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Viernes 7 de Setiembre, 2007

Foro invita a las iglesias a una peregrinación conjunta

Carlos Ham, SANTIAGO, Chile, Julio 2, 2007

El Foro invita a todas las iglesias de la región unirse en una peregrinación común, Taxi Heathrow Airport en la cual ellas se reconozcan mutuamente en una base común, en que la confianza y el amor mutuo puedan crecer y tornarlas capaces de anunciar a Jesús con fuerzas renovadas, “a fin de que el mundo en Él crea y tenga vida”. El evento fue coordinado por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) y el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), bajo el tema: “Jesucristo en América Latina – nuestra peregrinación con Él”.

Esta consulta latinoamericana y caribeña fue la última de una serie de reuniones regionales que se efectuaron en Asia, África y Europa. Este proceso culminará con un encuentro global del Foro que se efectuará en Nairobi, Kenia, en el próximo mes de noviembre.

El mensaje final del Foro dice, íntegramente:

 “Padre…que ellos sean uno en nosotros,
para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:21

El Foro es un espacio abierto en el que los/las representantes de una amplia gama de iglesias cristianas y de organizaciones inter-eclesiásticas que confiesan al Dios Trino y la perfección de Jesucristo en su divinidad y humanidad, se reúnen para fomentar el respeto mutuo y explorar juntos los desafíos comunes.

Inspirado por la oración de Jesús, el Foro se propone estimular la cooperación y comunicación entre las iglesias, ampliar el mutuo entendimiento y comprensión, así como profundizar el compromiso con la Palabra de Dios, con el fin de que el mundo crea en Jesucristo.

Durante estos días nos hemos reconocido en nuestro peregrinaje con Jesús. El testimonio de cada uno de los/las participantes sobre su encuentro con Jesús y su vocación personal, nos permitió, más allá de las diferencias y tradiciones, ver en el otro/a a nuestro hermano/a, superando desconfianzas y hostilidades en un ambiente de franqueza y humildad. Nos hemos gozado alabando y exaltando el buen nombre de nuestro Dios en los devocionales diarios y momentos de adoración.

Los nuevos desafíos que el mundo presenta han afectado la vida y misión de la iglesia latinoamericana y caribeña. Es así que el Foro ha sido un espacio permeable para dejarnos interpelar por las diferentes preocupaciones: la creciente cantidad de desplazados y migrantes, los millones de niños en las calles, las pandillas, la violencia urbana y sociopolítica, la violencia contra mujeres y niños/as, el avance del SIDA y otras pandemias, la discriminación y las ofensas contra la dignidad humana y el medio ambiente. En medio de todo esto está la tentación de caminar sin el sustento de la fe o distorsionarla. Sin embargo son evidentes en nuestras comunidades los signos de esperanza a través de las variadas expresiones de fe, particularmente entre la juventud.

Hemos visto que los intentos por avanzar hacia la unidad que el Señor ha pedido para los suyos han sido muchos y variados. Desde el siglo pasado, los espacios, movimientos, organismos e intentos de acercamiento y diálogo se han multiplicado a nivel global, regional y nacional; como así también entre las familias denominacionales y tradiciones eclesiásticas diversas. Todos ellos han contribuido y contribuyen a la unidad visible de la iglesia, la credibilidad del testimonio de la fe en Jesucristo y la extensión del reino de Dios. Sin embargo, reconocemos que aún queda mucho por hacer para que veamos plenamente cumplida la oración de Jesús. La Iglesia en América Latina y el Caribe presenta hoy muchos y renovados rostros. Hemos tratado de identificarlos en nuestro encuentro en Santiago, nos gozamos en la riqueza de su diversidad y procuramos entender lo que Dios nos pide ante esta nueva realidad.

Vemos en el Foro la posibilidad de un espacio amplio y renovado para encontrarnos, apreciar nuestras diferencias, unir nuestras fuerzas y comprometernos en la misión. Los brazos están abiertos para que juntos construyamos en la diversidad, nos sostengamos en la esperanza y seamos testigos de Jesucristo en el camino. Por esto deseamos extender la más amplia invitación a nuestros hermanos y hermanas de todas las iglesias para que con coraje se sumen a este peregrinaje de fe, reconociéndonos en una nueva base común, donde la confianza y el amor mutuo puedan crecer y hacernos capaces de anunciar a Jesús con fuerzas renovadas, a fin de que el mundo crea y en Él tenga vida, para la gloria del único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Iglesias Anglicanas, Iglesia Católico-romana, Iglesias Evangélicas, Iglesias Ortodoxas, Iglesias Pentecostales, Iglesias Protestantes.