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Viernes 14 de Diciembre, 2007

Rector de la UENIC asegura que hay futuro para una teología liberadora desde Nicaragua

Rector de la UENIC asegura que hay futuro para una teología liberadora desde Nicaragua

Trinidad Vásquez, MANAGUA, Nicaragua, Julio 24, 2007

Ante la pregunta ¿Hay futuro para una teologia de la liberación?, la respuesta de Benjamín Taxi Heathrow Airport Cortes, rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense (UENIC), fue: "No lo se a ciencia cierta. Mucho depende de lo que estamos haciendo hoy. Depende también de las re-lecturas de nuestra historia, de la critica de la situación actual, de las perspectivas visionarias de nuestras comunidades".

La afirmación se dio en el marco del foro en la jornada teológica SANDINO VIVE, que culminó el miércoles 18 de julio en la Universidad Centroamericana “UCA”.

El teólogo Cortes propuso: Una iglesia-pueblo en proceso de renovación continua; un movimiento bíblico cuya hermenéutica se entronque en la praxis de fe; una formación teológica, bíblica y pastoral del pueblo de Dios en dialogo con las ciencias humanas, con las ciencias naturales, con una posición critica al capitalismo transnacional; con un compromiso por derechos humanos y la ecología. Una formación teológica en armonía con el arte y la naturaleza; una formación teológica en comunidad, es decir, espíritu ecuménico.

También habló de la necesidad de una predicación profética cuya fuerza del Espíritu remueve las causas de la violencia social y estructural contra las mujeres y los niños; que remueva las causas de la pobreza y de la corrupción que esta enraizada en lo profundo de nuestro sistema. Que remueva el autoritarismo en la familia, en la escuela, en la iglesia, en los partidos, y el egoísmo que fomenta la acumulación económica.

Pidió un movimiento de mujeres que reforme la iglesia y coloque temas de fronteras en la teología y de la predicación. Un movimiento de mujeres que reforme la educación, la economía y plantee retos en el hacer política desde la sociedad. Pensando en la juventud, recalcó lo urgente de una juventud que se forme con ética, con humanismo, con arte, en las ciencias y tecnologías alternativas de cara a los desafíos de su pueblo. Que se forme con espíritu de investigación, con amor.

El rector evangélico imaginó también un movimiento campesino que engendre nuevas relaciones económicas y sistemas alternativos de producción orgánica. Que defienda y formule sus derechos agrarios. Que re-construya el mundo rural alrededor de la ciudad para dar vida, agua y oxido sin contaminantes.

Ante tamaña tarea, Cortes aseguró que algo se esta haciendo, aunque sea de una manera muy modesta. "Podría decir  que hay un futuro para una teología liberadora, una teología para la vida, una teología emancipadora del pueblo de Dios en la tierra de Rubén, de Alfonso, de Sandino, de nosotros y nosotras.  El futuro sostenible no surge del vacío sociológico, sino de procesos sostenibles relativamente fundamentados. Y una teología liberadora se construye en ese futuro nuestro en el fragor de la lucha, en ayuno, en el yunque del trabajo, en la organización social, en la articulación profunda de la Palabra de Dios que es Cristo con la Sagrada Escritura y la Tradición como criterio de ortodoxia eclesiástica-popular", afirmó.

Entre sus más claras apreciaciones, Cortés subrayó que las teologías de la liberación (TL) son inevitables porque son bíblicas, porque son y están al servicio de la vida de los pueblos. Surgen porque los pueblos luchan por destruir el yugo que los oprime, y emanciparse hacia la plenitud de vida.

"La TL continúa su curso porque el capitalismo transnacional niega todo proyecto de sociedad inclusiva. Porque la modernización de cristianismo burgués da la espalda al pueblo y a la tierra. Porque los gobiernos latinoamericanos han condenado a desaparecer al campesinado como clase, a los indígenas como pueblos. Porque los proyectos de nación no son humanamente integradores, sino que destruye la cultura, las creencias, las lenguas, la religión, los derechos de los sectores sociales mas vulnerables.  La TL seguirá palpitando porque busca dar razón de la esperanza milenaria de los pueblos, explica el sentido de su historia. Ciertamente es y será una teología de los pueblos oprimidos, y por consiguiente de resistencia a la opresión del capitalismo", finalizó.