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Miércoles 5 de Setiembre, 2007

El horizonte de Correa

Carlos Ramos, QUITO, Ecuador, Diciembre 4, 2006

El domingo 26 de noviembre del año 2006 los ecuatorianos acaban de elegir en segunda Taxi Heathrow Airport vuelta electoral como Presidente de la República al economista Rafael Correa por un porcentaje cercano al sesenta por ciento de los votos válidos. Algunas particularidades presentó esta elección. Por primera vez votaron los ecuatorianos residentes en el exterior, cuyo mayor número se encuentra en  Estados Unidos seguido de España donde se calcula que  viven medio millón de  ecuatorianos.

Por primera ocasión la elección  se decidió entre dos ciudadanos nacidos en la ciudad más poblada del país: Guayaquil, dado que el Abogado Alvaro Noboa, que obtuvo cerca del cuarenta por ciento,  también es nacido en  el puerto principal. Por segunda vez consecutiva el electorado se decidió por un “outsider”,  Rafael  Correa es un joven doctor en Economía, graduado en los Estados Unidos, cuya única experiencia en el sector público es haber sido Ministro de Economía y Finanzas del actual gobierno, durante el año 2005 y por el corto espacio de cuatro meses. Hace cuatro años ganó las elecciones el Coronel Lucio Gutiérrez un militar que  saltó a la fama cuando  dió un golpe cívico-militar contra el entonces Presidente Constitucional Dr. Jamil Mahuad el 21 de enero del año 2000. La última particularidad de esta elección, que merece destacarse,  es la pérdida en tercera elección consecutiva del magnate bananero  Alvaro Noboa (fue candidato y terminó finalista en los años 1998, 2002 y 2006) quien con su fortuna pretendió seducir y deslumbrar al electorado que le negó la posibilidad de ocupar el Palacio de Carondelet.

El mandato de Rafael Correa empieza el 15 de enero del año 2007 y tiene por delante grandes desafíos al igual que enormes resistencias. Correa es identificado como un católico practicante de posiciones de avanzada. Ofreció convocar a una Asamblea Constituyente para “refundar el país”, está en contra de que el Ecuador firme el TLC con Estados Unidos, se opone a renovar el Convenio para que los militares norteamericanos sigan ocupando la base aérea en el puerto de Manta ubicado a unos 400 kilómetros al oeste de la capital Quito, convenio que debe renovarse el año 2009, ofreció controlar las excesivas ganancias de la banca, fortalecer la participación del Estado en las diferentes esferas de la actividad nacional, fortalecer la empresa petrolera e industrializar su producción al tiempo de renegociar los contratos con las empresas extranjeras vinculadas a los hidrocarburos. De otra parte sus ofrecimientos en materia social también son amplios y fueron prolíficos en la segunda vuelta: subir el bono de la vivienda a tres mil seiscientos dólares, incrementar el llamado bono de la pobreza que subsidia a los más  necesitados a treinta dólares mensuales, crear 450.000 nuevos empleos, dar crédito de cinco mil dólares a los agricultores, artesanos vendedores ambulantes etc a 5 años plazo y una tasa anual del 5 %, educación y salud gratuita para todos, uniformes escolares sin costo, desayuno escolar, bajar las tarifas de energía eléctrica, agua, gas y teléfonos para los más pobres.

Las propuestas de Correa levantaron muchas expectativas, generaron enormes esperanzas y movilizaron al electorado en la confianza de que este joven economista si puede hacer lo que ofrece y por ello, entre otras causas, ganó las elecciones. Sin embargo el camino no es fácil. He aquí los obstáculos que deberá enfrentar Correa y su equipo, la llamada “partidocracia” que ha venido manejado los hilos del poder desde hace 27 años que retornó el Ecuador a la democracia, le va a poner trabas de todo tipo, usando artificios, leguleyadas,  trampas y chantajes. Los empresarios en general están en contra del nuevo gobierno porque consideran un gravísimo error no firmar el TLC con Estados Unidos que es el mercado natural y ancestral del Ecuador con un flujo que supera el 60 por ciento de los productos que exporta; los banqueros no ven con buenos ojos la posibilidad de que se controle sus ganancias y han empezado ya a emigrar capitales al exterior, los diputados electos del próximo Congreso han manifestado no estar dispuestos a ser desplazados por una posible Constituyente. Estos los sectores visibles, con seguridad existen muchas otras fuerzas que en la oscuridad conspirarán  contra el “amigo de Chavez”.

Que los empresarios se opongan no es extraño puesto que las propuestas de Correa son contrarias a sus intereses,  de  los partidos políticos  también es obvio  ya que Correa levantó su popularidad atacándolos sin tregua y que los banqueros busquen el boicot no llama la atención por las posiciones del Presidente electo. Sin embargo a Correa le esperan otros frentes de difícil manejo. El primero es el propio pueblo que votó por él y que espera sea fiel a sus ofrecimientos y cumpla lo más pronto posible sin importar el estado de la economía y las finanzas nacionales y el otro y aún más peligroso es la impaciencia e infantilismo de una izquierda sectaria y recalcitrante que  van a exigirle  la “revolución” aquí, ahora y sin demora. Correa va a tener que cuidarse más de sus amigos que de sus detractores.

Así el horizonte correano se ven en doble perspectiva: o imita a una izquierda moderada al estilo Lula o se inclina por procesos más radicales al estilo Chavez.