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Viernes 8 de Noviembre, 2002

El “part-time” afecta negativamente a iglesias

David Márquez, WASHINGTON, Estados Unidos, Octubre 8, 2002

El trabajo febril  y el deseo de alcanzar pronto el sueño americano, están privando cada Taxi Heathrow Airport vez con más fuerza, de la vida eclesial a miles de hispanos evangélicos que acaban de emigrar a los Estados Unidos.

Lo primero que procura el hispano recién llegado, es conseguir  una ocupación full-time.  Alcanzada esa meta el inicial síntoma de alejamiento es una primera ausencia dominical pues el empleador le ha impuesto “trabajo dominical” y hay que cumplir.

Como se presentan muchas oportunidades, el siguiente paso será aumentarse un “part-time” que le agrega unos bienvenidos ingresos extras, pero que marcarán un casi divorcio de la comunión cristiana.

“El proceso es conocido. Primero viene el full-time, el part-time, el over-time (sobretiempo) y finalmente viene el no-time. No-time para la familia y la iglesia” opina el pastor Manuel Perdomo, de la Primera Iglesia Bautista de Clarendon del Estado de Virginia.

“Al comienzo los recién llegados acuden a las reuniones y buscan al pastor con mucha frecuencia, principalmente buscando ayuda que se les procura dar”, señala otro pastor de Alexandria.  Si el visitante no es visto más por la iglesia significa que ha conseguido empleo, marcando el inicio de su ardua carrera laboral, que espera concluya con la unificación de su familia. 

Licenciados, maestros y doctores, cautos y reticentes al comienzo, terminan entrando por necesidad al engranaje del trabajo manual.  Esposa e hijos también darán el paso.  Somnolientos hombres y mujeres en el Metro y en los buses, constituyen el cartón postal de esa realidad.

El escaso tiempo de comunicación personal que queda al final de la jornada, casi seguramente es ocupado por la televisión.  A las 5 de la manana, miles retoman sus obligaciones.

“Un buen porcentaje de la gente no es permanente.  Si no consiguen ayuda en una iglesia, se van a otra”, dice una funcionaria de una congregacion multicultural nueva.

Existen casos positivos.  “La iglesia se convierte en la familia de los hispanos recién llegados. Encuentran calor, apoyo y un entorno donde refugiarse”, señala Carlos Penaloza, pastor de Eklessia, una de las más crecientes del condado de Fairfax.

“Yo llegué con mi maleta y 6O dólares en el bolsillo.  Dios me ha bendecido y ha ayudado a mi familia, por ello permanezco fiel”, señala por otro lado Jorge Lozano, un boliviano-americano cuya empresa le vende servicios de seguridad al sector privado, inclusive al gobierno americano.

“Gracias a Dios sigo trabajando y la iglesia crece cada domingo”, señala por su parte Carlos Cruz, pastor de nacionalidad salvadoreña quien trabaja full-time en un hotel, atiende su congregación en el centro de Washington y ya ha viajado a Nicaragua a fundar una iglesia a la que apoyan económicamente.

Las iglesias de origen hispano son las que más crecen hoy.  “En realidad son las únicas que crecen en los Estados Unidos” dice el profesor José Gonzales, director de Semilla, una institucion formadora de lideres con sede en Virginia Beach.

En 1999 se calcula que se abrieron 1.OOO nuevas iglesias de habla hispana y la poblacion creció de 29 a 35 millones de habitantes según el censo del 2OOO, que ubica a la población hispana como la primera minoría étnica en este  país.

“La principal contribucion hispana es que estamos ayudando a la re-evangelización de los Estados Unidos”, concluye Gonzales, profesor uruguayo.