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Domingo 11 de Noviembre, 2007

Dieron a conocer la declaración del Foro Pastoral Cubano

José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Diciembre 19, 2006

“El Consejo checo pretende dar la fórmula para nuestro actuar a partir de sus experiencias, Taxi Heathrow Airport demostrando su desconocimiento total de la realidad cubana y de su historia. En un principio, proponiendo diálogos y encuentros y, ahora, apoyando las medidas francamente anticristianas de quienes llevan cerca de medio siglo imponiendo el criminal y genocida bloqueo, que es el principal —no el único— causante de nuestras dificultades económicas.” Manifiesta el documento.

Convocado por el Seminario Evangélico de Teología (SET) de Matanzas, el Centro Memorial Martin Luther King, Jr; y el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y su Centro de Estudios, el Foro partió para el presente documento de las declaraciones hechas por la funcionaria Jitka Klubalova, secretaria general de ese organismo checo, en carta al doctor Samuel Kobia, actual secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el pasado agosto.

En la carta la señora Klubalova acusaba su homóloga entidad ecuménica cubana de instrumento de los intereses del gobierno de la Isla, y pedía que el CMI se sumara al boicot contra Cuba que promueve la administración del presidente norteamericano George W. Bush, con el arrecio del bloqueo impuesto al país caribeño desde hace más de 40 años.

El Foro Pastoral Cubano, representado por líderes de las iglesias evangélicas y el movimiento ecuménico, debatió en aquel entonces el contenido de la carta entendiéndolo como un gesto de servilismo y ataque gratuito de una entidad cristiana, que debía caracterizarse por la fraternidad y la solidaridad humanas.

El documento dado a conocer, expone que las iglesias e instituciones ecuménicas cubanas “siempre hemos rechazado el bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba, el cual ha causado a nuestro pueblo sufrimiento y muerte…” Y partió para el análisis, como base bíblica, de la parábola referida al juicio a las naciones “donde Jesús plantea que, en el atardecer de la historia, seremos juzgados por el amor; y el amor para Jesús se expresa en acciones concretas en la solución de problemas como el hambre, la sed, la desnudez, la enfermedad, los inmigrantes y los encarcelados por causa de la justicia.”

En la declaración se reafirma la extensa trayectoria de servicio y compromiso del Consejo de Iglesias de Cuba con su pueblo, desde que fuera fundado en 1941; lo cual “le da autoridad histórica y moral para activa participación para tratar de mitigar en algo los efectos criminales y genocidas del bloqueo norteamericano, mediante la aceptación de la ayuda generosa, desinteresada y solidaria de las iglesias de varias regiones del mundo, especialmente de las iglesias hermanas de los Estados unidos, a las que la administración del presidente George W. Bush ahora también bloquea su manifestación de amor  en Jesucristo hacia nuestro pueblo…”

En el punto siete se dice que “Es sorprendente que, desde hace unos años a la fecha, seamos objeto del interés del Consejo checo, coincidentemente con la campaña internacional de los Estados Unidos —en la que participa activamente también el gobierno checo—, en contra de Cuba y sus instituciones independientes…”

Finalmente, la declaración patentiza la solidaridad del CMI, la Conferencia de Iglesias del Caribe, el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI); el Consejo de Iglesias de Canadá; El Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de los Estados Unidos a través de su agencia Church World Service; así como agencias de inspiración cristiana de Norteamérica, Canadá, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda y Suiza, entre otras.

Y concluye, refiriéndose al apoyo de esas entidades, que “es una manifestación de unidad del cuerpo de Cristo, y de la razón de nuestra esperanza.”

De igual modo, en su segunda parte, la conferencia de prensa sirvió para presentar las conclusiones del encuentro que acaba de concluir en Cuba bajo el tema de “El Imperio y el reino de Dios: desafíos para la misión cristiana”, promovido por el Grupo de Trabajo Global de la Misión Urbana y Rural del CMI, con la presencia de su Moderador, el profesor Maake Masango, de África del Sur, y el ejecutivo del programa, el reverendo Kwame Labi, de Ghana.