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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

Frustración angelical

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil

Allá, en las alturas celestiales el ángel rebelde buscaba la forma de causar confusión en Taxi Heathrow Airport la hermosa obra del Creador.

Recurriendo a todo su ingenio trazó un plan con ese objetivo y tan pronto como lo tuvo listo en sus menores detalles lo presentó al Señor antes de descender para ejecutarlo en la Tierra. A pesar de su rebeldía se sabía deudor al bondadoso Creador.

Como tenía acceso al plan bondadoso del Señor, pensó en introducirle modificaciones que lo convirtiesen en perjudicial para los seres humanos y para toda la naturaleza.

Como supo que algunas plantas, como la acerola, tenían defensas naturales contra los insectos, decidió inventar los agrotóxicos.  Con el propósito de  acabar con las plagas permitidas por el Creador, causaría un desequilibrio en la naturaleza que provocase enfermedades peores a los humanos.

Pensó también en crear una red internacional de fábricas para producir sus agrotóxicos y de distribuidoras para difundirlos. Construiría grandes laboratorios para fabricar los productos químicos. Como ardid final, resolvió que algunos insectos pudiesen sobrevivir a los venenos, de manera que hubiese que inventar nuevos productos para lanzarlos al mercado.

Para mejorar su plan, decidió tranformar la diversidad entre los seres humanos en desigualdad. Imaginó un sistema piramidal de sociedad, que haría más facil controlar el mundo.

Sería una especie de torre de Babel, en forma de pirámide. Con una pequeña élite en la cima sería más facil mantener el control. Las decisiones serían tomadas por pocos, que disfrutarían de la mayor parte del poder y de la riqueza.

Para protegerse de la mayoría de  la base, crearían poderosas fuerzas armadas. Faltaba, sin embargo, una justificación para sus propósitos bélicos..  Imaginó expandir una noticia alarmante. Los malignos extraterrestres podían atacar la Tierra en cualquier momento. Mucha gente sospecharía de sus argumentos. Pero de todas maneras contribuirían con impuestos para mantener las fuerzas armadas.

Sus planes, tenían un objetivo de largo plazo. Crearía una iglesia que diese muchas utilidades. Sería una iglesia universal. El sería el jefe de tal iglesia, que dividiría para reinar. Haría de los dones de cada una un motivo de discordia. Y elaboró un sistema de discípulos que se sustentase con el diez por ciento de todos sus ingresos y que depositase el noventa por ciento restante en un banco celestial.

Con tanto dinero, podrían seducir a posibles rebeldes y mantener la división a pesar de los esfuerzos de los hijos del Señor que buscasen la unidad en la diversidad. Su plan era muy ambicioso.

Cuanto terminó de elaborar su plan, resolvió presentarlo al Señor de los Mundos, que lo oyó sin decir nada. Entoncer se trasladó a la Tierra. Cuando llegó al planeta azul, empezó a recorrer diversos lugares.

Indignado, comprobó que su proyecto ya estaba ejecutándose. Vio que existían iglesias combatiendo entre sí en todas partes. No faltaban guerras, en las que se usaban armas químicas. Paseó por grandes mansiones, cercadas por rejas, de donde salían hermosas mujeres en dirección a los barrios pobres.

Los seres humanos ya habían inventado diversas formas de practicar el mal, aunque dijesen creer en un Dios bondadoso.  El ángel rebelde se aborreció diabólicamente, porque nada de que lo que había planeado era original. Tan poco original como esta crónica, inspirada en la parodia La Iglesia del Diablo, del escritor Machado de Assis.

Sin nada que hacer aquí, en la Tierra, el angel rebelde regresó al cielo, muy indignado. Al llegar, encontró al Señor, que lo escuchó con mucho amor y no lo reprendió, porque vio que sufría una angustia demoníaca, igual a la que sufren  hombres y mujeres.

Como consuelo, el Señor invitó al ángel a conversar con su Hijo, que ya había iniciado un proyecto totalmente diferente con su crucifixión y resurrección.

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* Oneide Bobsin es pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana de Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones en la Escuela Superior de Teologia de Sao Leopoldo, Brasil.