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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

Lectura sobre el triunfo de Lula

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil

La llegada de Luiz Inácio Lula da Silva a la segunda vuelta de las elecciones Taxi Heathrow Airport presidenciales en Brasil, con aproximadamente 40 millones de votos, permite interpretaciones al margen de su significado político partidario e ideológico.

Podemos examinar los resultados de las elecciones presidenciales en Brasil desde el punto de vista de la educación. Y concluir que por más importante que sean las instituciones de educación formal es innegable que las lecciones de la vida fuera de los espacios escolares también influyen.

En esta perspectiva, la llegada a la segunda vuelta de un obrero metalúrgico, hijo de migrantes procedentes de las áreas pobres del nordeste brasileño, representa un enorme aprendizaje.

El avance de la democracia en las últimas tres décadas y los sucesivos procesos electorales con la presencia de Lula han ahondado la educación popular. Paulatinamente, la pedagogía liberadora de Paulo Freire, se va realizando. Según este gran educador, es necesario arrancar de dentro del oprimido el  opresor que lo colonializa.

A diferencia de otras elecciones, esta vez el prejuicio contra el pueblo trabajador fue mucho menor. El  candidato oficialista, formado en buenas universidades nacionales y del extranjero, intentó hacer valer la vieja crítica elitista, según la cual sólo los bien instruidos son capaces de gobernar. Pero se vio obligado a retractarse. Y a su vez fue presionado por el avance de la capacidad ciudadana en segmentos cada vez mayores de nuestro pueblo.

El propio presidente, intelectual reconocido internacionalmente, tuvo que decir públicamente que lo que se estaba realizando era una campaña por la presidencia de la República y no un concurso para una cátedra universitaria.

Claro, el presidente sabe que gran parte de las personas que han pasado por las universidades desde hace tiempo han votado por Lula. Como también sabe que el ejercicio de la presidencia requiere mucho más que un diploma universitario.

Las sucesivas elecciones de los últimos treinta años ayudaron a las clases excluidas de la educación  formal a confiar en sí mismas. En cierta forma, votar por Lula para el cargo político más alto de una nación cuya economía figura entre las diez mayores del planeta, es aprender a autovalorizarse, a elevar la autoestima y a convertirse en protagonista de la historia.

Es la gran lección que sectores importantes de los excluidos y de los trabajadores y trabajadoras están aprendiendo.

Por tanto, de elección en elección, con errores y aciertos, nuestro pueblo fue aprendiendo una de las grandes lecciones de la vida: no servimos solamente para trabajar; tenemos condiciones para gobernar.

Si este aprendizaje popular representa una novedad en el campo político, no podemos decir lo mismo dentro de la tradición cristiana. Recordemos lo que el apóstol Pablo dijo hace casi dos mil años: Para avergonzar a los sabios, Dios escogió a los que el mundo llama necios; y para avergonzar a los poderosos, El escogió a los que el mundo llama débiles ( I Corintios 1: 26-31).

En estas elecciones no fue Dios quien escogió a Lula; fue el ejercicio de la ciudadanía por el voto lo que lo colocó en la segunda vuelta, con enormes posibilidades de llegar a la presidencia. Ahora, un obrero y un gran empresario traen la esperanza de algo diferente después de 500 años de opresión.

Independientemente de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones, podemos agradecer por la educación política que Luiz Inácio Lula da Silva le ha proporcionado al pueblo brasileño.

Por tanto, por la fe aprendemos que el poder se perfecciona en la debilidad, y, ahora, en las elecciones  estamos aprendiendo que un gobierno cambia cuando el pueblo cambia y que es fuerte cuando se desembalsa.

En la escuela de la vida y de la lucha estamos aprendiendo a vencer sin derrotar. Gracias, Lula!

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Oneide Bobsin es pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones en la Escuela Superior de Teologia de Sao Leopoldo, Brasil.