Relación entre metodismo y neopentecostalismo analiza teólogo brasileño
NUEVA YORK, Estados Unidos, Setiembre 20, 2002
En un ensayo titulado "Las iglesias neopentecostales y metodistas en el ambiente religioso posmoderno", el Taxi Heathrow Airport obispo brasileño Paulo Ayres Mattos dice que en el umbral del siglo XXI, en el contexto posmoderno, hay una tendencia a que la teología neopentecostal imponga su hegemonía sobre el mundo evangélico brasileño.
En un artículo para Metodismo Vital, Paulo Ayres, que desde hace dos años estudia la teología pentecostal en el Christian Theological Seminary de Indianápolis y en la Drew University de Nueva Jersey, dice que "no hay cómo negar la legitimidad de la experiencia pentecostal, sea en las iglesias pentecostales clásicas como en los movimientos de renovación y carismáticos.
Por otro lado, no se puede negar la gran confusión teológica que existe, especialmente entre las huestes carismáticas y pentecostales.
Hoy, añade, las denominaciones brasileñas evangélicas y pentecostales clásicas no pasan de ser estructuras burocráticas, de discutible poder institucional, muy lejos del creyente común, para quien no tiene sentido ser metodista, bautista, presbiteriano, asambleísta, wesleyano o cualquier otra cosa".
En este caldo religioso posmoderno, en que crecen las iglesias neopentecostales independientes, los pastores metodistas tienen que esforzarse para, al mismo tiempo, responder a las demandas de nuestra burocracia eclesiástica y a las demandas espirituales y religiosas de los que acuden a nuestros templos, anota.
En mis estudios sobre la espiritualidad pentecostal, dice Ayres, busco reconocer el inestimable valor y contribución del movimiento pentecostal a la espiritualidad y teología cristiana en general. Asimismo, rescatar la enorme deuda teológica que las llamadas iglesias evangélicas históricas brasileñas tienen con el movimiento pentecostal al no reconocer sistemáticamente la legitimidad y validez del modo pentecostal de hacer teología.
Por otro lado, anota, hay evidencias crecientes de que ha surgido una nueva generación de pentecostales, ávidos de mayor formación teológica académica, sin perjuicio de la experiencia pentecostal en sí.
Ayres resalta que, en 1910, el teólogo pentecostal William Durham proclamó que solamente existen dos obras de gracia: la salvación (que incluye la santificación) y el bautismo del Espíritu Santo. Esto difiere de lo que creían los pentecostales de origen wesleyano, que aceptaban tres obras de gracia: salvación, santificación y bautismo del Espíritu Santo.
La tesis de Durham prevaleció en los círculos pentecostales que dieron origen en Brasil a las Asambleas de Dios y a la Congregación Cristiana de Brasil,, que fue hegemónica hasta el surgimiento del neopentecostalismo.
Pese al rechazo de la doctrina wesleyana de la triple obra de gracia, la doctrina de la santificación, que se desdobla en actos de piedad y actos de misericordia, abre espacio para el legalismo y el moralismo reinantes en el pentecostalismo brasileño, cuyo mayor representante en la actualidad es el misionero David Miranda, de Dios es Amor, señala Ayres.
Por otro lado, dice el teólogo, los sectores liberales de las iglesias brasileñas, como la metodista, fueron influidos por el movimiento del Evangelio Social, que al lado del movimiento de santidad, es el otro hijo de los avivamientos norteamericanos de comienzos del siglo XIX, desarrollados bajo la inspiración de la enseñanza wesleyana sobre la santificación a través de actos de piedad y misericordia.
Pero las dos corrientes terminaron por rechazarse mutuamente, quedando los actos de piedad como prioridad casi única del movimiento de santidad, mientras que los de misericordia pasaron a ser la mayor preocupación del Evangelio Social.
Por otra parte, anota, el metodismo del sur de Estados Unidos, del cual procede el metodismo brasileño, excomulgó, en su Concilio General de 1894, al movimiento de santidad, lo que llevó a la aparición del pentecostalismo wesleyano, especialmente entre los negros del sudeste norteamericano y que son prácticamente desconocidos en Brasil.
Ayres, obispo emérito de la Iglesia Metodista de Brasil, señala que la mayor iglesia pentecostal estadounidense es una iglesia negra de la vertiente wesleyana, la Iglesia de Dios en Cristo, que tiene seis millones de miembros. Las Asambleas de Dios de Estados Unidos, anota, tienen dos millones y medio de miembros, de los cuales más de 500.000 son hispanos.
Es necesario investigar con rigor, indica, la participación histórica y teológica de los metodistas brasileños en la formación de la Iglesia del Avivamiento Bíblico, en la Iglesia Cuadrangular y de la Iglesia Brasil para Cristo, así como las razones que motivaron la formación de la Wesleyana.
En esta corriente de encuentros y desencuentros sobre la teología de la experiencia pentecostal, los metodistas brasileños acabamos envueltos en una teología que en su origen ya había rechazado la corriente wesleyana del pentecostalismo naciente.
La situación se ha complicado más con el surgimiento y extraordinario crecimiento del neopentecostalismo, en el que hay poco lugar para la enseñanza wesleyana sobre santificación, entendida como actos de piedad y misericordia.
Esto me hace pensar, sostiene, si vale la pena continuar apelando a Wesley o si estamos ante una situación tan nueva que nos exige el mismo rigor y compromiso espiritual, intelectual y pastoral que Wesley tuvo en sus días.
" Y así descubrimos, agrega Ayres, nuevos caminos teológicos para respaldar la práctica de una espiritualidad que nos capacite para enfrentar con decisión y sin temor la crisis espiritual y teológica que vivimos en nuestros días.
Estimados amigos:
Solicito el favor de enviarme la dirección del Obispo Ayres en Indianápolis. Preferiblemente su correo electrónico.
Gracias
Eugenio Aquino Domínguez
Me parece muy importante el trabajo del Obispo Ayres sobre la relación de la Iglesia Metodista y las Iglesias Neopentecostales. Creo que es muy interesante este acercamiento. Mi pregunta es : Si se puede conseguir el texto completo de este trabajo, o alguna dirección para solicitarlo.
Gracias .
Eugenio Aquino Domínguez .

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