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Martes 12 de Noviembre, 2002

Periodista reclama difusión de pedagogía de la ternura

LIMA, Perú, Octubre 16, 2002

Debemos tener claridad en lo que pretendemos con la pedagogía de la ternura como respuesta Taxi Heathrow Airport a la globalización de la economía, reclamó el periodista peruano Ricardo Verástegui López, en una ponencia presentada ante Foro Internacional "Desafíos de la Pedagogía de la Ternura al educador cristiano y popular".

Si lo que pretendemos con la pedagogía de la ternura es construir una cultura de la vida, de la paz con justicia, no puede estar desvinculada de nuestra inserción orgánica en la comunidad donde vivimos. No puede ser una práctica individualista y aislada, sino una práctica colectiva de solidaridad con los intereses y aspiraciones del pueblo al que pertenecemos, afirmó.

La nueva era de globalización de la economía mundial, señaló, se caracteriza por unir la ideología al sistema económico predominante que tiene como dios al mercado regulado por los intereses de las transnacionales del dinero.

Anotó que ya en 1995, treinta y siete mil sociedades multinacionales dominaban la economía mundial. De las 200 más poderosas 172 correspondían a cinco grandes países de capitalismo avanzado: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido.

Ese mismo año, entre el 40 y 50 por ciento de la población mundial estaba formado por las masas rurales pobres de Asia, África y América Latina y por los desempleados y excluidos de los países desarrollados, agregó.

Este sistema económico, señaló,  utiliza, entre otros, al Banco Mundial (BM), al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para penetrar y dominar a los países del Tercer Mundo; y saquear luego sus riquezas mediante el mecanismo de la deuda externa o el uso de la maquinaria bélica de su gendarme mundial: Estados Unidos.

A inicios del año 2000, la deuda del Tercer Mundo ascendía a 1.900 mil millones de dólares. La deuda de América Latina era de 736 mil millones de dólares; y 375 mil millones de dólares la de los 52 países pobres más altamente endeudados.

La globalización llevada a cabo por las transnacionales se traduce en una batalla para convertir a las personas y pueblos en meros consumidores, en seres unidimensionales, sin derechos ni conciencia para ejercer el protagonismo que les corresponde.

So pretexto de eficacia y modernidad fomenta el individualismo más craso, convirtiendo al "homo homini lupus" (el hombre lobo del hombre) como afirmaba el filósofo inglés del siglo diecisiete Thomas Hobbes, sostuvo.

Sin embargo, advirtió, frente a esta cultura de guerra, de odio, de menosprecio por el hombre, aparecen, silenciosas y casi anónimas, significativas expresiones de solidaridad y de búsqueda de la justicia.

Esas expresiones configuran lo que llamamos una cultura de paz, una pedagogía del amor, de la ternura: creación de formas de convivencia donde la persona es valorada como tal y la vida no tiene precio.

Esto ocurre con el decálogo de desarrollo que tenían los antiguos peruanos y que subsiste en el alma colectiva de los pueblos andinos y que está constituido por tres vigas maestras: aprender a quererse el uno al otro (munay), aprender juntos (yachay) y trabajar juntos (ruray).

Estos principios se complementan con las  máximas del incanato: ama sua (no seas ladrón: sé honrado); ama keya (no seas ocioso: sé diligente), ama llulla (no seas mentiroso: di la verdad).

Aunque pareciera que nuestro pueblo no ha desarrollado una ética social de responsabilidad e institucionalidad, lo que se refleja en la inestabilidad y desorden político recurrentes, más bien hay que pensar que el problema radica en otro plano. Para Verástegui ell problema es que las instituciones reflejen la ética real del pueblo y hagan posible la responsabilidad social organizada.

La pregunta para nosotros, dijo, es cómo lograr, como comunicadores sociales, como maestros, que esta ética social, que esta pedagogía de la ternura  sea una vivencia concreta en toda la sociedad y en los centros educativos de diverso nivel.

Una pista metodológica interesante sería promover que el pueblo cree medios de comunicación que le permitan difundir y volver colectivas sus propuestas. Y cuando hablamos de medios no nos referimos aquí sólo a medios, como las radioemisoras locales y comunitarias, la prensa popular o las televisoras municipales, sino a espacios de debate y de diálogo por sectores poblacionales, encuentros sectoriales de la sociedad civil, entre otros, indicó.