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Viernes 31 de Agosto, 2007

La "mafiosización" del país

Alfredo Torres Pachón, BOGOTÁ, Colombia, Junio 11, 2007

En Colombia se dan hechos  dolorosos que lastiman el corazón y desgarran el alma, como Taxi Heathrow Airport el nacimiento  y permanencia en cautiverio de Emanuel, hijo de Clara Rojas  secuestrada  por las FARC EP. , hace ya más de cinco años, junto  con la ex candidata  presidencial  Ingrid Betancourt;  la muerte   de niños y niñas  en Chocó y otras regiones del país por  física hambre y desnutrición; el reclutamiento de mas de 10 mil menores, por grupos armados; el hallazgo de centenares de fosas comunes donde  los paramilitares enterraban a personas descuartizadas, de todas las edades, en una demostración de salvajismo irracional y de suprema crueldad que supera y niega todo sentimiento humano.

La conciencia, de una buena parte de los colombianos, se encuentra anestesiada  y adormecida. La ética y la fuerza moral, tanto  pública, como privada y  colectivas, que sostienen y fundamentan las instituciones democráticas de una nación y  le dan validez al Estado de Derecho, se diluyeron en una   "mafiosización" generalizada, salvo grupos y corrientes minoritarias que no han permitido su contaminación. Los receptores y beneficiarios de la mafiosización, desde el alto Gobierno hacia abajo, con su permisibilidad e involucramiento,  le quitaron el lado vulgar y criminal al narcotráfico, lo presentaron en sociedad en los mejores clubes sociales y la política  hasta convertirlo  en virtud  y de paso en  aceptación  nacional.

La crisis colombiana es  evidente y reconocida  por  propios y extraños. La mayor parte de la dirigencia  de este país, en sus distintos campos, se narcotizó. Con ese deplorable ejemplo la sociedad se mafiosizó. El narcotráfico produjo y aún produce todos los  insumos malignos que alimentan y  atizan  las distintas violencias que padece el país. Pero además pudre y corrompe todo al interior de la sociedad y las instituciones que  se alían con él. No es gratuito, entonces, que el narcoparamilitarismo sea hoy una expresión de Estado, si se sabe, por boca de sus protagonistas mismos, que con sus votos, coaccionados, intimidación,  crimen, masacres,  terror y  miedo  ayudaron a   elegir y a reelegir Presidente y a un gran  número de legisladores (35%)  hoy detenidos  y otros en etapa de investigación junto con destacados funcionarios públicos. Conseguir dinero fácil, poder político y económico se convirtió en una nueva religión en Colombia. ! Cómo será de atractivo  que hasta algunas iglesias con sus líderes sucumbieron  ante semejante becerro de oro!

La mafiosización del país es un hecho notorio. De ahí la Narcopolítica, el Narco Estado, el Para Estado, la Narco insurgencia, la Narco economía, etc., etc. y  todos los  que lo subsidian económicamente, nacionales y extranjeros, con logísticas de  guerra  a  gobiernos de evidentes nexos con  estas organizaciones criminales y violadoras de los derechos humanos.

Una nación  mafiosizada  está enferma. Tiene cáncer metástico que amerita de urgente cirugía a fin de extirpar el  tumor y sus quistes dispersos en todo el cuerpo social  de la nación. Se tiene que buscar la raíz misma de la enfermedad, que no es otra que: - Una crisis humana y de valores acentuada en las últimas décadas  con la benevolencia y tolerancia de  iglesias,  medios de comunicación, algunos jefes de Estado, organismos  de seguridad y dirigentes de la economía que no tomaron  distancia, ni una posición erguida  porque el sucio y criminal negocio les convenía, los favorecía y aún los sigue  beneficiando, en sus propósitos, fines  y ambiciones. Por ello voces opositoras, de prohombres, como don Fidel Cano, director del Espectador y  el Dr. Luis Carlos Galán Sarmiento, candidato a la presidencia, entre muchos otros, cayeron abatidos por las balas de sicarios  y testaferros pagados por los  capos del narcotráfico. No sería extraño, entonces, que a algunos opositores de hoy les sucediera lo mismo.

Pero lo más asombroso y contradictorio es que todo este desfase conductual tenga respaldo de un gran porcentaje de la sociedad colombiana. Esto sí que es vergonzoso. Toda esa conexión, sucia pero benevolente del Estado con la mafia y el crimen es un mensaje negativo desde el gobierno, que sugiere que ser honestos, pacíficos y trabajadores no paga. En cambio lo contrario sí. De ahí que cada día sea necesario aumentar el pie de fuerza para retener el crimen y el delito, que desde el mismo Estado se promueve. Pero más, que se gasten doce billones de pesos, más la ayuda de la cooperación internacional, en la guerra en vez de invertirlos para la paz. Como va Colombia en poco tiempo tendremos un Estado gendarme con un soldado por cada habitante para defender su vida, honra y bienes mas la denominada Red de Cooperantes. Esta es la más clara manifestación de inseguridad en el país. Y conste que no estamos en contra de la seguridad.

Por ello Isaías, el Vidente de Dios dijo: “Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las  tinieblas luz” Is. 5:20.” Ay de los que construyen la nación con sangre, y de los que fundan la ciudad con iniquidad” Hab. 2:12.

# El autor es pastor y miembro de la Fundación Cristianos por la Paz