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Sábado 3 de Junio, 2006

Protestantismo brasileño refleja el rostro del país

SAN LEOPOLDO, Brasil, Abril 17, 2006

 El  protestantismo brasileño no es mejor ni peor que el resto del país, y está Taxi Heathrow Airport impregnado de mestizaje y sincretismo, declaró el sociólogo, director pedagógico del Instituto de Estudios Contemporáneos (ICEC) y presbítero de la Iglesia Asamblea de Dios Betesda, de São Paulo, Gedeón Freire de Alencar.

Autor del recién lanzado libro "Protestantismo tupiniquim",  Alencar cuestionó, en entrevista concedida a la revista Eclesia, la producción cultural evangélica y la industria de la literatura, y declaró que la satanización que evangélicos hacen de la cultura afro es más una cuestión ideológica que teológica.

"Nuestra implicancia con el culto afro tiene mucho más que ver con el racismo subyacente", subrayó.  Recordó que el protestantismo alemán en la época del nazismo y el cristianismo holandés en África del Sur, que legalizó el apartheid (separación por razas), no eran menos satánicos que la religión afro. "Toda religión tiene errores, pero también tiene verdades y eso sucede tanto con las religiones afro cuanto con el cristianismo", puntualizó.

La cultura nacional ha influido en las iglesias evangélicas, lo que es positivo, agregó. "En los orígenes del protestantismo en Brasil, la iglesia evangélica aquí instalada no tenía nada que ver con la realidad brasileña", dijo, mencionando a la iglesia luterana, la iglesia anglicana y a la Congregación Cristiana, que usaban en sus liturgias el idioma  de sus miembros migrantes, respectivamente el alemán, el inglés y el italiano.

Ese panorama comenzó a cambiar con la II Guerra Mundial y, a partir de los años 50 del siglo pasado, las iglesias nacen en el país con cara brasileña. "Sí y no" fue la respuesta del entrevistado a la pregunta si la iglesia brasileña ha influido en la cultura nacional.

Alencar puso como ejemplo el fútbol, que la iglesia hace 50 años la satanizaba y hoy no sucede eso. "¿El fútbol dejó de ser pecaminoso o la iglesia mejoró?Ni una cosa ni otra. El fútbol no dejó de ser fútbol y la iglesia no dejó de ser iglesia. En el transcurso de los años todos cambian, pues hay una adecuación natural. No hay cómo ser diferente", explicó.

La influencia de la iglesia evangélica en la cultura brasileña es moderada porque es "cuantitativamente grande, pero se tornó cualitativamente heterodoxa". Ella no influencia más a la sociedad porque quedó "menos cohesionada".

Pese a que los teólogos afirman que la teología es revelación divina, prosiguió Alencar, "la verdad es que ella es una producción humana adecuada a su tiempo. Del punto de vista sociológico, la teología es la legalización del estado social", acotó.

El director del ICEC dijo que la teología de la prosperidad nació con el neoliberalismo económico, en un proceso de urbanización, y que ella "legitima a esa clase media evangélica que se aburguesó. Y eso no es un fenómeno exclusivamente contemporáneo. La teología calvinista del siglo XVI surgió como forma de legalización de la burguesía ascendente de la época", agregó.

Sobre la industria cultural evangélica, Alencar cree que no siempre es honesta. Citó el caso de la música gospel y criticó las canciones de loor y adoración hoy cantadas que no dicen nada y se repite lo mismo durante media hora. Eso es deshonesto", manifestó.

También es deshonesto que el predicador hable 40 minutos y no diga nada. "Un mensaje vacío es tan deshonesto cuanto un CD o un libro que no dicen nada. Y todavía resta el tema de la fabricación de astros de la música, de ídolos de la literatura, de estrellas del púlpito", afirmó.

Es deshonesta, agrega Alencar, la industria evangélica de literatura, que hasta tiene una industria de testimonios. Analizando el comportamiento social del evangélico, Alencar señaló que no existe más aquel perfil evangélico del individuo que no bebe, no fuma, no es deshonesto. "El evangélico de hoy no tiene más aquel sello de santidad en la cabeza. Algunas veces, hace cosas peores que los que no se llaman evangélicos", concluyó. (243/2006/eva/movrel/eb).