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Jueves 11 de Octubre, 2007

Pastor presbiteriano envía carta abierta a Posadas Carriles

José Aurelio Paz, MATANZAS, Cuba, Mayo 2, 2007

“Una de las experiencias más dramáticas de mi vida ocurrió cuando tuve la oportunidad de Taxi Heathrow Airport estar presente, en calidad de periodista, en el proceso investigativo internacional que se llevó a cabo en Barbados, con motivo del sabotaje que hizo explotar la nave de Cubana de Aviación en las costas de dicho país y donde, por primera vez, escuché su nombre”, escribe el pastor, quien dirige un centro ecuménico con una labor social muy importante en la llamada Ciudad Bandera por ser ahí donde, por primera vez, fuera izada la insignia nacional de Cuba.

Franco alega que, días antes del atentado, él viajo al país caribeño donde tuvo la oportunidad de confraternizar con parte de la delegación coreana que falleció en el atentado y, también, con funcionarios de la línea aérea de Cubana que integraron las víctimas del acto terrorista.

“Yo hubiera podido morir también si hubiera coincidido mi regreso con ese día fatal. Cuando me dieron la noticia, lloré de pena y de ira”, confiesa en su misiva.

“En Bridgetown pude conocer, debido al peritaje forense, el horror que experimentaron las víctimas y, entre ellos, algunas quemadas vivas en sus asientos; una niña cuyo cuerpo estaba acribillado por tornillos y piezas metálicas debido a la explosión y hasta casos de corazones que reventaron a causa de un sufrimiento más allá de toda explicación.

“He sido pastor de iglesias, y de mi pueblo, durante cuarenta y dos años y me resulta sumamente triste su existencia, pues lo que usted ha hecho no tiene justificación política ni de cualquier otro aspecto humano posible.”
En otra parte de la carta abierta el reverendo García Franco le manifiesta al terrorista Posada Carriles: ¡Qué dilema de conciencia ante una vida como la suya que solo ha dejado un rastro de sufrimientos, destrucción, muerte y rencor en varios países! ¿Qué amor ha edificado usted con su proceder?”

Y concluye: “No soy partidario de la pena de muerte y quizá, usted y sus cómplices, podrán evadir la justicia humana, pero no podrá escapar a la justicia divina. Usted y quienes le defienden se han juzgado y condenado a sí mismos.”