![Moderador Aram I experimentado líder en un momento difícil para el CMI [Foto: Peter Williams-CMI]](/picture/Aram_I_2be459.jpg)
Crisis financiera y desafíos del CMI
GINEBRA, Suiza, Setiembre 3, 2002
Una sensación de preocupación por los difíciles problemas financieros y de esperanza ante los grandes desafíos que plantea el mundo de hoy, se percibía este martes al concluir las sesiones del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en esta ciudad desde el 26 de agosto.
Los 158 miembros del Comité tomaron conocimiento de la profundidad de la crisis financiera que recorre la organización ecuménica.
El déficit en el 2001 ascendió a más de 4.3 millones de francos suizos (2.8 millones de dólares) por malos resultados en inversiones y pérdidas en divisas, así como por la disminución de contribuciones de las iglesias miembros (sólo el 53 por ciento de iglesias cumplió con pagar su contribución anual).
Según el informe del Comité de Finanzas la crisis financiera está aún lejos de ser superada, pues al 30 de junio del presente año, el CMI registró un déficit de 2,5 millones de francos suizos (aproximadamente 1,66 millones de dólares). Esto ha obligado al CMI a reducir programas y a realizar ajustes administrativos.
Mientras tanto el informe de la Comisión Especial sobre la Participación de los Ortodoxos en el Consejo Mundial de Iglesias, que anticipaba encendidos debates, fue aprobado sin mayores contratiempos en el plenario, acaso porque el centro de atención estaba en la crisis financiera y en la definición de la sede de asamblea general a realizarse en el 2006.
Aunque el camino hacia una verdadera comunión entre las iglesias cristianas está llena de obstáculos, el informe de la Comisión Especial sobre la Participación de los Ortodoxos en el CMI fue recibido como un paso positivo y se espera que una comisión mixta continuará las conversaciones y velando por la aplicación de los acuerdos.
En lo inmediato ha quedado minimizada cualquier posibilidad de alejamiento de las iglesias ortodoxas del seno del organismo ecuménico.
El tema crucial de las relaciones entre un sector crítico de las iglesias ortodoxas y el CMI quedó en evidencia en la Asamblea General, en Harare 1998, cuando líderes ortodoxos criticaron la excesiva influencia de los protestantes liberales en la agenda del CMI y exigieron una reestructuración radical del Consejo en el tema de la toma de decisiones.
Las iglesias ortodoxas, que se unieron al CMI en 1961, constituye un 25 por ciento de las iglesias miembros y sus representantes sostenían que de acuerdo al sistema de votación por mayoría estaban condenados siempre a ser derrotados. En esta sesión del Comité Central se aprobó la votación por consenso, aunque no se descartó la posibilidad de votación, especialmente, en asuntos administrativos.
Como ha sido tradicional en este tipo de reuniones, el CMI emitió varias declaraciones sobre temas cruciales. Reiteró su preocupación por las tensiones entre India y Pakistán, denunció el Plan Colombia, las persecuciones a minorías religiosas en países asiáticos y destacó la importancia del diálogo interreligioso.
El informe transmite a las iglesias una nota de esperanza por la repercusión del trabajo del CMI durante estos años. En especial los programas de lucha contra el racismo, de acompañamiento pastoral a Palestina e Israel y de la promoción de una cultura de paz. Asimismo se destacó la cooperación con los consejos nacionales y el diálogo con otra confesiones religiosas.
El Comité Central, el lunes, tomó la decisión de iniciar el proceso de búsqueda de un secretario o secretaria general que reemplazará en el cargo al Dr. Konrad Raiser a inicios del 2004.
Finalmente, para alegría de la comunidad ecuménica latinoamericana el Comité Central eligió a Porto Alegre (Brasil) como sede de la IX asamblea general del Consejo Mundial de Iglesias, a realizarse en el año 2006. Será la primera vez en casi 60 años que una asamblea del CMI se realice en suelo latinoamericano. Y será la primera asamblea del siglo XXI.

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