Después del si, la reacción del Episcopado no se hizo esperar
Cloé Chapeau, LISBOA, , Febrero 21, 2007
Según informó la agencia vaticana ZENIT, los obispos se reunieron en asamblea extraordinaria en Fátima Taxi Heathrow Airport el jueves 15 para analizar los resultados de la consulta popular. Tras el encuentro, difundieron una nota pastoral en la que afirman que en este referéndum "se ha manifestado una cultura que no se inspira en los valores éticos fundamentales, como es el carácter inviolable de la vida humana, consagrado, por otra parte, en nuestra constitución".
Consideran que el cambio cultural tiene varias causas, entre las que encuentran "la mediatización globalizada de la manera de pensar y de las corrientes de opinión; las lagunas en la formación de la inteligencia, dado que el sistema educativo no prepara para interrogarse sobre el sentido de la vida y las cuestiones primordiales del ser humano". También van contra el individualismo en el uso de la libertad y en la búsqueda de la verdad, y la relativización de los valores", temas que Benedicto XVI ha hecho sus banderas de lucha papal.
Los prelados dejan claro que sus objetivos pastorales a partir de ahora serán los mismos de siempre: "ayudar a las personas, iluminar las conciencia, crear las condiciones para evitar el recurso al aborto, legal o clandestino".
"La decisión de abortar se toma, en la mayor parte de los casos, en la soledad y sufrimiento. Un hijo, que al inicio parece ser un problema, se convierte con frecuencia en una solución para su vida", afirman. Interesante afirmación que desconoce que la mayoría de las mujeres que llegan a un aborto en condiciones de pobreza y marginalidad, que son a las que primariamente auxiliaría un sistema legal de interrupción de la gestación, necesitan otras realidades para solucionar su vida y no un ser más a quien no podrán dar la vida digna que a ellas también se les niega.
Finaliza la carta episcopal con la sentencia: "Muchas mujeres que abortan sienten, más tarde, que si pudieran volver atrás evitarían este acto equivocado". Seguramente que eso sucede, pero también con certeza el diálogo abierto y amoroso, la información, la legalización de situaciones humillantes y machistas, y una sociedad más justa donde las mujeres no sean quienes cargan la bolsa de los "pecados" propios y de los hombres (un embarazo sigue siendo responsabilidad de dos) harían el resto.

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