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Martes 13 de Noviembre, 2007

Una mujer filipina da una flor de papel a un policía durante una manifestación para defender los derechos del género [EFE] Miembros de la Liga de Mujeres de Burma recorren una de las calles de Dhaka (Bangladesh), hoy ,durante la realización de una marcha [EFE]
Una mujer filipina da una flor de papel a un policía durante una manifestación para defender los derechos del género [EFE] Miembros de la Liga de Mujeres de Burma recorren una de las calles de Dhaka (Bangladesh), hoy ,durante la realización de una marcha [EFE]

Mientras llegan saludos y flores, millones luchan por su libertad

Claudia Florentín, BUENOS AIRES, Argentina, Marzo 8, 2007

Mientras a muchas mujeres hoy se les regalan flores, perfumes y cenas; mientras los saludos llegan por mail, teléfono, y hasta de personas inimaginables, más de un millón de mujeres adultas y niñas son víctimas de la trata en América Latina, tal vez ahí, a la vuelta de su casa.

Según datos estimados, en un negocio que no permite saber sus cifras, entre 700 mil y 2 millones de personas en Latinoamérica son cada año víctimas de la trata de blancas. Interpol afirma que, solo en Colombia, 35 mil mujeres son cada año víctimas del tráfico ilegal con fines de explotación, sea sexual o laboral.

La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización Internacional para las Migraciones, informan que en Brasil, 500 mil niñas se dedican a la prostitución, aumentado por el turismo en crecimiento constante.

En Centroamérica, a raíz de las migraciones a los estados Unidos, más de 50 mil mujeres son engañadas y explotadas en zonas de fronteras.  

En el mundo cuatro millones de adultos y dos millones de niñas y niños son vendidos en la trata. Se ha denominado la trata como la esclavitud moderna.  De estas seis millones de personas tratadas, más del noventa por ciento son mujeres. 

En Argentina se sigue incrementando la trata interna debido al deterioro de las redes de contención social y la crisis económica que lleva ya más de una década. Quienes más sufren la pobreza y la marginación son mujeres, niñas y niños. Mucho de las mujeres de la región norte del país, donde se encuentran las provincias con mayor índice de desocupación y pobreza,  son raptadas y/ o engañadas con falsas promesas de trabajo, alimentando la demanda de prostíbulos y burdeles en varias regiones. 

Los circuitos de trata son muchos y todos conviven con la complicidad y la amistad de autoridades y fuerzas de seguridad. El año pasado, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), decía que en el país se puede comprar una mujer pagando entre 150  y 5.000 pesos.  "Hay proxenetas que las ofrecen en alquiler, en acuerdos sin papeles por una semana o 45 días, por 100 o por 500 pesos. Si la chica es más joven y más linda, es más cara. Es un "sistema de plazas", que les sirve a los explotadores para hacer rotar a los planteles de sus prostíbulos y no "aburrir" a los clientes", informaba el diario Página 12 en un exhaustivo informe de fines del 2006.

La trata interna se repite en cientos de países y las mujeres van perdiendo su identidad, su esencia, su poder de decir NO.

Apenas un día antes del Día de la Mujer, el Departamento de Estado de los Estados Unidos distinguió por lucha contra la trata, a una mujer argentina, Susana Trimarco, que busca a su hija vendida a un burdel y desaparecida desde entonces. En su lucha, ya logró rescatar a 98 chicas, aunque aún sueña con reencontrarse con su hija, Marita.

Fue nombrada Mujer de Coraje por la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, una entre las once elegidas en todo el mundo, la única premiada en todo el continente americano; recibirá el premio de manos de Condolezza Rice.

 "Esto tendría sentido si hubiera encontrado a mi hija", dijo a Página 12, antes de partir hacia Washington. De todos modos, su lucha fue el ejemplo que tomó el Senado para el proyecto de ley sobre trata, y casi 100 mujeres recobraron la libertad y el sentido gracias a su esfuerzo, que sabe, puede costarle la vida.

Millones de mujeres sobreviven sin poder de decisión, enredadas en redes económicas ajenas e incapaces, por presión y violencia, de ejercer sus derechos. ¿Qué futuro espera a nuestra región si no se combate esta realidad?  El mensaje del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, afirma que la pobreza y el ejercicio pleno de los derechos económicos y sociales "están profundamente relacionados, afectando además a los derechos políticos y al ejercicio de la ciudadanía". Sin ciudadanas plenas, con plenos derechos, libertades e igualdad, no hay estado de derecho que se consolide y crezca.

¿Suenan las voces de las comunidades de fe en este día? ¿que dicen? ¿saludan y agradecen a Dios por las mujeres que han luchado y criado familias? ¿que sostienen la iglesia? Pero, ¿qué se habla sobre violencia, igualdad de género? ¿Se toman acciones para combatir estas situaciones de opresión o solo se ora por opresiones espirituales? No puedo evitar pensar que quien calla se convierte en cómplice.

¿Que poder de incidencia social y política para trabajar el combate a la trata, a la violencia, tienen las iglesias? Que hoy, cuando escriba o diga un saludo (porque seguro que lo hará), por lo menos empiece a sentirse hermanada y hermanado con las mujeres y niñas que están tan cerca, pero tan lejos, escondidas en redes de temor y violencia.

"Te nombro hermana, y no porque nos una la misma fe
te nombro hermana,  y no porque recorras los mismos caminos
te nombro hermana
porque tu dolor tiene otro nombre, pero es del mismo género
porque tu angustia es mujer y clama por la justicia."