
¿Dónde están los restos de Camilo Torres?
Lidia Baltra, Abril 27, 2007
• General ® que lo abatió en la sierra, confesó esta semana a El Tiempo Taxi Heathrow Airport de Bogotá, qué hizo con los despojos del “cura guerrillero” muerto hace 41 años en la sierra, pero su depositario murió este año, y ahí se pierde el rastro.
BOGOTA, Colombia., por Lidia Baltra.- El mismo general que encabezó la brigada militar que en 1966 dio muerte al “cura guerrillero” Camilo Torres, esta semana confesó a El Tiempo de Bogotá qué hizo con sus restos, un secreto que guardó todos estos años ante la impotencia y desesperación de familiares, amigos y admiradores.
El general en retiro Alvaro Valencia Tovar, quien fue comandante de la V Brigada que enfrentó y derrocó al grupo guerrillero donde participaba Camilo Torres y le dio muerte, afirma haberlos entregado a su hermano Fernando Torres, quien murió este año en Estados Unidos sin dejar viuda ni descendencia.
Con esto, Valencia Tovar abrió una puerta, que volvió a cerrarse: hasta el momento de escribir esta nota, ningún otro miembro de la familia Torres Restrepo se ha pronunciado sobre estas declaraciones.
En su diálogo con la revista “Semana” del periódico El Tiempo, del domingo 22 de abril, el general en retiro no explica por qué decidió contar al mundo qué hizo con los restos del guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN), precisamente en momentos en que en La Habana, Cuba, se desarrollan conversaciones entre el gobierno del Presidente Uribe y representantes de ese movimiento, con el fin de que éste deponga las armas.
Colombia es un país en guerra interna desde hace décadas, con dos movimientos subversivos: las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN, que se enfrentan día a día al ejército y a los paramilitares de ultra derecha. Un tercer movimiento subversivo, el M-19, se desmovilizó hace unos años y hoy es una fuerza política adherida al POLO, conglomerado de partidos de izquierda que participan del Parlamento colombiano.
Con el apoyo de países amigos, se desarrollan diversas iniciativas para concordar una paz. Entre ellas, la que desde hace 16 meses se desarrollan en La Habana entre el Gobierno de Colombia y el ELN, pero aún no se llega a discutir un “acuerdo de base” que incluya temas como “el cese del fuego y de las hostilidades y el inicio de la liberación de las personas secuestradas, así como acciones más generalizadas de desminados humanitarios conjuntos en las zonas en las cuales el ELN ha avanzado esta práctica”, afirma El Espectador, importante periódico de opinión colombiano.
AMIGOS DESDE LA NIÑEZ
En este escenario, el general Valencia Tovar entregó su importante información acerca de uno de los héroes de leyenda del ELN a la periodista María Isabel Rueda, pero la información publicada la firma el redactor político Carlos Fernando Galán. En ella, el general en retiro describe con detalle cómo se enteró - por sus soldados en el frente - que entre los guerrilleros abatidos aquel 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, San Vicente de Chucurí, se encontraba el sacerdote Camilo Torres. El mismo lo confirmó poco después, ya que lo conocía muy bien, y redactó el parte sobre el caído luego que un “investigador especial” del ejército acudió al lugar, en las montañas de Santander, a fin de cuidar su imagen.
Explica que el sacerdote guerrillero había sido “su amigo” desde la niñez, pues su padre médico lo atendió en una ocasión en que estuvo enfermo. Y describe al emblemático sacerdote representante de la Teología de la Liberación de esos años, como “un intelectual compatible con mi manera de ver el país”.
CONTACTO CON HERMANO
Valencia agrega que seis días después de la difusión del comunicado oficial, al leer en el diario El Espectador de Bogotá una carta que el hermano mayor de Camilo, Fernando Torres, enviara desde Estados Unidos, su lugar de residencia, le contestó expresándole sus condolencias y lo afectado que se sentía por cuanto “Camilo había sido mi amigo” y le ofreció sus servicios “por si algo podía hacer por su familia”. El hermano le pidió entonces que entregaran los restos a la familia.
Pese a que la norma del ejército era enterrar a los guerrilleros en el mismo sitio donde habían sido muertos, Valencia afirma que accedió a la petición y seis años después, a raíz de su misión en Washington, contactó otra vez a Fernando Torres quien residía en Minnesota, se encontraron el aeropuerto de Dulles y acordaron reunirse en Bogotá para concretar el asunto.
En septiembre de 1972 se encontraron en la capital colombiana, oportunidad en que Valencia contó a Torres que los restos de su hermano Camilo estaban en el mausoleo militar de la V Brigada en la ciudad de Bucaramanga, junto a los soldados ya fallecidos que le dieron muerte. El hermano quiso ir de inmediato a rescatarlos, pero Valencia lo desanimó y le recomendó “esperar a que pasara toda la tormenta”, refiriéndose a las manifestaciones mundiales en contra de la muerte del guerrillero de leyenda.
NO HAY CONSTANCIA ESCRITA
Pasaron 29 años y un día reapareció Fernando Torres en casa de Valencia reclamando los restos de su hermano. Valencia se excusó de acompañarlo a Bucaramanga por estar convaleciendo de una cirugía, pero dice haberle facilitado la entrega de los restos encargándoselo a una tercera persona. De este modo, según declara hoy el general, los restos del revolucionario habrían llegado a manos de la familia… Sólo que no hubo un acta firmada por ambos acerca de la entrega, pues según el general, Fernando Torres “se enredó, lo llamó del aeropuerto y le dijo que no alcanzaba”.
Peor aún: Fernando Torres murió este año, 2007, en Minnesota. Su esposa Trudy había fallecido años antes y “al parecer, no tuvieron hijos”, escribe el cronista de El Tiempo.
Conclusión: hasta el día de hoy se ignora dónde reposa el cura guerrillero,
¡DONDE ESTÁN?
¿Qué pasó con los restos de Camilo Torres?
El general Valencia Tovar sólo dice: “creo que él (Fernando Torres) dispuso de ellos aquí (en Bogotá), nunca me dijo nada y yo nunca le pregunté. Me pareció entenderle que los iba a cremar. Sé que tienen un mausoleo de la familia. Pero no quise preguntarle más, pues era su secreto de ahí en adelante”.
Un secreto que, de no mediar una declaración de algún otro miembro de la familia Torres Restrepo, se mantendrá en el silencio de los cementerios.

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