Problemas en Asia amenaza paz mundial
GINEBRA, Suiza, Setiembre 2, 2002
La situación en el sur de Asia plantea una grave amenaza para la paz mundial, Taxi Heathrow Airport declaró el Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en esta ciudad, y además de instar a los gobiernos de India y Pakistán a buscar una solución negociada exhortó a las iglesias miembros a apoyar los esfuerzos de paz y a organizar vigilias de oración con ese fin.
Dos potencias nucleares, indicó, India y Pakistán, se mantienen en un estado de permanente y creciente confrontación militar y otros dos países de la región, Sri Lanka y Bangladesh atraviesan graves crisis.
La región, habitada por más de mil millones de personas, ha sido escenario de violencia y conflictos durante los últimos cincuenta años. Sus sociedades, además de la pobreza y la desigualdad, están desgarradas por el nacionalismo, el etnocentrismo y el extremismo religioso.
En Sri Lanka, la antigua Ceilán, al sur de la India, el conflicto étnico ha cobrado un pesado tributo de vidas humanas y paralizado prácticamente la economía del país. Sin embargo, la reciente firma de un acuerdo de alto el fuego entre el gobierno de Sri Lanka y los Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE), aporta una señal de esperanza.
Bangladesh, desde su separación de Pakistán en 1971, sigue siendo incapaz de superar el carácter conflictivo de su política. Políticos oportunistas y repetidas intervenciones militares han llevado el país al borde de la ruina. Su economía permanece estancada y enteramente dependiente de una asistencia externa masiva.
Los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre del 2001 han puesto de nuevo a Pakistán y la India al borde de una guerra abierta. La guerra en Afganistán y la presencia de Estados Unidos han añadido una nueva dimensión a una situación ya tensa en el subcontinente.
Además de graves violaciones de los derechos humanos en la región, en un ambiente creciente de intolerancia, las minorías religiosas, entre ellas los cristianos, y la libertad de culto reciben ataques no sólo de las autoridades sino también en varios casos de las comunidades mayoritarias.
En estos tiempos críticos, señala, la participación de los cristianos en la vida y las actividades de la comunidad depende de su comprensión de la fuerza del Evangelio y su fidelidad a él. En medio de rupturas, violencia y conflictos, los cristianos y las iglesias están llamados a ser mensajeros de paz y a abrir paso a la sanación y la reconciliación.
La disputa de Cachemira sigue siendo una espina en India y Pakistán. El actual despliegue de millones de tropas en las fronteras, podría llevar a hostilidades abiertas, con perspectivas de una guerra nuclear que ninguno de los bandos podría soportar.
El Comité Central del CMI afirma que la disputa de Cachemira ha de resolverse de conformidad con los deseos del pueblo de Jammu y Cachemira y con base en las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En ese sentido, apela a los gobiernos de la India y Pakistán para que den pasos inmediatos para restablecer y normalizar las relaciones, tomando medidas que promuevan la confianza y preparen el camino para un diálogo político.
Pide además a las iglesias miembros del CMI que se solidaricen con las iglesias de la India y de Pakistán y las ayuden en su ministerio de sanación y reconciliación en la región.
Los ensayos nucleares de mayo de 1998 en la India y en Pakistán sorprendieron a la comunidad internacional y fueron condenados por todo el mundo, anota la declaración. La comunidad ecuménica está convencida de que es peligroso confiar en que las armas nucleares no se utilizarán en Asia meridional.
El Comité Central del CMI insta a los gobiernos de la India y de Pakistán a que desmantelen sus armas nucleares y adhieran al Tratado sobre No Proliferación de Armas Nucleares y pide a la comunidad internacional que ponga fin inmediatamente a todo apoyo material y político a la India y a Pakistán para el desarrollo y la producción de armas nucleares.
Por otra parte, la declaración anota que Asia meridional ha acogido a las grandes religiones del mundo : islam, hinduismo, budismo y cristianismo. Durante siglos los practicantes de estas religiones han vivido en paz y armonía.
La situación parece cambiar ahora. En el último decenio, la religión ha sido manipulada para promover estrechos intereses y objetivos políticos o nacionalistas.
En la India, la aparición del Partido Bhartiya Janata (BJP) como fuerza principal en la escena política, ha socavado gravemente la base secular del país. En los últimos años, cristianos y musulmanes han sido atacados y se han quemado sus templos. También han aumentado los ataque a la comunidad dalit.
En Pakistán, el clima de intolerancia religiosa, alimentado durante los 11 años de gobierno militar del general Zia, ha hecho inseguras las vidas y las propiedades de las minorías cristianas. Aldeas e iglesias cristianas han sido objeto de ataques por instigación de grupos extremistas islámicos.
En Sri Lanka y Bangladesh, grupos budistas e islámicos se han servido a menudo de la religión con fines políticos para incitar al odio y a la violencia contra minorías religiosas.
El Comité Central insta a las iglesias, especialmente las de la región, a que tomen conciencia del avance del extremismo religioso que afecta negativamente a la mayoría de las religiones: islam, hinduismo, cristianismo y budismo y les pide que movilicen apoyos nacionales e internacionales para la derogación de las leyes sobre blasfemia en Pakistán.

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