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Sexta-feira, 19 de Setembro de 2003

Marco Normativo y Directrices Sobre Armas Pequeñas Y Armas Ligeras

Antecedentes
Armas pequeñas y violencia

Las armas pequeñas y las armas ligeras (APAL) son los Taxi Heathrow Airport principales instrumentos por medio de los cuales los conflictos políticos persistentes y con raíces profundas se transforman con alarmante frecuencia en violencia armada y guerra. La guerra, la criminalidad, la violencia doméstica y los suicidios hacen que más de 10,000 vidas se pierdan cada semana por obra de la violencia con armas pequeñas. La fácil disponibilidad de APAL exacerba y prolonga los conflictos armados, fomenta la delincuencia, alimenta culturas de violencia y acumula una extraordinaria carga mundial de tragedias personales y crisis públicas.

Los efectos más devastadores de las armas pequeñas inciden sobre las personas vulnerables, especialmente los adolescentes. El escaso peso, la transportabilidad y la facilidad de uso de las armas pequeñas y ligeras han facilitado uno de los aspectos más condenables de los conflictos armados contemporáneos, a saber el reclutamiento de niños como combatientes armados.

La comunidad internacional tiene ahora la urgente responsabilidad de actuar para resolver los problemas de la proliferación, la acumulación y el mal uso de las armas pequeñas y las armas ligeras, y hacer frente a sus perniciosos efectos sociales, económicos, políticos y humanos.

El papel de las iglesias

En respuesta a la crisis de las armas pequeñas, y en el contexto de la campaña internacional "Paz a la ciudad" realizada en el marco del Programa para Superar la Violencia del Consejo Mundial de Iglesias, el Comité Central del CMI instó en 1997 a que se prestara "una atención especial a la cuestión del microdesarme". Ulteriormente, consultas internacionales y regionales sobre microdesarme se celebraron en Río de Janeiro (mayo de 1998 y julio de 2000) y Nairobi (octubre de 2000); se creó un Fondo para el Microdesarme con objeto de apoyar las iniciativas locales y regionales; y está en formación una Red Ecuménica sobre Armas Pequeñas.

La consulta de julio de 2000 en Río declaró que "el problema de la violencia armada y la proliferación de armas pequeñas... no puede resolverse eficazmente sin ayuda de las iglesias de la región." La declaración latinoamericana añadía que "las iglesias tienen raíces profundas en las comunidades locales y por ello están especialmente bien situadas para hacer frente a las cuestiones de los microconflictos. Las iglesias conocen las necesidades de la gente y pueden entender las inseguridades que llevan a algunos a buscar la seguridad en las armas."

Las iglesias están bien situadas para reconocer y dar testimonio de los efectos de las armas pequeñas, ya que ejercen su ministerio entre las víctimas y sus familias en todo el mundo, en naciones ricas y pobres. Las iglesias ven las necesidades de la gente y están en una posición privilegiada para hacer frente a la epidemia de armas pequeñas, dando a conocer sus dimensiones materiales, morales, éticas y espirituales. Las iglesias pueden informar, movilizar y orientar a la comunidad, ofreciendo una contribución específica y holística a la campaña internacional contra las armas pequeñas.

Corresponde también a las iglesias el papel normativo de aportar criterios teológicos y perspectivas éticas y morales a la tarea social y política de control y reducción de la demanda de armas pequeñas.

El nuevo programa de control de las armas pequeñas

A través de una serie de estudios de expertos y resoluciones de las Naciones Unidas y de investigaciones y análisis de la sociedad civil, se está delineando un programa internacional ampliamente reconocido relativo a armas pequeñas. Las iglesias están moralmente obligadas a apoyar y promover este programa de acción relativo a armas pequeñas destinado a controlar la oferta y la disponibilidad de APAL, promover condiciones sociales, económicas y políticas para reducir la demanda de APAL y facilitar y comprobar la aplicación efectiva y el cumplimiento de las medidas de control y reducción de armas pequeñas.

Aunque cada Estado ejerce diversos grados de control sobre las APAL, no existen leyes o normas universales que regulen la producción, la transferencia, la posesión y el uso de armas pequeñas, o que protejan a las personas, las familias y las comunidades del abuso de tales armas.

Ello no obstante, una serie de iniciativas internacionales significativas de los Estados merecen ser estudiadas por las iglesias, a saber:


a) La "Declaración de una moratoria aplicable a la importación, la exportación y fabricación de armas pequeñas y armas ligeras en el África occidental" de la CEDEAO, (noviembre de 1998);
b) La "Declaración de Nairobi sobre el problema de la proliferación de armas pequeñas y ligeras ilícitas en la región de los Grandes Lagos y el Cuerno de África" (marzo de 2000);

c) La "Declaración de Bamako sobre una posición común de África con respecto a la proliferación, la circulación y el tráfico ilícitos de armas pequeñas y armas ligeras" (diciembre de 2000);

d) La "Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados", de la OEA (noviembre de 1997);

e) La Declaración de Brasilia, emanada de la Reunión Preparatoria Regional de los Estados de América Latina y el Caribe, de la Conferencia de las Naciones Unidas de 2001 sobre Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Armas Ligeras en Todos sus Aspectos (noviembre de 2000);

f) La Acción común relativa a la contribución de la Unión Europea para combatir la acumulación desestabilizadora y la proliferación de armas ligeras y de pequeño calibre (diciembre de 1998);

g) El "Protocolo de las Naciones Unidas contra la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones", que complementa la "Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional" (marzo de 2001).

La Conferencia de las Naciones Unidas de 2001

La próxima (julio de 2001) Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Armas Ligeras en Todos sus Aspectos ofrece una oportunidad importante para avanzar en el triple programa sobre armas pequeñas, reconocer las consecuencias para la humanidad de la proliferación de armas pequeñas y recabar apoyo para medidas y compromisos pertinentes que palíen sus efectos nocivos.
Es fundamental que la Conferencia de las Naciones Unidas comprometa a los Estados a tomar medidas que tengan efectos reales y benéficos sobre las vidas de las personas que sufren actualmente las consecuencias devastadoras de la presencia y el mal uso de armas pequeñas que socavan sus comunidades. La conferencia podría tener una importancia decisiva frente a la crisis de las armas pequeñas, pero sólo será un primer paso hacia la elaboración de las medidas, normas y leyes internacionales necesarias para reducir la demanda y fortalecer el control de las APAL.

Llamamiento a la acción sobre armas pequeñas y armas ligeras

Tras considerar la labor ya realizada sobre armas pequeñas y ligeras por el personal de Relaciones Internacionales del CMI y el Grupo de Referencia sobre Paz y Desarme de la CIAI, la Comisión de las Iglesias para Asuntos Internacionales del Consejo Mundial de Iglesias, en su 44ª reunión en Crans-Montana, Suiza, del 14 al 18 de mayo de 2001:

Renueva el llamamiento a las iglesias de la Quinta Asamblea del CMI (Nairobi 1975) "para que reiteren con convicción que están dispuestas a vivir sin la protección de las armas", e insta a los cristianos a hacer todo lo que contribuya a la paz y la justicia y a promover la creación de instituciones sociales y políticas que den seguridad y bienestar físico y espiritual a todos sin recurrir a las armas;

Renueva su compromiso de participar sin cejar en los nuevos esfuerzos que se despliegan en el mundo para hacer frente a la acumulación y proliferación no reglamentadas de armas pequeñas que fomentan los conflictos en todo el mundo, aumentan su capacidad destructiva de forma extraordinaria y dificultan su solución pacífica;

Acoge con complacencia la convocatoria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre armas pequeñas en 2001 e insta a las iglesias a encomendarla, junto el empeño general de lograr el desarme de pequeñas armas, a Dios en sus oraciones;

Subraya la necesidad urgente de una resuelta acción internacional en el marco de la conferencia de 2001 y después de ella para alentar a la comunidad internacional a poner en marcha un programa a largo plazo de acción para hacer frente al problema de las armas pequeñas;

Acoge con complacencia la formación y la labor de la ONG Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas (IANSA), de la cual es miembro fundador el CMI;

Afirma la importancia de la acción de las iglesias y alienta a la Red Ecuménica sobre Armas Pequeñas (ENSA) a que continúe su labor en colaboración con otros miembros de la IANSA;

Insta a los Estados a que aprovechen la ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas de 2001 para convenir en las siguientes medidas y cumplirlas, y para poner por obra políticas y recursos que permitan garantizar su observancia y aplicación efectivas:


a) mostrar moderación en la acumulación y la transferencia de armas pequeñas y ligeras, propugnar un "código de conducta" mundial para controlar las transferencias de armas en el marco de las obligaciones de los Estados y en virtud de esas obligaciones, en especial la obligación de no adquirir armas para fines distintos a las necesidades de defensa propia o en cantidades superiores, y respetar y proteger el bienestar y los derechos de sus ciudadanos;
b) aplicar estrictos controles internos en relación con la fabricación, la posesión y el uso de armas pequeñas, considerando incluso la viabilidad de aprobar un instrumento jurídico vinculante para la prohibición universal de la posesión y uso por personas civiles de fusiles militares de asalto;

c) resolver las condiciones sociales, políticas y económicas que tiendan a generar demanda de armas pequeñas y ligeras (atendiendo en especial a la seguridad y la protección humana, la solución pacífica de conflictos, el fomento de culturas de paz, la urgente atención a la reforma del sector de seguridad);

d) cooperar, sobre todo dentro de las regiones y entre ellas, para la observancia más eficaz y firme de los controles y reglamentos, en especial propugnando instrumentos universales jurídicamente vinculantes para regular el tráfico, y adoptar normas universales para marcar, identificar y llevar un registro de armas pequeñas y armas ligeras;

e) adoptar normas internacionales para la gestión de existencias, el desarme después de un conflicto, la desmovilización y la reinserción social de excombatientes, la recogida de armas y la destrucción de los excedentes de armas recogidas;

f) promover la reconversión de la industria armamentista en una producción socialmente constructiva;

g) practicar la máxima transparencia en las transacciones, políticas y reglamentaciones relativas a armas pequeñas y armas ligeras;

h) proporcionar un mayor apoyo internacional y más recursos a los programas e iniciativas que promueven la justicia social y la seguridad humana como condiciones esenciales para el desarrollo, y promover condiciones sociales, económicas y políticas conducentes a la paz duradera, la estabilidad y el desarrollo;

i) proporcionar apoyo financiero, técnico y político para la ejecución efectiva de las medidas y políticas antes enunciadas;

j) poner en marcha procesos eficaces de seguimiento y una gestión responsable de tales medidas y políticas.


Insta a las iglesias, en el contexto del Decenio para Superar la Violencia, a unirse con comunidades de otras religiones y sectores de la sociedad civil de sus propios países para obtener la aquiescencia de sus gobiernos a esos objetivos;
Se compromete a seguir prestando especial atención al mejoramiento de las condiciones sociales, políticas y económicas que tienden a generar demanda de armas pequeñas y ligeras;

Se compromete a proseguir las consultas con las iglesias miembros y los consejos regionales y nacionales de iglesias para promover la educación y la concientización, examinar y reformular la política ecuménica sobre esta cuestión, contribuir a la elaboración de planes de acción nacionales, regionales e internacionales para hacer frente a la violencia armada y a la proliferación de armas pequeñas y ligeras, y ayudar a las iglesias a que elaboren sus propios programas y acciones que puedan ser eficaces para reducir y mitigar los efectos de las armas pequeñas y las armas ligeras.

Declaración aprobada en la 44ª reunión de la CIAI/CMI
el 18 de mayo de 2001
Crans Montana, Suiza