![Pakistan, búsqueda de agua [EFE]](/picture/Pakistan_busqueda_de_agua_6449f2.jpg)
La escasez de agua, mucho más que análisis científicos
Claudia Florentín, BUENOS AIRES, Argentina, Marzo 22, 2007
"Afrontar la escasez de agua” es el tema del Día Mundial del Agua 2007 que Taxi Heathrow Airport se celebra hoy, y es coordinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El tema de este año pretende destacar la creciente importancia de la escasez de agua a nivel mundial y la necesidad de una mayor integración y cooperación que permitan garantizar una gestión sostenible, eficiente y equitativa de los escasos recursos hídricos, tanto a escala local como internacional. La escasez de agua afecta a 1.200 millones de personas en todo el mundo, con proyecciones más que alarmantes.
El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, en su mensaje por el Día del Agua expresa que la escasez de agua no es sólo el resultado de una carencia física de recursos hídricos, sino un fenómeno que se agrava a causa de problemas relativos a la gestión de esos recursos y al buen gobierno. "El crecimiento demográfico, el desarrollo económico, la contaminación y los cambios climáticos son factores que ejercen una presión sobre los recursos hídricos. De igual modo, actividades humanas como la deforestación, la construcción de represas, la prevención de la erosión, el regadío, las extracciones y los trasvases afectan a los procesos hidrológicos y a los recursos hídricos disponibles, con lo que ponen de relieve la importancia de una dirección responsable en este ámbito."
Continua diciendo, "la UNESCO cree firmemente que, si bien la exacta evaluación científica de nuestros recursos constituye un requisito básico para la elaboración y aplicación de políticas apropiadas, el aumento de capacidad necesario para hacer frente a la escasez de agua no puede lograrse únicamente mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología. Se necesita más bien una estrategia multidisciplinaria, que tome en cuenta la dimensión sociocultural de la gestión del agua dulce."
Según datos del Comité organizador del Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA) la reserva mundial del agua tiene la siguiente proyección:
*1950 16.800 m³ (por persona al año)
*2000 7.300 m³
*2025 4.800 m³
El nivel catastrófico de las reservas mundiales se calcula en 66 % por ciento para 2006 frente a un 35% apenas hace seis años.
Recursos hídricos renovables en el mundo:
América Latina ...... 46 %
Resto del Mundo ........ 54 %
Así se ocupa el agua en América Latina:
Uso doméstico ....... 10%
Industria ................. 20%
Agroindustria ......... 70%
La irrigación artificial, usada en cientos de países, requiere grandes cantidades de agua. Este método de cultivo utiliza hoy en día 70% del agua del planeta. Naciones Unidas afirma que además, el 60% del agua utilizada en la irrigación artificial, se desperdicia.
La falta del recurso y la contaminación llevan a que los usuarios deban pagar precios exorbitantes por un elemento vital. La Cuenca del Plata, por ejemplo, es uno de los sistemas fluviales más grandes del mundo, abarcando una extensa región que comprende el centro y norte de Argentina, el sudeste de Bolivia, casi toda la región meridional de Brasil, todo Paraguay y una vasta región de Uruguay. En los crecientes barrios marginales de Brasil, la contaminación de las aguas residuales aumenta a un ritmo desenfrenado y el precio del agua es elevado: los residentes de estos barrios suelen pagar un importe diez veces superior a la tarifa legal del agua.
La desertificación, la contaminación industrial, los caudales reducidos de muchos ríos en el mundo por el calentamiento global y la pérdida progresiva de la reserva de agua que constituyen los glaciares en el sur argentino, son factores que colaboran día a día al agravamiento de la problemática.
El agua y la espiritualidad
El agua constituye una parte intrínseca de la mayoría de las espiritualidades. Nadie puede negar los símbolos y múltiples funciones que este vital elemento tiene en ritos, liturgias, ceremonias, sanidades, y muchos aspectos más.
Cada cultura tiene una unión diferente con el agua según donde esté ubicado geográficamente, cual sea su cosmovisión y su historia. Pero todas las memorias y relaciones con el agua son importantes y revelan la mirada sobre aspectos tan importantes como la vida y la muerte. En el cristianismo el agua es símbolo de nueva vida, de conversión y remite a Jesús mismo que se llamó "agua de vida". Acompaña a la cristiandad y al judaísmo como símbolo de frescura, de fortaleza natural, de búsqueda de Dios.
Estamos tan unidos al agua que deberíamos mirar de nuevo qué hacemos con ella, como la cuidamos, que decimos sobre este trágica realidad mundial, para ser coherentes con los símbolos que utilizamos.
No faltan organizaciones cristianas que se acercaron a la lectura bíblica desde una mirada de justicia y vida plena para lo creado que incluyeron la problemática en sus denuncias, pero tampoco sobran.
La Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL), por caso, en su libro "Vida Plena para toda la Creación" editado por ella misma y el ISEDET, aborda el tema dentro de la mirada de justicia económica y globalización neoliberal. La Alianza Reformada Mundial promocionó el año pasado el premio Georges Lombard, un concurso para que jóvenes teólogos y teólogas reflexionaran sobre el agua y su conexión teológica y socioeconómica. Un joven de la India, otro de Trinidad y Tobago y una joven argentina fueron los premiados.
Quisiera proveer una nota para la reflexión de nuestras iglesias con las palabras del teólogo y pastor cubano Rafael Cepeda, recientemente fallecido. Las mismas son editadas en el libro citado de AIPRAL. Tomando el texto profético de Ezequiel en el capítulo 36, Cepeda desarrolla dos perspectivas del mensaje divino, airado por la destrucción de los campos, montañas y ríos.
Un llamado de justicia dirigido a la ambición de quienes devastan la tierra y el agua; a los vecinos del pueblo de Israel en el texto antiguo- a quienes hoy destruyen por codicia lo que no les es propio.
Otro llamado, no menos importante, de injusticia y culpabilidad: al pueblo israelita- a nosotros hoy. "Ellos tampoco habían sido justos para con la naturaleza ni habían dado ejemplo de dignidad y soberanía entre las naciones vecinas", dice el autor.
"El enemigo tiene que cargar su cuota de culpabilidad y responsabilizarse con enmendar sus desafueros; pero a la vez nosotros tenemos que reconocer nuestra desidia, nuestras improvisaciones sin basamento científico, nuestro despilfarro, nuestra carencia de perspectiva a largo alcance y nuestra incapacidad de seguimiento a un plan trazado", afirma Cepeda.
"Si el enemigo no quiere enmendarse, tendrá su castigo, pero a ellos no podemos atribuir lo que es nuestro pecado ecológico. La hora ha llegado de confesarlo y hacer justicia", finaliza.

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