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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Aquí y allá, la culpa es de las mujeres

Claudia Florentín, BUENOS AIRES, Argentina, Noviembre 1, 2006

 Parece que desde que el relato del Génesis puso a la mujer como la "incitadora" Taxi Heathrow Airport al pecado, todo está servido para que aquí y allá, en el mundo cristiano y en los otros, la culpa de todo sea de las féminas.

En ese tiempo la imagen no fue retratada para una tanda publicitaria, pero su influencia llega hoy sin interferencias a su televisión, su cartelera, su radio, su comentario, hasta su sermón.

 Leía estos días, por esto de mi trabajo, que en Australia un  jeque, Taj al-Din al-Hilaly, considerado por algunos el guía espiritual de la comunidad musulmana en ese país, dijo en un sermón que " "si pones carne sin cubrir en la calle, o en el jardín, o el parque, o el patio trasero, y vienen los gatos y se la comen, ¿de quién es la culpa, de los gatos o de la carne descubierta?" y añadió que "el problema es la carne descubierta. Si la mujer hubiera estado en su habitación, en su casa, con su 'hiyab', no hubiera ocurrido el problema". Cuando estalló la polémica el jeque explicó que su sermón había sido traducida de forma incompleta y después salió a pedir disculpas.

De ahí nomás pasé, no sin antes indignarme y pensar "qué barbaridad, el machismo de algunos sectores religiosos islámicos", a una noticia de Canarias, cerquita de la católica España, donde un total de 78 personas han denunciado a lo largo de este año el contenido sexista de varias campañas de publicidad, fundamentalmente por el tratamiento denigrante de la imagen o el cuerpo de la mujer o el rol “extremadamente masculinizado de los hombres”. Parece que lo que acusamos en el otro, está tan marcado en uno, no?

 Catorce quejas se presentaron ante el gobierno de las islas, por el anuncio de una agencia de viajes basado en la imagen de un busto femenino en bikini acompañado de la frase “lo único que tenemos pequeño es el precio”.

Una de las quejas más llamativa,  se relaciona con la publicidad de una tienda de electrodomésticos durante el Mundial de Fútbol que llevaba por lema “Verás las mejores delanteras del mundo”, ilustrada con la mitad superior del cuerpo de dos mujeres vestidas con camisetas muy escotadas y ajustadas.  También se ha denunciado un anuncio de empleo en prensa para solicitar mujeres para trabajar como azafatas que representa la imagen de un hombre que dice que “busca chicas guapas y simpáticas que no son para mí, lástima. Son para trabajar de azafatas”.  Maravilloso! me digo, el mundo occidental y cristiano, tan cerca de pensar lo mismo que el jeque..."la culpa es de quien deja la carne al descubierto".

Rapidito nomás, me viene la mente, tanto argumento facilista y en general machista, que "justifica" o "explica" un abuso, una grosería, hasta una violación con el "y si anda por ahí mostrándose"...la víctima victimizada y la justicia alejándose a pasos raudos. Como que los hombres no pudieran pensar, actuar, cambiar, mirar la realidad con otros ojos; como que la mujer fuera la serpiente en el Edén, y la manzana, y que encima, disfruta haciendo lo que hace. Sé que dirá que paso a otro tema, pero casi casi es como cuando, impunemente, piensan que las mujeres disfrutan alegremente la práctica de un aborto, en medios de situaciones de violencia, de pobreza, de encrucijadas sin salidas.

Aquí en Argentina la cosa no es diferente que allá lejos, pero sectores que se rompen las vestiduras ante palabras como: prostitución, aborto, control de la natalidad y hasta violencia de género, no pueden, no quieren, abrir los ojos a la publicidad que invade y crea conciencia sexista, a la que habría que denunciar por, tantas veces, hasta apología de la violencia o la discriminación. Y menos que menos se hablará de los mensajes que llegan en forma de sermones, de reflexiones, de exhortaciones.

Publicidades de cerveza donde "tener buena onda" es convocar muchachas en bikinis o destacar los "supuestos y anhelados atributos masculinos". Carteles de aderezos donde destacan los pechos de una joven sin que medie ninguna lógica entre la imagen y el texto. Y ni hablar de la discriminación presente en los avisos de ropas femeninas donde, de entrada nomás, una se entera que las prendas son solo para espléndidas delgadas, rubias y jóvenes, modelo que no encaja ni cerca con la realidad étnica de nuestra región.
 
El mercado en occidente, donde vender es lo primordial a cualquier precio y donde los seres humanos, las mujeres en primeros lugares, son productos listos para ser consumidos. El occidente cristiano que tantas veces pretende enseñarle lecciones al oriente porque nosotros sí, que somos derechos y humanos. Me pregunto porqué el silencio de quienes acusan en otros lados, de quienes, inclusive (muy meritoriamente) denuncian el sistema de mercado actual, nunca ponen la mira en las noticias, en los medios (tan desiguales) y en las publicidades. Qué pasaría si empezáramos a denunciarles por discriminación y violencia de genero, me pregunto. Podrán las iglesias, que ya intentan avanzar en la igualdad de género, levantar su voz ante lo que vemos y oímos a diario? Se animarán las que aún no comenzaron, a releer los textos bíblicos con otra mirada?

 La religión en oriente a través de sectores extremos no nos asombra con sus interpretaciones, por algo hace unas semanas, mujeres musulmanas pidieron en España una relectura de los textos sagrados que permitieran sacar las posturas machistas y discriminatorias. Aquí y allá la culpa es de las mujeres y lamentablemente la religión suele ser un marco terriblemente fuerte para justificar los silencios, las omisiones, las complicidades. Que no estemos siendo cómplices!

Le cuento que en Australia sancionaron al jeque en cuestión, según notas de prensa la Asociación de Musulmanes Libaneses, grupo que acoge a los principales clérigos musulmanes del país, ha inhabilitado al jeque a dar sermones durante un periodo de tres meses en su mezquita de Lakemba, en Sydney. En Australia viven unos 300 mil musulmanes y musulmanas.

 No sé que medidas tomará la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias con las empresas denunciadas, espero que existan canales de sanción, ya que en la mayoría de los países esa posibilidad no se contempla.

Ahora, qué medidas tomará usted, como cristiana, como cristiano? Le recomiendo (si me permite) que empiece a mirar las publicidades con otros ojos, que averigüe qué empresas las hace, que se informe si su país tiene algún sistema de denuncia y control de estas propagandas (tal vez la secretaria de la mujer, el consejo antidiscriminacion, etc..) y que busque hablar con sus hijos e hijas de lo que ven y oyen con lenguaje sexista, en la calle y en los templos.

Me vuelvo a asombrar de cuan actuales son las palabras de Jesús, "antes de mirar la paja en el ojo ajeno, mira la viga que está en el tuyo", porque en temas de desigualdad de genero todos y todas tenemos cosas que revisar, que rever, que poner a andar. Tal vez si Adán no hubiera mirado a otro lado ante la pregunta divina, si hubiera asumido su responsabilidad, la verdad lo hubiera liberado o por lo menos, la historia sería otra.