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Viernes 14 de Mayo, 2004

Concebir la diaconía como mesa de encuentro propugna pastor luterano

Edelberto Behs, FLORIANÓPOLIS, Brasil, Octubre 17, 2002

La diaconía de la iglesia cristiana está basada en las Sagradas Escrituras. Pero en el Taxi Heathrow Airport Nuevo Testamento, el verbo enseñar, en el sentido de instruir, educar, aparece 55 veces, mientras que el vebo comer tiene 75 inserciones, señaló el pastor Rodolfo Gaede Neto, de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil (IECLB).

Gaede habló en el Primer Encuentro Regional de Diaconía de  las Iglesias Luteranas de América del Sur y del Caribe, reunido en Florianópolis, Brasil, del 13 al 16 de este mes.

Gaede señaló pautas sobre la fundamentación teológica de la actividad de las iglesias en esa área. La iglesia debe entender, dijo, la diaconía como una acción generadora de mesas de encuentro, de participación. Y rasaltó la importancia que la mesa tuvo en el ministerio de Jesús. El Maestro convidó e incluyó a muchas personas a su mesa, para comer.

A su vez. Gustavo Drian, secretario de Proyectos de la oficina conjunta de la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU) y de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), que tiene congregaciones en Argentina, Paraguay y Uruguay, recordó que la iglesia tuvo su origen en una red, la que empleaba Pedro cuando fue llamado. La iglesia siempre usó de su catolicidad -pensamiento global- pero su acción fue local, dijo.

Drian sostuvo que las iglesias deben realizar una "diaconía profética". Las iglesias deben de hablar de cuestiones  macroeconómicas y sociales, fortaleciendo la denuncia de los factores de muerte en la sociedad.

"Creo que en muchos casos la acción diaconal de las iglesias está en lo local, en la vida de las personas, generando cambios positivos", declaró a ALC el pastor Martin Junge, responsable de la Federación Luterana Mundial (FLM) para América Latina y el Caribe, que participó en la reunión en Florianópolis.

El grupo reunido en la capital del estado de Santa Catarina, dejó muy en claro que las iglesias necesitan hacer alianzas estratégicas en situaciones de desgracias. "Las iglesias deben abrirse a la cooperación ecuménica, con las ONGs e incluso con los sectores públicos", dijo Junge, recogiendo lo expresado por los representantes de diaconía de varios países de América Latina y el Caribe.

América Latina y el Caribe tienen muchos contextos de adversidad, provocados por el sistema neoliberal. El neoliberalismo, explicó Drian, es la expresión del capitalismo en su etapa de globalización".

Drian contrapuso la lógica neoliberal a la lógica diaconal. En la lógica neoliberal, que domina las relaciones económicas internacionales, sobran personas. Ella divide, separa, fragmenta. La lógica diaconal suma, multiplica. La  lógica diaconal es la lógica de la participación, de la inclusión. "No es posible ejecutarla solo. Las iglesias necesitan incorporar a otros actores de la sociedad civil", enfatizó.

Eso es lo que viene haciendo la Iglesia Luterana de Colombia, con su proyecto de apoyo a los desplazados por la violencia en ese país, anotó Drian

Villavicencio, en el departamento de Meta, es uno de los polos que acogen a esos migrantes. En el asentamiento local de "desarraigados" se encuentran más de 500 familias.

Con el apoyo de Acción Conjunta de las Iglesias y la colaboración de la Pastoral Católica, la Iglesia Luterana de Colombia pudo abastecer de agua al lugar, canalizándola desde un  lago situado a 3 kilómetros de distancia y llevándola a todos las casas de los refugiados.

"Trabajamos sobre cuatro ejes con los desplazados: condiciones de salubridad, en alimentación; en salud y en atención psicosocial", precisó la coordinadora del Departamento de Misión y Desarrollo de la iglesia colombiana, Martha Wilches. Se han instalado cuatro refectorios, en cuatro diferentes asentamientos, para atender a los niños de entre 4 a 14 años de edad.

Encuestas realizadas en los asentamientos de Villavicencio, Bucaramanga, Ibagué y Cundinamarca, el personal que trabaja en diaconía verificó que gran parte de las familias refugiadas están constituidas por madre e hijos, pues los padres desaparecieron.

Las madres, temiendo que los hijos adolescentes sean reclutados por la guerrilla o por los grupos paramilitares, dejan todo atrás y se dirigen a otras regiones", relató Martha Wilches a ALC.

En Colombia, la diaconía ha tomado así un rostro migratorio, de acompañamiento a los excluidos. Una de las expresiones de la pobreza es la migración. Dada la transparencia y seriedad del trabajo que desarrollan, los agentes  diaconales de la iglesia luterana gozan de una especie de salvoconducto, tanto en áreas dominadas por la guerrilla, como en regiones controladas por los paramilitares, anotó.