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Lunes 12 de Noviembre, 2007

La tenencia y la explotación de tierras en la agenda de los Obispos

Claudia Florentín, BUENOS AIRES, Argentina, Setiembre 12, 2006

La Iglesia Católica denunció ayer la ausencia de legislación para evitar la cada vez más Taxi Heathrow Airport preocupante concentración y extranjerización de las tierras y los recursos naturales en la Argentina.

Los obispos pertenecientes a la Pastoral Social, encabezados por monseñor Jorge Casaretto, presentaron en el episcopado el resultado de dos años de estudios sobre la problemática de la tierra y el hábitat, que consideran “acuciante”. El trabajo se ve plasmado en el libro "Una tierra para todos", editado por la Conferencia Episcopal Argentina.

El esfuerzo de la recopilación y el análisis se dividió entre la comisión episcopal de Pastoral Aborigen y Caritas sobre datos estadísticos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El informe afirma que "se evidencia actualmente una elevada concentración de las tierras productivas" y citan que, según el último Censo Nacional Agropecuario de 2002, el 10% de las explotaciones agropecuarias más grandes del país concentraba en ese año el 78% del total de las hectáreas registradas, en tanto que el 60% de las explotaciones más pequeñas no llegaba a reunir un 5% de aquéllas.

 En un país donde actualmente se debate la tenencia de tierras ociosas, la propiedad en manos extranjeras y la posible expropiación de las mismas, el libro resulta absolutamente oportuno. Los obispos son críticos de la realidad social y política cuando afirman: "La extranjerización,  no es novedad en el país ni en América Latina, es un proceso de "pérdida de soberanía y de recursos naturales" originado en el "endeudamiento de los pequeños y medianos productores con el extranjero favorecido por la falta de ordenamiento legal por parte de la Nación y las provincias en lo referente a la legislación sobre tierras".

Asimismo se hacen eco de una situación por demás sabida pero casi siempre callada: que los proyectos de ley dirigidos a restringir la adquisición de tierras por parte de extranjeros no fueron tratados en los tiempos estipulados y perdieron estado legislativo.

Finalmente, los prelados involucrados en el trabajo expresaron la preocupación de la Iglesia ante "la venta indiscriminada de grandes extensiones, en las que se desmonta el bosque nativo, poniendo en peligro el medio ambiente, casa común en la que todos debemos vivir".