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Sábado 1 de Setiembre, 2007

Carlos Emilio Ham, pastor presbiteriano cubano, trabaja en el CMI [Foto: José A. Paz]
Carlos Emilio Ham, pastor presbiteriano cubano, trabaja en el CMI [Foto: José A. Paz]

Decenio de la evangelización

Entrevista: Manuel Quintero, GINEBRA, Suiza, Junio 16, 2006

En Ginebra, el Rev. Dr. Carlos Emilio Ham, secretario para la evangelización del Consejo Mundial Taxi Heathrow Airport de Iglesias se refiere en esta entrevista con Manuel Quintero a la reciente reunión en el Instituto Ecuménico de Bossey de un grupo de especialistas en misión, quienes recomendaron el lanzamiento de una década ecuménica de la evangelización a partir del 2010.

M.Q.: Esta consulta de Bossey se concentró fundamentalmente en el tema de la evangelización.  ¿Fue un intento deliberado de responder a las críticas levantadas a raíz de la conferencia de Atenas en 2005, según las cuales la evangelización no tuvo allí la atención ni importancia que merece?

C.H.: En parte sí, en parte no. Ciertamente, en y después de la Conferencia de Misión Mundial y Evangelización de Atenas recibimos algunos señalamientos de algunas iglesias en este sentido, argumentando que el énfasis en el paradigma de la misión como sanación y reconciliación debe ir acompañado de la proclamación de aquel quien vino al mundo sanando y reconciliando. Esta crítica la tomamos muy seriamente, porque es totalmente válida.

Pero, por otro lado, tanto el programa de misión y evangelización del CMI y el Instituto Ecuménico de Bossey tienen un programa a largo plazo, que trata de abordar temas fundamentales para la vida y la misión de las iglesias, y este seminario se había planificado en esa perspectiva.

M.Q.: El CMI ha lanzado dos décadas ecuménicas, una de solidaridad con la mujer y la presente para la superación de la violencia.  ¿Existe alguna evaluación del impacto que esos esfuerzos han tenido en las iglesias locales?  En ese sentido, ¿vale la pena pensar en una tercera década, ahora sobre la evangelización?

C.H.: Siempre que terminamos un programa en el CMI hacemos una evaluación del trabajo, la cual arroja diversos resultados en razón de percepciones y opiniones muy diversas, que reflejan la amplia y heterogénea composición de nuestra membresía, que hoy incluye a 340 iglesias en todos los rincones del planeta. Se han hecho críticas al decenio de solidaridad de las iglesias con las mujeres, en el sentido de que, en realidad, fue fundamentalmente de solidaridad entre las propias mujeres.

Es verdad, por otro lado, que se ha logrado mucho en términos del desarrollo del liderazgo de las mujeres en el movimiento ecuménico y en las iglesias; también debe destacarse la creciente incorporación de los hombres a la discusión, con una aproximación comunitaria del problema. Y estoy convencido de que ello fue posible, en buena medida, por la realización de ese decenio.

En relación con el decenio para superar la violencia, creo que el logro más significativo hasta ahora ha sido el énfasis regional cada año, que en 2006 está centrado en América Latina.  Cuando te reúnes con las iglesias, uno de los temas más recurrentes es el de la violencia y este programa está impulsando iniciativas y esfuerzos para estimular y fortalecer el testimonio de esas iglesias en la superación de la violencia en sus diversas manifestaciones.

Pero estamos todavía en la mitad de la década, así que faltarían elementos para hacer una evaluación más objetiva de sus alcances y limitaciones.

A la luz de estas experiencias, me parece que sí vale la pena promover el decenio sobre la evangelización. La evangelización es un tema relevante para las iglesias en todas las regiones. Para las del Atlántico norte, porque muchas de ellas, que han colocado en un segundo plano la tarea evangelizadota, hoy experimentan un declinar y un envejecimiento alarmantes de sus membresías. 

Incluso algunas se han visto en la obligación de vender sus templos a otras iglesias más pujantes, o para que se conviertan en museos o teatros.  También es un tema de capital importancia para las iglesias del sur, que ven la evangelización como parte de la misión integral, abarcando al mismo tiempo la proclamación y la obra diaconal.

No es necesario insistir mucho en la pertinencia del tema para las iglesias pentecostales y carismáticas. 

Al mismo tiempo, la misión evangelizadora recobra aún mayor importancia cuando vivimos en sociedades más plurales, cultural y religiosamente hablando. El decenio nos ayudaría a aunar esfuerzos para proclamar el evangelio ecuménicamente, en colaboración y no en competencia, haciendo realidad aquello de estar unidos para que el mundo crea.

M.Q.: Una recomendación de un grupo de especialistas, al margen de su valor intrínseco, no compromete al Consejo Mundial de Iglesias. ¿Qué sería necesario, tanto desde el punto de vista institucional del Consejo, como de las iglesias y familias confesionales, para que esta iniciativa pueda llegar a convertirse en una realidad y un nuevo impulso a la evangelización?

C.H.: Orar, cautivar, coordinar. Tenemos que orar mucho por este esfuerzo para que la fuente de la misión, quien es el Dios Trino, sea la inspiración del proyecto. Hay que cautivar a las congregaciones e iglesias quienes, en definitiva, son las comunidades de proclamación; y, finalmente, coordinar con las iglesias y organizaciones ecuménicas.

Hoy nos sentimos particularmente inspirados por el proceso y las actividades relacionadas con la celebración del centenario de la primera conferencia misionera, que se efectuó en Edimburgo en 1910 y que marcó el comienzo del movimiento ecuménico moderno. En este contexto, me parece muy pertinente explorar el significado para nosotros hoy del lema que se escogió en aquel entonces, a saber, “la evangelización del mundo en esta generación”.