Ser antiimperialista, ¿vale hoy?
Manuel Obeso P., LIMA, Perú, Agosto 6, 2007
En la contratapa de la tercera edición de Política Aprista, realizada en homenaje a Víctor Taxi Heathrow Airport Raúl Haya de la Torre, el Comité Ejecutivo Nacional dice: "... la acción política del Aprismo es antiimperialista y liberadora: afirma la identidad y la proyecta a nivel indoamericano" (1989).
Hoy, 18 años después con Haya de la Torre ausente, los apristas en conmemoración a su desaparición le rinden distintos homenajes, entre ellos la publicación de un libro biográfico que lleva como título "Una vida agónica. Víctor Raul Haya de la Torre" de Eugenio Chang Rodriguez. Seguramente se destacará la impronta antiimperialista del ideario y vida del fundador del Partido Aprista. Pero que mejor homenaje puede ofrecer el Partido Aprista hoy en el poder, a su fundador, que no sea aquello que caracterizó la gesta fundacional y toda una historia de luchas: el indiscutible antiimperialismo.
¿Qué se hizo con esa bandera de lucha que lo identificaba y configuraba su quehacer político? Si aquí no hemos notado ese abandono, el presidente boliviano Evo Morales de visita por unos dia en nuestro país, si lo ha hecho notar en la persona del presidente Alan García, abanderado del partido aprista. Contaba Morales al Alcalde de Lima, que cuando visitó por primera vez el país en 1989, Garcia era "más flaco y más antiimperialista".
A raíz de esta visita, en conferencia pública, Alan García dijo en alusión a Evo Morales: "No somos idénticos ideológicamente, no somos clones, pero luchamos por los mismos objetivos". Con ello, García establecia una distancia y una proximidad con Morales. ¿La distancia tiene que ver con el perfil antiimperialista de Evo Morales y su gobierno? Si es así, cabe formularse esta cuestión en forma de
pregunta: ¿qué objetivos comunes pueden tener un antiimperialista con un proimperialista o en todo caso un indefinido ideológico respecto al Imperio?. García sostiene que tienen los mismos objetivos: justicia social y lucha contra la pobreza. Lo que se sabe de García es que ha prometido que la pobreza se reducirá al final de su mandarto en un 30% y que por eso pide a los pobres una tregua, pero no ha dicho que las grandes empresas no tienen que esperar al final de su mandato para ver los incrementos. Estas han terminado el primer año de gobierno de García frotandose las manos por las ganacias obtenidas y por las que obtendran mientras el pueblo pobre espera la justicia social que no es sinonimo de asistencialismo gubernamental.
Parece que García, y el Partido aprista con él, olvidó quien es el enemigo y ya no puede reconocer los aliados. Una cosa que era muy clara para Haya de la Torre. En Política Aprista Haya decía: "El imperialismo forma parte de este aspecto de nuestra economía que depende de los intereses extranjeros. Y como en el imperialismo es fundamental la exportación de capitales, la expansión económica, nosotros tenemos que tomarlo en cuenta dentro de una observación de la economía del país. Porque no es que seamos enemigos del capital extranjero; es que consideramos absolutamente necesario que el Estado controle el capital extranjero a fin de que su concurso dentro de la economía nacional sea de cooperación y no de absorción"(1989, 70).
Para Haya al parecer era evidente que la viabilidad como Estado nación pasaba por la consolidación de un mercado interno sólido, cosa que no parece serlo para el gobierno aprista con Alan García a la cabeza. Por ejemplo, el tan difundido proyecto de "Sierra Exportadora" ¿permitirá minimamente el desarrollo de este mercado interno, o mantendremos el dislocamiento de la economía productiva originada por la conquista europea de nuestras tierras: producir para las grandes metropis?
Izar la bandera antiimperialista permitirá, al gobierno y con él nosotros y nosotras, aclarar quienes son nuestros aliados y quienes no lo son, lo cual conllevará a consolidar un mercado interno y regional que asegure la producción de la vida de los más pobres, los aliados naturales de un gobierno antiimperialista. Lo mismo sucedera en el frente regional, la región andina, América Latina, allí también sabremos reconocer a nuestros aliados.
En tanto nosotros jugamos a la indefinición, el Imperio tiene las cosas claras, sabe quienes son sus aliados y no tiene sangre en la cara para reconocerlos: Por ejemplo, el Imperio jamás escondió la cara para reconocer públicamente a sus aliados, asi se llamen Somoza, Pinochet, Stroessner, Batista, Fujimori, etc. Cuando los periodistas norteamericanos se quejaron al presidente Franklin Delano Roosevelt de porque recibía a Anastasio Somoza con tanta pompa si era un "h de p", Roosevelt contestó: «sí, es eso, pero es NUESTRO h de p ». Mas claro no pudo ser.
Reposisionar una postura antiimperialista tiene que llevar a reconocer quienes son nuestros aliados, asi merezcan el calificativo que usó Rooselvet, pero son nuestros, con todo su potencial y limitaciones. ¿Podemos reconocerle contribución a la patria grande a hombres como Fidel Castro, Hugo Chavez, Evo Morales, Daniel Ortega y con ellos a los Haya de la Torre, Mariategui, Sandino, Martí, Zapata, etc.?
Es como para los cristianos, lo es una postura antiidolátrica, o mejor una fe antiidolátrica. No pòdremos dar señales del reino de Dios en la historia si es que desde una postura antiidolatrica no desenmascaramos la idolatría del sistema.
Al pueblo evangelico cristiano, hoy probablemente le pase lo que al gobierno aprista, al descuidar la novedad de su fundador, no sabe reconocer al enemigo. Por si no lo hemos olvidado, este se llama Mammon y es el Dios del sistema construido sobre la base de la codicia y el amor desmedido a las riquezas. Es un Dios y un sistema que se alimenta de la sangre de los mas pobres al los cuales se les niega las posibilidades de alcanzar una vida digna como lo garantizó Jesús con su vida: Yo he venido para tenga vida en abundancia" Juan 10:10.
Para concluir con nuestro tema del antiimperialismo, Haya de la Torre si que la tenía clara la cuestión: "Nosotros debemos crear nuestras propias resistencias, nosotros debemos crear nuestra propia presión, y, a la expansión económica que viene de fuera impulsada por leyes que son ineludibles dentro de la economía, debemos oponer la presión económica que sale de adentro y que por su fuerza e intensidad tambien es completamente necesaria para que la vida nacional mantenga el equilibrio y la armonia de nuestro organismo económico integral"
(1989, 70).

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