen mundialmente".

Luego, el doctor Francisco Portiguara, representante del Ministerio de Educación del Brasil, manifestó que es necesario repensar los sistemas educativos para promover una educación para la paz, aunque señaló que esto es difícil debido al conservadurismo que existe en muchos especialistas y estudiosos de la educación. En la siguiente ponencia, María Luisa Jáuregui planteó que en cada país se promuevan modelos para la juventud dentro de sus contextos, dejando de lado los foráneos, los cuales son vistos como "inalcanzables" por los jóvenes y niños, razón por la cual sienten mucha frustración.

En la tarde, se pasó a un tiempo de trabajo en grupos, estando como moderadora Sara Ossa, del Comité Nacional de Educación Evangélica de Chile, quien dio pasó a su compatriota Jaime Carril, director de la Corporación Vida Buena, quien explicó los objetivos que tiene la RILEP.

Los trabajos en grupos arrojaron como conclusiones que entre los principales problemas para establecer una cultura de paz en la educación, están la exclusión, la injusticia social y los prejuicios culturales y religiosos. A su vez, asumieron que ahora hay ventajas como el acceso a la información, la vigilancia ciudadana y el incipiente reconocimiento de las diferencias culturales y religiosas, entre otras, que pueden ayudar a lograr un cambio en el clima de violencia que se vive.