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Viernes 14 de Mayo, 2004

Pastor luterano critica uso de la religión en campaña política

Edelberto Behs, RÍO DE JANEIRO, Brasil, Setiembre 11, 2002

"Las expresiones 'evangélicos votan por evangélicos', 'el hermano vota por el hermano' y 'el hermano Taxi Heathrow Airport va defender a nuestra iglesia' representan un gran retroceso en la política brasileña y un flaco servicio a la democracia", sostiene el pastor sinodal Rolf Schünemann, en un artículo publicado  en el sitio web LuteranosBrasil.

En una campaña en que candidatos a todos los cargos electivos, también los presidenciables, procuran captar al segmento evangélico, el  pastor evangélico-luterano, responsable  del Sínodo Sudeste, con sede en Río de Janeiro, cuestiona esa apropriación, que, entende, es indebida.

"El empeño por el bien común representa uma forma especial de amor al prójimo. Un evangélico puede votar por un candidato evangélico, pero no  por el hecho de que el candidato sea evangélico, sino por la  identificación ideológica y por las propuestas que defiende.

Presentarse como cristiano evangélico no significa un salvoconducto para la política. Fundamental siempre será el compromiso claro y efectivo con el bien común, en especial con la transformación de la sociedad con vistas a la superación de las causas que llevan a millones de personas a condiciones infrahumanas", argumenta.

El pastor sinodal de la Iglesia  Evangélica de Confesión Luterana recuerda  que la defensa de la separación Iglesia/Estado fue una de las banderas del protestantismo en el siglo XIX. Desde la implantación de la República, en 1889, el Estado brasileño es laico.

Menciona, además, que la conciencia evangélica refleja una profunda libertad para actuar de forma responsable en el mundo y en la sociedad. Por eso, ningún pastor, ningún sacerdote, ninguna iglesia  pueden imponer cualquier propuesta político-partidaria.

"Es condenable el  uso y abuso de símbolos religiosos, así como el nombre de Dios con el objetivo de sensibilizar y ganar votos. Dios no es un cable  electoral de nadie, de modo que ninguna  candidatura puede considerarse como la preferida de Dios", agrega.

Schünemann  lamenta, en el artículo, que para ciertos segmentos del  protestantismo el descubrimiento de la política haya representado la aceptación de "vicios nefastos presentes en la política brasileña", como el clientelismo, que se expresa en la defensa de intereses corporativos.

El líder luterano  promueve el ejercicio de la ciudadanía y la participación, "de forma crítica y responsable", en la vida política brasileña. Condena la defensa de intereses corporativos - iglesias, grupos religiosos -, lo que, entiende, representa "una forma de egoísmo grupal".

El empeño por el bien común es una manifestación de amor al prójimo, concluye.