
Y durante la convulsión social, ¿qué dijo la Iglesia Evangélica?
Víctor Liza Jaramillo, LIMA, Perú, Julio 26, 2007
Las protestas parecen haber terminado. Las partes que reclaman y el gobierno se han puesto Taxi Heathrow Airport de acuerdo. Al menos para dialogar. No sabemos si llegarán a un acuerdo, o si otra vez las aguas se agitarán. Mientras que ocurría todo esto, muchos se manifestaron y expresaron su posición acerca de lo que ocurría en el país.
Muchos analistas políticos le llamaron la atención al gobierno, debido a su falta de atención a las "bombas de tiempo" que ya se veían venir. Sostenían que ante el imparable crecimiento económico que vive el país, no había excusa para atender a ese 50 % de pobres que existen en todo el territorio peruano. Denunciaban la criminal alianza del gobierno con la derecha económica, y la aplicación del programa de esta, en desmedro del programa socialdemócrata que había prometido Alan García en la campaña electoral del año pasado.
La Iglesia Católica también dijo "esta boca es mía". Frente a la gran convulsión social vivida, que no se daba desde los finales del régimen autoritario de Alberto Fujimori, expresó que se debían dejar de lado los métodos violentos (de parte de los manifestantes), a la vez que exhortaba al gobierno a que acepte dialogar con todos los sectores sociales desfavorecidos. Campesinos, trabajadores mineros, profesores, entre otros, debían ser atendidos por el Poder Ejecutivo.
Sin embargo, la Iglesia Evangélica guardó silencio. Salvo el pronunciamiento de Paz y Esperanza ante la negativa del juez chileno Orlando Álvarez de extraditar a Fujimori, no se escuchó ni siquiera un murmullo acerca de la situación social del país. Ninguna iglesia ni organización evangélica manifestó algo al respecto. Todos hicieron mutis. Hasta el caso Fujimori, ex presidente acusado de violar los derechos humanos, fue menospreciado por la gran mayoría de los evangélicos.
Parece que han quedado atrás las épocas en que los cristianos evangélicos nos manifestábamos ante situaciones claves para el país. Recuerdo que en los años finales de la dictadura de Fujimori, se organizó un colectivo denominado "Evangélicos por la Democracia", en respuesta a la pretención del peruano-japonés de perpetuarse en el poder. Este colectivo fue clave en la lucha por la recuperación de la democracia en el Perú. El principio del siglo XXI fue observador de cómo un sector de la Iglesia Evangélica dijo presente en la Marcha de los Cuatro Suyos, a fines de Julio del 2000.
Y si vamos más atrás, cómo no recordar a los evangélicos de los años `20, cuando salieron a protestar contra la Consagración del Perú al Sagrado Corazón de Jesús, para impedir una clara intención del Estado de subordinarse al Vaticano. Varios de sus integrantes pertenecían a sindicatos mineros y protestaban activamente por sus derechos laborales por esos años. Muchos sufrieron martirio en la época del terrorismo en los '80 y '90, por negarse a abrazar esa mezcla de locura y barbarie, y pregonar su fe en todo lo alto.
Por ello, este colectivo debería retomar su actividad, quizá ya no para la recuperación de la democracia (aunque aún hay cosas que recuperar en ese sentido, como promover la participación y la vigilancia ciudadana), pero sí para denunciar la política económica de beneficio para unos pocos y exclusión para las grandes mayorías que viene ejecutando este gobierno.
Un sector de la Iglesia, de tendencia carismática y neo-pentecostal, prefiere no manifestarse porque está cerca del poder; entre ellos Robert Barriger, Miguel Bardales y su UNICEP que aspira a tener espacios en el gobierno. Pero el otro sector, el que se fajó en los momentos difíciles de la violencia terrorista de los '80 y de la autocracia de los '90, debe volver a manifestarse y vencer esa timidez que sufre ahora.

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