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Viernes 8 de Noviembre, 2002

Luteranos andinos apoyan que la deuda externa se someta a la Corte Internacional

LIMA, Perú, Octubre 9, 2002

Los obispos y presidentes de las Iglesias Luteranas de la Subregión Andina, reunidos en Ocucaje, 300 kilómetros al sur de Lima, acordaron adherir al llamamiento de sus homólogos del Cono Sur de América Latina, para que el problema de la deuda externa se someta a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El acuerdo fue adoptado en la reunión que sostuvieron, del 30 de septiembre al 4 de este mes, la reverenda Patricia Cuyatti, presidenta de la Iglesia Luterana Evangélica Peruana; Nehemías Parada, obispo presidente de la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia; Joao Willig, presidente de la Iglesia Evangélica Luterana de Venezuela y Humberto Ramos S., presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Boliviana.

Los líderes suscribieron una Carta Pastoral dirigida a la comunión luterana de la Región Andina, en la que les piden "seguir proclamando el Evangelio del resucitado en palabra y acción".

"Tomemos el compromiso de ser portadores de esperanza y presentemos alternativas de justicia, paz, solidaridad, comunión, amor, motivando y acompañando el cuidado de nuestro hábitat y siendo sujetos en la defensa incondicional de la vida y de la dignidad de la persona", afirman.

Señalan que en su reunión examinaron la realidad de sus países y los problemas que aquejan a sus comunidades.

Entre ellos "las estructuras de muerte dominante encaramadas en el estado, la corrupción estructural generalizada, una deuda externa ilegítima que agobia a los pueblos, la creciente violencia en todos los niveles de la sociedad".

También mencionan "la alta tasa de desempleo, la destrucción del medio ambiente, la creciente pobreza a costa de pocos privilegiados, la explosión del núcleo familiar, la pérdida de valores humanos y otros signos de muerte que contradicen la voluntad de Dios".

"Frente a esta situación y en camino a la IX Asamblea de la FLM “Para la sanación del mundo” a realizarse en Winnepeg (Canadá, julio de 2003), les rogamos y exhortamos a cada fiel y miembro de las comunidades que hagan un análisis crítico de la situación actual, a la luz del Evangelio", dicen los obispos y presidentes luteranos.

En ese sentido, declaró la reverenda Cuyatti a ALC, hemos decidido adherir a  la Declaración de Florianópolis, de los líderes luteranos del Cono Sur, reunidos el mes pasado en esa ciudad brasileña.

En relación con la deuda externa que agobia los países latinoamericanos, la Declaración señala que han comprobado "los esfuerzos de los diversos gobiernos en la voluntad desesperada de ‘honrar’ la deuda externa" y que se han hecho todas las negociaciones y renegociaciones impuestas por los organismos monetarios y financieros internacionales".

Pero, añade la Declaración de Florianópolis,  "la deuda externa en lugar de disminuir no ha hecho más que crecer y aumentar hasta ahogar toda posibilidad de justicia y equidad".

"Como consecuencia de este diagnóstico llamamos a las iglesias de América Latina, al Consejo Latinoamericano de Iglesias, al Consejo Mundial de Iglesias y a la misma Federación Luterana Mundial, para que hagan suyo el pedido de opinión consultiva elaborado por el Parlamento Latinoamericano".

Ese pedido "debe ser presentado por el gobierno de un país deudor ante la Asamblea General de Naciones Unidas para que a su vez la presente ante la Corte Internacional de Justicia", dice el documento.

La consulta solicita que la Corte de La Haya se pronuncie sobre  ¿Cuál es el marco jurídico de derecho internacional en el cual se sitúan las obligaciones que resultan de la deuda externa y su cumplimiento?  Y   ¿qué consecuencias produce sobre dichas obligaciones el aumento imprevisto en términos reales de los capitales y de los intereses?

Este pedido intenta resolver una de las formas de sospecha ilegitimidad que rodea toda la tramitación y realización de la deuda externa y que exige profundizar las investigaciones sobre otras formas de ilegitimidad planteadas por el Parlamento Latinoamericano, puntualiza la Declaración de Florianópolis.