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Domingo 7 de Mayo, 2006

Kjell Nordstokke, director de Misión y Desarrollo de la Federación Luterana Mundial. [Foto: Diakonija.]
Kjell Nordstokke, director de Misión y Desarrollo de la Federación Luterana Mundial. [Foto: Diakonija.]

El deporte abre los corazones de los jóvenes, afirma la Iglesia Luterana

SAN JOSÉ, Costa Rica, Abril 28, 2006

La Iglesia Luterana de Costa Rica (ILCO) sostiene que desarrollar la misión mediante el deporte,. Taxi Heathrow Airport está  plenamente en sintonía con la comprensión misionera de la Federación Luterana Mundial (FLM), por eso incentiva el programa Fútbol por la Vida, una llave que abre fácilmente los corazones de los jóvenes.

Fútbol por la Vida vincula de una manera lúdica a niños y adolescentes de clases menos favorecidas con la esperanza de que es posible un mundo distinto, enfatizando la prevención frente a las drogas y  violencia. "El fútbol es una herramienta esencial, pues cautiva la atención y abre el corazón de los jóvenes para discutir esos y otros temas esenciales de su medio", explicó el coordinador general del proyecto, Roy Arias Cruz.

Más de 50 colaboradores, la mayoría padres y amigos de la comunidad, se involucran voluntariamente en Fútbol por la Vida, que tiene el apoyo del organismo de ayuda Pan para el Mundo, de Alemania, y ganó tal amplitud, que hoy es una ONG independiente, pero que continúa bajo la coordinación de la iglesia. .

La misión de la iglesia engloba tres aspectos básicos, anunciar la Palabra, servir (diaconía) y  defender a los más débiles,  dijo el pastor Kjell Nordstokke al analizar un documento sobre el tema  de la FLM para líderes luteranos del Caribe y de América Latina.

La misión no es asunto de un grupo,  sino tarea de la Iglesia, afirmó Nordstokke en la Conferencia de Obispos y Presidentes (COP) de las iglesias luteranas de América Latina y del Caribe afiliadas a la FLM. El encuentro, iniciado el lunes 24, terminó hoy.

Los 52 líderes luteranos que participan de la reunión de la COP e invitados visitaron tres programas de diaconía de la ILCO: la comunidad de La Carpio, la comunidad de Alajuelita, un barrio pobre de la capital con 15 mil personas y donde se desarrolla Fútbol por la Vida, y la comunidad indígena de Quitirrisí.

Además de Fútbol por la Vida, la congregación luterana de Alajuelita ofrece la Pastoral Casa Abierta, una guardería para niños de madres trabajadoras. Ttambién proporciona clases de inglés, de computación, música, incentiva grupos folklóricos y desarrolla trabajo con migrantes nicaragüenses.

La xenofobia es el gran estigma que pesa sobre la comunidad de La Carpio, en el distrito de Uruca, nacida en 1993 con la ocupación de un terreno del gobierno, y que alberga hoy un gran número de migrantes nicaragüenses indocumentados.

En la comunidad, donde también viven costarricenses de bajo poder adquisitivo, la congregación luterana local ofrece capacitación para mujeres en la confección de ropa y encamina a migrantes a que se legalicen.

A una hora de viaje de la capital, está localizada la reserva Quitirrisí, de la comunidad indígena Huetar, que sufre con el éxodo de los jóvenes en busca de mejores oportunidades de estudio en la ciudad, perdiendo, en la mayoría de los casos, sus raíces autóctonas.

La Asociación de Mujeres y la ILCO iniciaron, en conjunto, la difícil tarea de rescatar la parte cultural y educativa de la comunidad, partiendo de temáticas simples como alimentación, vestido, lengua y medicina natural, relataron Evelyn Heck, de Argentina, y Rodrigo Covarrubias, de Chile, participantes en el encuentro de la COP.

"Decimos que la misión de la iglesia es integral, y, por eso, debe ser un ministerio de la Palabra, del sacramento y de la diaconía (...) La fe debe encarnarse en la cotidianidad de las personas", concluyó el pastor Melvin Jiménez, de la ILCO, y coordinador de la Red de Diaconía de las iglesias luteranas de la región. (270/2006/lut/vc/eb)